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jueves, julio 21, 2011

Torturados en horario triple A

(Artículo publicado en www.frente.com.mx)

Hace unos días los medios de comunicación – en particular uno, Milenio – volvieron a ser noticia. El motivo fue la transmisión de dos fragmentos de un video en el que unos hombres torturaban a soldados a los que golpearon hasta matarlos. Y la pregunta volvió a ser: ¿debemos los periodistas difundir ese tipo de imágenes?

Para algunos el debate está en si es una historia periodísticamente relevante o no. En ese caso los directivos de Milenio, Ciro Gómez Leyva y Carlos Marín, consideraron que sí. Que al mostrarlo en televisión ayudaban a que la población entendiera mejor lo que ocurre en el país. Desde su perspectiva – lo supongo, porque eso no lo dijeron pero suele ser el argumento de quienes transmiten este tipo de imágenes – cuando se tiene un video así hay que dejar que sea el auditorio el que lo juzgue y no que el medio censure cual si se fuera un tutor que decide qué debe ver el público.

Sin embargo, lo que muestran estudios en la materia es que muchas de esas premisas pueden ser atractivas como discurso porque parecen poner al público como adulto y al medio al servicio de la información, pero en los hechos operan exactamente al contrario. En primer lugar porque es falso que al ver una imagen así seamos capaces de procesarla racionalmente. ¿O quién puede mantener la cabeza fría mientras ve cómo matan a un hombre a martillazos?, ¿qué ser humano es capaz de ejercer la razón mientras escucha a otro decir “sácale un ojo”? Sólo leerlo es brutal, imaginen verlo.

La pregunta no es si debemos conocer el video o no, o al menos esa no debería ser la única que nos hagamos. Por ejemplo, ¿por qué había una cámara grabando? Porque una cosa es que un policía golpee a una persona y un ciudadano lo grabe - lo que haría del video una pieza testimonial de un abuso de autoridad- y otra que unas personas torturen a otra mientras otras intencionalmente lo graben todo.

Y la duda es: ¿para qué lo graban? Pues para que otros lo puedan ver. Se trata – como han explicado expertos como Mauricio Meschulam (@Maurimm) - de un acto de terrorismo. Un acto pensado para mandar mensajes y provocar terror, no a las víctimas directas de la agresión (los soldados torturados), sino a todas las personas que después verán el video. Y bajo esa lógica, ¿quién gana cuando un canal de televisión difunde ese material, así sea en bloques de 20 segundos? Fácil: los autores del crimen.

Resulta delicado, por ser mera especulación, hablar de la intención de quien lo hizo. Pero sí podemos hablar de los efectos que una noticia mostrada así – en imágenes, no en texto - puede tener en quien la ve. De entrada, puede servir para mostrar poder, exhibir al crimen organizado como una actor capaz de someter a las autoridades (representadas por las víctimas) y en ese sentido mandar un mensaje a toda la sociedad, mostrándose como si se tratara de un poder invencible. No lo es pero ésa es la señal que algunos pueden percibir.

Por otro lado, el caso puede ser empleado por quienes quieren producir sociedades atemorizadas e indignadas capaces de ceder en sus derechos con tal de detener a esos criminales, lo que en los hechos equivale a debilitar la causa de los derechos humanos. Dicho de otra forma, el estar expuesto a ese material justifica potenciales actos de brutalidad en represalia bajo la premisa de que ésos son los términos de la batalla.

No sabemos quién grabó y distribuyó esos actos, lo que les puedo afirmar es que muchos medios recibieron el material pero sólo fue Milenio quien decidió difundirlo. Es su derecho – más allá de que haya firmado el acuerdo sobre la cobertura de la violencia – decidir qué y cómo publica lo que considera noticia, pero con base en ese mismo documento es nuestra facultad como audiencias hacernos preguntas sobre si esa cobertura ayuda a la sociedad o en realidad termina sirviendo a los enemigos de la misma.

