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lunes, noviembre 24, 2008

Hacia el 2009. PRI: 41% PAN: 36% PRD: 19%

A partir de este post iniciamos el seguimiento de las notas relacionadas con el proceso electoral del 2009 en el que una nueva Cámara de Diputados y seis gobernadores serán algunas de las piezas más atractivas que tendremos que elegir . Por lo pronto, y como para abrir boca, aquí les dejo la más reciente encuesta de Buendía & Laredo que hoy publica El Universal en su primera plana.

Destaca que en el último mes el PAN habría avanzado dos puntos (de 34 a 36%) mientras que el PRI habría perdido tres para pasar de 44 a 41%, con un PRD constante en los 19 puntos de intención de voto.

La encuesta me parece una buena noticia para panistas y perredistas. En buena medida, porque está claro que ninguno de esos dos partidos pasa por uno de sus mejores momentos; y si el PAN está a sólo cinco puntos, no le resulta tan malo pues confirmaría que su piso es alto; del mismo modo, es obvio que los perredistas están divididos y que no han mostrado su mejor rostro en meses. Si aún así, su piso es de 20%, entonces no están tan mal. (Claro que si alguien creyó que el resultado perredista del 2006 era por el voto duro del PRD, lamento decepcionarlo).

Sobre esta base es que probablemente veremos a un PRD partido en dos estrategias, la de AMLO que insiste en gobernar desde las calles con una fórmula elemental pero interesante: primero elige una causa simple (como frenar los aumentos en las gasolinas), segundo, articula un discurso que genere adhesiones más allá de sus simpatizantes; tercero, organiza y moviliza para presionar; cuarto, si tiene éxito lo reivindica como una victoria del grupo que encabeza y genera incentivos para continuar; si no funciona, mantiene una bandera de campaña.

Por otra parte, Nueva Izquierda se distanciará con una apuesta por venderse como el partido moderado. Como ejemplo reciente ahí están las palabras de Carlos Navarrete celebrando la pertinencia de la operación limpieza en el gobierno federal. El PRI, en tanto, seguirá en su discurso del partido que da gobernabilidad y rumbo al país, como muestra el discurso de Beltrones haciendo un llamado a un pacto nacional para detonar el crecimiento económico.

Finalmente, la pregunta que sigue en el aire es qué venderá el PAN. ¿La elección como referendum sobre la guerra al narco?, ¿apoyo para seguir con las reformas, por lo demás intangibles para la mayoría de la población? Ya conoceremos la respuesta, por lo pronto, quizá veamos algunos cambios en el CEN panista que muestren que la decisión de competir en la elección va en serio. Seguiremos comentando.

miércoles, junio 18, 2008

Tres tiempos para la política mexicana

Son momentos de definición para la política mexicana. En primer lugar, durante los días que corren y hasta finales de septiembre, semanas en las que se buscarán acuerdos entre las fuerzas políticas que le pueden cambiar la cara al país. Por lo pronto, al momento de escribir estas líneas ya está sentenciado el formato de informe presidencial que todos conocemos. Si no hay sorpresas, antes del próximo domingo ya se habrá dado sepultura a la ceremonia en la que el Presidente acudía cada año a entregar un reporte del "estado que guarda la administración".

También se habrán hecho cambios en las formas de relacionarse entre poderes. El Presidente habrá perdido parte de su poder de veto y en contraparte se habrá oficializado el poder del Ejecutivo para establecer ciertas prioridades para el trabajo de deliberación del Congreso. Y a eso habrá que sumar el diseño de nuevas reglas electorales. A estos cambios seguirá un intenso debate y (tal vez) un próximo periodo ordinario de sesiones en el que será dictaminada una reforma de fondo al sector energético. Todo en el transcurso de los próximos 100 días.

Paralela a esa historia correrá otra, una batalla electoral que desde ahora marcará las actuaciones de todos los políticos rumbo al proceso electoral de 2009. Por si misma, la próxima elección federal no es tan importante. Todos los senadores – y naturalmente el Presidente de la República – permanecerán en su lugar y sólo habremos de estrenar 500 diputados. Lo que ocurra en la Cámara baja, por supuesto, no es cosa menor, sin embargo todo indica que la futura legislación no será tan distinta a la actual.

Hasta ahora todas las encuestas colocan al PAN o al PRI al frente de las preferencias electorales. Incluso, un promedio de cinco estudios elaborado por el diario El Universal da a los panistas una ligera ventaja al colocarlos con el 39 por ciento de la intención de voto, seguido por un 36 por ciento de los priístas. Dos partidos que estarán disputando la primera minoría, seguidos de lejos por un PRD que recibe el 18 por ciento de las preferencias, apenas la mitad que el PRI.

De confirmarse esta tendencia en las urnas lo que tendremos para los próximos tres años – 2009-2012- será una Cámara muy parecida a la actual: un PAN colocado como primera fuerza nacional pero sin la capacidad de aprobar por si mismo las reformas que propone; un PRD confrontado con el gobierno que no tiene la capacidad de imponer su agenda y un PRI que aprovechando esta situación actuará como fiel de la balanza. En todo caso, una sorpresa en la elección estará acotada por la permanencia de la actual correlación de fuerzas en el Senado, lo que deja a panistas y priístas con la obligación de seguir construyendo acuerdos. Este será el tema central de la agenda política durante los próximos 12 meses.

Finalmente, hay que estar atentos a un tercer tiempo. A eso que algunos llamarían el largo plazo y que es siempre incierto pero que ya muestra algunas de sus posibles características. En los próximos diez años México deberá hacer frente a un entorno económico complicado. Las presiones inflacionarias de los últimos meses, dicen los especialistas, se quedarán entre nosotros por un buen tiempo y a ello habrá que acostumbrarse. Los efectos del cambio climático- aún si hiciéramos la tarea como planeta – son inevitables en la próxima década. Sus consecuencias se sentirán en la economía, en la relación con la naturaleza y por supuesto, en la sociedad y la política.

Y serán el menos estas dos fuerzas – la economía y el medio ambiente, que serán cada vez más lo mismo – las que moldeen el debate público y marquen la pauta sobre el tipo de políticos y políticas públicas que habremos de necesitar.

Está muy bien que en lo inmediato los políticos sigan transformando las instituciones del país; es comprensible y sano que venga la contienda democrática, pero asistir a estos dos momentos sin mirar al tercero será condenarnos a un futuro de incertidumbre que es desde ahora cuando debemos atender.