sábado, junio 17, 2006

Adiós a las encuestas

(Artículo publicado el 17 de junio en Excélsior)
Compañeras de viaje de la democracia mexicana, las encuestas se han convertido en protagonistas de todo proceso electoral. Gracias a ellas los perredistas vieron durante meses al 2 de julio como un mero trámite. No había duda, Andrés Manuel López Obrador iba solo en su camino hacia Palacio Nacional. Luego empezaron las campañas, Felipe Calderón dio la sorpresa en el PAN y el partido que todos daban por muerto logró generar expectativas de triunfo. A lo largo de los últimos meses el panista alcanzó y hasta rebasó. Los perredistas reaccionaron, recuperaron el terreno perdido y hoy, según todos los estudios de opinión serios, la moneda está en el aire.

De las últimas cinco encuestas que se han publicado ya con el posdebate, dos –El Universal y GEA-Isa – colocan a Felipe Calderón como puntero, y tres – Reforma, Demotécnia y Consulta Mitofsky – ubican a Andrés Manuel al frente de la contienda. La diferencia es importante, sin embargo, en ninguna la distancia entre uno y otro es superior a tres puntos.

Salvo la encuesta de El Universal todas también coinciden en que luego del encuentro entre los candidatos a la Presidencia – y la polémica en torno a Diego Zavala – López Obrador creció y Felipe Calderón perdió terreno en la intención de voto. No obstante, vistos los datos es posible citar al titular de Excélsior del 7 de junio: Pega pero no tumba, atinada frase que en su momento describió el desempeño del panista la noche del 6 de junio, y que ahora se puede aplicar al posdebate claramente ganado por el perredista. Que la campaña de la Alianza por el Bien de Todos se encuentra en buen momento, no hay duda, sin embargo aún no puede cantar victoria.

Habrá que esperar a la última avalancha de mediciones, no obstante, parece difícil que los datos cambien hasta alcanzar rangos que sean definitivos. De cumplirse este pronóstico, resultará claro que las encuestas, ésas que nos han cautivado durante años, serán instrumentos inútiles a la hora de pronosticar el resultado del próximo 2 de julio. Con resultados que caben dentro de los márgenes de error, un electorado que ha mostrado su volatilidad en los últimos meses, y un porcentaje de indecisos que aún puede cargar la balanza, nadie puede asegurar quién será el ganador. Por ello, es que ha llegado el momento de dejar las encuestas a un lado para poner nuestra atención sobre los operadores políticos.

Durante los próximos días la duda no serán más las preferencias electorales, esas ya las conocemos; el reto ahora será convertir esas intenciones en votos en las urnas. Esa será la variable que determine el final de esta historia y ésa, la operación, no hay encuesta que la mida.

Es la hora de Convergencia y su capacidad para movilizar a los electores en Veracruz y la conflictiva Oaxaca; es el tiempo de los gobernadores priistas, cuya fidelidad al PRI ha sido puesta en duda; y es también la hora de Elba Esther Gordillo y su alianza con Vicente Fox.

Dos semanas faltan para el día de la elección y en este plazo será cuando sabremos si las listas partidistas para el Congreso, esas de las que ya no nos acordamos, tuvieron sentido o no. Es el turno de Benjamín González Roaro y Diódoro Carrasco que pasaron de las filas del PRI al PAN; pero también de Raúl Sifuentes y Enrique Ibarra, que deberán demostrar que su llegada al PRD se traducirá en votos en Coahuila y Jalisco, respectivamente.

A esta, la etapa final, llega el PRI cargado de experiencia pero con la amenaza del voto útil que pende sobre su cabeza, y el costo de haber perdido a figuras como Roberto Vega Galina - dirigente del sindicato del IMSS-, y a la propia Elba Esther, Presidenta del SNTE, cuyas facturas todavía están por valorarse; para el próximo 2 de julio, el PRD podría sentirse confiado luego de su paso por las plazas públicas sino fuera porque la historia les ha demostrado que los zócalos no votan, como recientemente les recordó Cuauhtémoc Cárdenas; y el PAN, llegará a las urnas por primera vez en su historia, como el partido en el gobierno federal y con la esperanza de que los electores que usualmente no llegan a sus mítines, salgan a la hora de votar tal y como lo hicieron hace seis años.

Finalmente, en los próximos 15 días influirán el entorno económico nacional, el desempeño del gobierno foxista, los conflictos estatales y quizá hasta el estado de ánimo que nos produzca la Selección Nacional; todo un cóctel que nos recuerda los límites de las encuestas y lo frágil que puede ser la supuesta certidumbre política.


macampos@enteratehoy.com.mx

2 comentarios:

Eric Uribares dijo...

Creo que las encuestas siguen siendo efectivas aún con márgenes tan estrechos entre las intenciones de voto y aún con las diferencias entre los resultados.

Hay que saber leerlas. Primero: las encuestas no se analizan en bloques de acuerdo a la fecha que aparecieron, por lo que es incorrecto para el análisis que se diga "las encuestas de junio dicen que" no, las encuestas se analizan con comparando las TENDENCIAS (no los resultados) de la inmediata anterior o anteriores publicadas por la MISMA casa encuestadora.

Encuesta por encuesta, de casa por casa encuestadora, se obtienen tendencias sí se obtienen resultados y sí podemos (aunque no es el objetivo) "pronosticar el resultado" aunque este no sea definitivo, pues no hay pronosticos "definitivos" (preguntemos a los españoles) aunque los márgenes entre candidatos fueran amplios.

Ahora bien, que nos dicen las tendencias de casa editorial. Bien, pues en las 5 últimas entregas, independientemente de si es FECAL o AMLO quien se encuentra arriba, nos marcan tendencias claras. En las 5 AMLO subié, en las 5 FECAL bajó (aunque esté arriba, repito, la tendencia es lo importante)en todas, Madrazo aparece en tercer lugar casi sin variación.

La tendencia, no el resultado, es muy claro y desde mi punto de vista, definitivo. Ahora bien, cuando las elecciones son cerradas como es el caso, las tendencias dan mucha luz al respecto.

No tiremos las encuestas, simplemente hay que darles su justa dimensión. Recordemos que en principio, èstas fueron diseñadas casi de forma exclusiva para los equipos de campaña y war rooms (incluso ahora, siguen siendo útiles casi exlusivamente a ellos), y con el tiempo se han convertido en un instrumento de marketing hecho a la medida de los medios, quienes obtienen provecho de ellas.

Un saludo.

J.S. dijo...

Sólo un comentario al maestro campos. Lo que muestra volatilidad no es el electorado.
Estas encuestas están manifestándo ser volátiles. Pero no podemos saber si el electorado también lo es.