Twitter.com/mariocampos

sábado, octubre 17, 2009

Los colgados de Tijuana


Hace poco tuve oportunidad de participar como jurado en las becas Prende y como parte del proceso teníamos que leer algunas notas de periodistas de todo el país. Recuerdo en particular una de un estado del norte que contaba la siguiente historia: "nos llamaron a la redacción para avisarnos que había una narcomanta. Para evitar riesgos fuimos juntos varios reporteros pero cuando llegamos al lugar todavía la estaban colocando. Ya habíamos decidido irnos y regresar más tarde cuando se nos emparejó una camioneta. Bajaron el vidrio y una persona nos dijo: muy bien muchachos, ya saben, mañana que aparezca muy bien retratada en sus primeras planas."

Me reservo el nombre del autor porque no tengo su autorización para revelarlo pero estoy seguro que la historia no es la única en su tipo. La cuento ahora porque sigo sin entender el criterio con el que los editores del diario Reforma continúan difundiendo os mensajes del narco. A veces en forma de mantas, otras, como en esta ocasión, dando todo el reflector a sus asesinatos.

Supongo - porque conozco la seriedad del medio - que es su forma de denunciar lo que pasa en el país. Sin embargo, cada vez que colocan una foto como la que aparece en este post - la segunda en menos de 15 días - terminan reproduciendo y amplificando el mensaje de esos grupos que no sólo matan a una persona sino que la cuelgan de un puente para que todo el mundo se entere, efecto que se multiplica gracias a la publicación en la primera plana de uno de los dos diarios más importantes de México.

Peor aún en casos como la semana anterior en la que incluso el diario daba a conocer el nombre de la persona asesinada y torturada lo que en mi opinión atenta contra la dignidad de la víctima. Señalar que los medios no tienen la culpa sino los narcos o las autoridades, es insuficiente a la hora de explicar por qué se cubren así estas notas.

lunes, octubre 05, 2009

"Habrá una explosión en la plaza"

"Que la gente no asista al Grito porque habrá explosiones". Ese era el mensaje que estaba circulando en Chiapas días antes del pasado 15 de septiembre, según nos informó un radioescucha que en una llamada denunciaba el terrorismo del narco, algo que ya había ocurrido en otros puntos del país como Tabasco y Yucatán.

Y la pregunta, claro, era si debía leer o no la llamada. Decidí que no. Aunque el radioescucha es una persona seria que normalmente participa en el espacio, no había ningún elemento para creer que la amenaza era real, y en todo caso, repetir la advertencia al aire era hacerle el juego a quienes habían creado y difundido ese rumor. El programa de Antena Radio se transmite por tres estaciones de Chiapas y comentar el mensaje pudo tener cierto impacto.

Después compartí mis dudas con mis alumnos de periodismo: ¿y si hubiera pasado algo y yo tenía información útil para los radioescuchas?, ¿me habría arrepentido o sentido culpable?

Ahora sabemos que no pasó nada y creo que ante otra situación similar actuaría igual. No toca a los medios dar alertas a la población sino a las autoridades. La información no era verificable y es obvio que cuando los narcos distribuyen esos mensajes son creados para ser multiplicados por los medios o en la promoción de boca en boca en una dinámica que se alimenta del miedo.

Seguro otros medios y otros periodistas han enfrentado dilemas así, tal vez habría que ventilarlos y discutirlos de forma abierta, de esa forma el público tendría mejores elementos para saber cómo es que se procesa la información. ¿O Ustedes qué creen?

lunes, agosto 10, 2009

Diez preguntas para cubrir al narco

(Artículo publicado en la Revista Etcétera de Agosto)

La paradoja de los periodistas mexicanos es que si bien todos los días dedicamos amplios espacios a informar sobre el fenómeno del narcotráfico, no hemos sido capaces de definir como gremio qué manejo haremos de este tema. Propongo diez preguntas que habría que contestar.

