domingo, septiembre 09, 2007

Los poderes fácticos amenazan al Congreso (de la videocracia a la partidocracia)

La Rayuela del sábado 8 de octubre en La Jornada es un digno objeto de colección:

"No se confundan, señores concesionarios de la radio y la televisión: No es lo mismo el Poder Legislativo que los poderes de facto." Posición que comparto y que bien podríamos parafrasear aludiendo a otra serie de actores. Por ejemplo: "No se confundan, partidos políticos: No es lo mismo el Poder Legislativo que los poderes de facto".

O bien, "No se confundan, Andrés Manuel López Obrador y seguidores: No es lo mismo el Poder Legislativo que los poderes de facto."

Aunque en este último caso no estoy seguro que fuera firmada por los mismos que critican a los medios, no obstante la sentencia de AMLO que ha anunciado que si los legisladores del PRD, PT y Convergencia no hacen lo que él les indique - como tomar la tribuna el próximo martes para impedir la votación de la reforma fiscal - entonces convocará a movilizaciones en contra de la Cámara.

¿O en ese caso no se trata de un poder fáctico que pretende imponerse sobre una mayoría de legisladores electos por ese mismo "pueblo"? ¿Es que hay poderes fácticos "buenos" y "malos"?

Quizá para entender este doble criterio habría que aplicar la máxima de
George Orwell en Rebelión en la Granja: "Todos somos iguales...pero unos más iguales que otros", y así, sin tanto rollo, terminaríamos de entender mejor las cosas.

1 comentario:

Miguel ángel de Jesús dijo...

¿Qué es más nocivo para los ciudadanos, que no tienen poder político ni económico, el Poder Legislativo o el poder fáctico?

Los políticos se han constituido como otra clase de la buguesía y se codea con las clases altas que vienen del rubro empresarial. Tanto unos como otros viven en un mundo donde no existe premura económica y sin embargo, se alimentan del ciudadano de a pie que paga impuestos y consume los productos de la iniciativa privada.

Las próximas manifestaciones de protesta e inconformidad, si es que existe reflexión y organización, no pueden ser políticas ni callejeras, sino con efecto económico... A los poderes fácticos sólo se les podrá combatir a través de lo económico.