lunes, octubre 27, 2008

AMLO, por la ruta de Marcos

Seguir la ruta del Subcomandante Marcos, esa parece ser la consigna de Andres Manuel López Obrador, quien de seguir por ese camino llegará al mismo destino, el de la irrelevancia. Y es que al igual que con el lider guerrillero, AMLO parece decidido a no reconocer sus victorias. Hace algunos años los zapatistas emprendieron una caravana que recibió la bendición y el aval del gobierno federal. Como resultado llegaron hasta la tribuna del Congreso en la que expusieron sus puntos de vista y si bien al final, es cierto, no lograron el 100 por ciento de sus objetivos, sí obtuvieron una visibilidad que de haberla aprovechado pudieron haber sacado másp rovecho del sistema que estaba empeñado en jugar de aliado, aunque sólo fuera por un cálculo político. Al paso del tiempo el gobierno demostró que la apuesta fue la correcta; en su rechazo a lo logrado Marcos caminó casi hacia su desaparicion.

Años después, Andres Manuel logró que los partidos compraran sus reclamos sobre la reforma energética y tampoco lo ha sabido aprovechar. En la misma lógica que en el sexenio anterior, el sistema parece decidido a darle cuerda y dejar que se mate sólo, de ahí que los legisladores no sólo han cedido a sus reclamos sino que ahora le han abierto las puertas de San Lázaro. A él, que no acudió a ninguno de los foros sobre la reforma en el Senado y que en el campo de las formas no cuenta con ninguna representación.

De lo que se trata, está claro, es de complacerle en todo con tal de que pierda credibilidad. Si la historia de Marcos se repite, mañana AMLO se reunirá con los legisladores, expondrá su reclamo y minutos después soltará a su gente contra la reforma y el Congreso. Dirá que todo fue una simulación, una puesta en escena. El problema es que sus críticos, no sin razón, podrán decir que como a nadie más de le han escuchado; incluso, se le habrían abierto las puertas que a los ciudadanos comunes se le cierran y aun así, Andrés Manuel habrá insistido en su discurso de la descalificación, de la intolerancia. El propósito de la estrategia - con la ayuda de López Obrador - es exhibirlo, aislarlo por la via de concederle todo, de dejarle sin banderas a sabiendas de que sin eso no puede vivir. Si la fórmula resulta exitosa la historia lo dibujará como el niño de la canción que rechazaba la leche ora por caliente, ora por fría.

Veremos qué pasa mañana y si AMLO entiende que por ahora su problema no es pedir, sino que le cumplan todo.

2 comentarios:

Edgar D. Heredia dijo...

Hace una semana escribía sobre la salud emocional y mental de AMLO; donde manifestaba mis dudas sobre la cordura del excandidato presidencial, al releer mi comentario me di cuenta que no explique mi argumento, a penas lo dibuje, y bueno con ello corría el riesgo de caer en la provocación, la ira o como decían los helénicos, en la concupiscencia y los pensamientos del bajo vientre, lo visceral pues, la trayectoria política del tabasqueño, ha sido una trayectoria marcada por la convicción y no por la responsabilidad, si recuerdan su marcha de los basureros, la toma de los pozos petroleros y sus recursos retóricos, poderosos aunque simplones, habla de entelequias, al patria, el pueblo, la soberanía y demás voces que en la jerga política denuncian un pensamiento pobre, carente de un sentido, que antes pretende ocultar las ambiciones y carencias técnicas bajo el disfraz y la máscara de bueno contra malos.

Pocos son los que recuerdan a AMLO portando durante una semana un libro autoría de Santo Tomás, amén de la forma en que se refiere despectivamente a las mujeres, recuerden no sólo las acusaciones a Ruth Zavaleta, sino su pobre participación en el debate del 2000, cuando era candidato a Jefe de gobierno del DF y desestimó la presencia de la candidata Teresa Vale, a quien acuso más por su pareja sentimental que por su propuesta de gobierno. Así que dicho comportamiento ha marcado la vida política de Andrés Manuel, quizás ese comporatmiento es el que lo dotó para emerger como un carismático líder social, pero no como político, hay un libro de Weber, creo, donde aborda el asunto del convencimiento y la responsabilidad en la vida pública, y en dicho texto se concluye que la convicción es un asunto exclusivo de los santos, mientras que la responsabilidad pertenece al orden de los políticos.

AMLO ha optado por el apostolado, al igual que el EZLN y Marcos, en lugar de luchar en las arenas institucionales y lograr la construcción de ciudadanos, optó por la salvación de almas, entre lo que destaca creer que la patria la está esperando para que sea él quien la salve de las garras de los usurpadores y demás corruptos donde obviamente él no se encuentra.

Rodolfo Zapata Aguilar dijo...

jjjejejejejje Mario Yunque...