1. ¿Qué estamos haciendo para evitar la censura o la autocensura en la información? Se trata del tema del que más se ha hablado (el temor a las represalias del narco), sin que hasta el momento se cuente con medidas efectivas. Medios y periodistas han dejado el tema a un lado sin que exista una respuesta gremial a ésta que es hoy por hoy la principal amenaza a la libertad de expresión.

2. ¿Se deben abrir los medios al narcotráfico y sus mensajes? El dilema se repite periódicamente: letreros sobre víctimas, narcomantas y entrevistas en los medios. ¿Se les debe tratar como si fueran cualquier fuente?, ¿como si fueran igual que autoridades? ¿es posible separar sus mensajes del perfil criminal de los emisores?

3. ¿Es útil para el público el encuadre de la “guerra contra el narco”? Basta con abrir un diario para ver cómo se habla de Ejército, enfrentamiento, retenes, etcétera. videntemente hay una lucha desde el Estado y entre los propios cárteles pero el marco de “guerra” es muy poderoso en términos ideológicos, remite a héroes y enemigos y en su reduccionismo deja fuera otras explicaciones del fenómeno.

4. ¿Debemos reproducir el discurso del narcotráfico? Cada vez es más frecuente hablar de levantones, los alias, las tienditas, etcétera. ¿Reproducir su lenguaje es entender mejor o es darle un baño de normalidad?

5. ¿Estamos cubriendo el problema de las adicciones? Hemos dejado de lado el tema de las causas y de los efectos que tiene el consumo de drogas. La cobertura del narcotráfico es un monopolio de las áreas de justicia en las redacciones y no un tema de la fuente social.

6. ¿Se está abordando su dimensión social? Comunidades enteras que viven del narco, al mismo tiempo que en espacios públicos –físicos y virtuales– se manifiestan grupos que ven en estas organizaciones sentido de pertenencia y su única posibilidad de movilidad social. Se trata de un fenómeno que bien explicado permitiría entender las redes de protección y los semilleros para la renovación de sus cuadros.

7. ¿Cómo contar los efectos de la participación del Ejército? En la cobertura sólo existen dos opciones: condenar la militarización o plantear la intervención militar como la última opción. La realidad es más compleja. ¿Así lo estamos reflejando?

8. ¿Tenemos como marco de referencia los derechos humanos? Tristemente se les ve como temas opuestos: o combatimos eficazmente a los cárteles o nos apegamos a los derechos humanos. Y en ese dilema se presenta a detenidos como culpables sin que exista un juicio o se acepta la presentación a medios de personas con golpes, sin que se hagan preguntas al respecto.

9. ¿Qué estamos aprendiendo de experiencias internacionales? ¿Qué se hacía en Colombia cuando los narcos salían a los medios?, ¿qué mecanismos de protección para periodistas se crearon? Aunque se han presentado esfuerzos valiosos no dejan de ser aislados. Las herramientas existen, hay que aprovecharlas.

10. ¿Qué espacios se están abriendo para escuchar a la sociedad? En esta historia participan gobernantes, narcos y medios, y los ciudadanos suelen ser objetos pasivos. La sociedad tiene mucho que decir sobre estos temas, hay que buscar las formas para que se pueda expresar. La lista podría ser más larga y muchos de estos temas ya han sido abordados de manera aislada. No obstante, la realidad nos muestra que el debate ha sido insuficiente y que los desafíos estarán presentes entre nosotros durante mucho tiempo, más vale que les pongamos atención.

lunes, julio 27, 2009

Mapa del narco en México

¿Cuántos cárteles de la droga operan en México?, ¿qué los hace distintos?, ¿qué impacto tienen en las empresas que quieren invertir en México? Estas y otras preguntas encontraron respuesta en la entrevista con Francesco Pipitone, Director Senior deKroll México. Aquí el audio de la entrevista en Antena Radio.


¿Cómo se lava dinero?. ¿Qué papel juegan la mafia rusa?

