viernes, enero 13, 2006

De La Jornada, Zabludovsky y el Canal 40

I ¡Caray, tanto qué decir y tan poco tiempo! Antes de comentarles los rumores sobre el mundo de los medios, debo compartir con ustedes la joya que nos regala hoy La Jornada como su nota principal. Según ese diario, debemos preocuparnos por el crecimiento que están teniendo las deudas vía las compras con tarjeta de crédito. Hasta ahí me parece un llamado de atención sensato, lo que es una locura es la Rayuela, vean nada más: “Con el boom de las plásticas tarjetas, ya se sabe quién gana y quién no. Unos serán rescatados y los demás... condenados.”

Si estoy leyendo mal, por favor corríjanme, pero según entiendo el diario está quejándose desde ahora porque cuando el sistema colapse habrá otro rescate bancario y a los tarjetahabientes nadie los va a ayudar. ¿Y por qué habríamos de salvar a quien se endeudó por su propio gusto? Las tasas son públicas y cada quién debe ser responsable de sus actos. Me parece una muestra muy clara de la visión paternalista que tiene el diario y que se expresa en otras notas como aquella en la que daba voz a una ONG que exigía que las aerolíneas no cobraran el traslado de los cuerpos de los migrantes muertos en la frontera. ¿El argumento? Las mismas aerolíneas los habían llevado a ese lugar. Francamente, esa “lógica” me parece propia de una sociedad inmadura que debemos dejar atrás.

II Ya desahogado les cuento que van dos veces que escucho la misma versión: la primera, en boca de Ciro Gómez Leyva, la segunda, en la pluma de Francisco Garfias (buen columnista que escribe en La Crónica): los Zabludovsky, Abraham y Jaboco, se van al Canal 40 con Azteca, el primero para conducir la emisión de la mañana; el segundo, como director de noticieros. ¿Será? Antes de dos semanas sabremos si era cierto o se trataba de un simpático borrego.

1 comentario:

Jacinto Canek dijo...

Si no se debe ayudar a quien se endeude, tampoco se debe ayudar a quien permite que las personas se endeuden indiscriminadamente. Se supone que los bancos deben comprobar la capacidad de pago de los tarjetahobientes. Es un acto de negligencia darle una tarjeta de crédito a alguien que seguramente se endeudará.