
Fundamentalmente porque la audiencia, que tradicionalmente escuchaba tranquila y atentamente desde su lugar, ahora ponía atención al mismo tiempo que teclea en su netbook, laptop o teléfono celular. Pero lo más interesante es que no necesariamente estaba escribiendo sobre temas ajenos a la plática sino sobre la propia conferencia: difundiendo lo que consideraba los mensajes clave, haciendo observaciones sobre el conferencista (su estilo, forma de vestir, muletillas, chistes, etc.) o refutando los puntos con los que no está de acuerdo. Fenómeno que se repite con cada vez más frecuencia en los salones de clases, en las juntas de las oficinas o incluso entre las audiencias de la radio o la televisión, y que recibe el nombre de BackChannel.
Sobre ese campo es que trata el libro de Cliff Atkinson: The Backchannel: how audiences are using twitter and social media and changing presentation forever. Texto de reciente aparición que pueden encontrar en Amazon para descargar a su computadora y que pone diversos temas para discutir: ¿qué atención debe poner el conferencista a esa conversación que tiene lugar frente a él aunque no la vea o la escuche?, ¿puede y debe esa reacción en tiempo real modificar el desarrollo de su presentación?, ¿ayuda al conferencista al llevar su mensaje más allá de los que están presentes en el salón o es un enemigo por que hace que el auditorio pierda la atención?
Se trata de un fenómeno viejo – todos los que hemos dado clases sabemos de la existencia de los “viajes astrales” en los que los asistentes sólo dejan su cuerpo pero su mente está en otro lado – pero al mismo tiempo es un comportamiento nuevo pues nunca una sola persona (sentada en la audiencia) había tenido tanto poder para difundir sus opiniones en tiempo real ante decenas, cientos o miles de personas.
Las implicaciones de este canal alterno son muchas. Entre otras, porque rompen con el monopolio de la palabra del expositor que ahora sabe que sus palabras llegarán más allá de las paredes que lo rodean, que detrás de las caras silenciosas hay un intenso diálogo, que lo que dice puede ser corroborado, criticado o elogiado en tiempo real, lo que contribuirá a crecer su reputación o a terminar con ella.
El tema da para mucho y el texto de Atkinson acierta en poner muchas aristas sobre la mesa. Ahora toca a los profesionales de estos temas, y a las audiencias, debatir cómo cambia las reglas del juego en la docencia, las conferencias, la capacitación, campos que están en plena transformación.