Entrevista con el Dr. Bruce Bagley, académico de la Universidad de Miami especialista en América Latina, temas de seguridad nacional, narcotráfico. Durante la conversación explica cómo se hace el lavado de dinero, qué áreas son las más vulnerables, qué podría hacerse al respecto. La entrevista se transmitió en Antena Radio, Primera Emisión. Aquí el audio.

miércoles, julio 22, 2009

¿Cómo opera La Familia? Entrevista con Raymundo Riva Palacio

¿Cómo se mezcla la religión con el narco?, ¿qué pasa cuando mezclas la ideología con el tráfico de drogas? Estos y otros puntos analiza Raymundo Riva Palacio en esta entrevista, como siempre, para Antena Radio Primera Emisión (L-V 7:00 a 10:00) Aquí el audio.


martes, julio 21, 2009

¿Cómo reclutan los zetas? Entrevista a Raymundo Riva Palacio

En esta entrevista en Antena Radio, Raymundo Riva Palacio - periodista, director de www.ejecentral.com.mx - explica cómo opera el grupo de los zeta y cuáles son sus formas para reclutar, entre otros temas. Aquí el audio para descargar.



lunes, julio 20, 2009

¿Cómo cubrir los mensajes del narcotráfico? El caso de la Tuta

Les invito a que escuchen el programa de hoy de Todos los lunes, la agenda en los medios. En esta ocasión lo subí completo porque creo que quedó redondo, que vale la pena que escuchen a Abel Vicencio (Director de Medialog) con datos que muestran cómo marcó la agenda el narco, fragmentos de la entrevista de León Krauze a Marco Knapp, el periodista mexicano que entrevistó a Servando Gómez Martínez, alias La Tuta, y luego dos conversaciones con Javier Darío Restrepo (Maestro en ética y periodismo) y otra con Pascal Beltrán del Río, director de Excélsior.

Ojalá lo escuchen y les guste tanto como a mi. Saludos y estaré atento a sus comentarios. Aquí el audio por si lo quieren descargar.

miércoles, julio 15, 2009

¿Qué es la familia michoacana?

Entrevista con Ricardo Ravelo, el periodista de la revista Proceso, que cuenta qué es y cómo surge el grupo denominado la familia michoacana. Aquí el audio.


jueves, abril 02, 2009

¿Se vale entrevistar a un narco? El caso Anderson Cooper

El debate no es nuevo, ni sencillo. Durante varios semestres he planteado el tema en mis grupos de periodismo y el resultado siempre es similar. Para algunos, entrevistar a un narcotraficante puede ser bueno pues permitiría entender mejor el fenómeno, para otros, hacerlo es abrirle el espacio en los medios, con toda y su legitimidad, a un actor que daña a la sociedad y que bien podría mandar mensajes equivocados al presentar su vida como una especie de ruta a seguir para muchos que se sienten desesperados y que pudieran ver en esa figura una especie de héroe a imitar.

La discusión surgió nuevamente porque hace unos días, el periodista Anderson Cooper entrevistó a un supesto narcotraficante mexicano. Nosotros en Antena Radio recuperamos y presentamos la traducción de un fragmento (la pueden escuchar con el título "qué significa ser un narcotraficante), en el entendido de que no se trata de validar el contenido sino de mostrar qué es lo que está viendo el consumidor de medios en los Estados Unidos y cómo se está formando el contexto en el que vienen a México los funcionarios del gobierno de Barack Obama.

Dejo aquí ustedes la priemera entrega del video (en youtube encontrarán la entrevista completa) y como siempre quedo en espera de sus comentarios sobre si se vale o no hacer este tipo de ejercicios. (O en todo caso en qué condiciones se deben presentar).

miércoles, marzo 25, 2009

¿Y la agenda mexicana?

La relación entre México y Estados Unidos está en proceso de redefinición. Al menos desde la perspectiva de nuestros vecinos, que desde hace varios meses han sido claros en establecer la nueva agenda de la relación bilateral. Para ellos, según se desprende de sus académicos, funcionarios de mediano y alto nivel, es claro que el foco de atención está puesto sobre el problema de la inseguridad. Palabras más, palabras menos, el mensaje es el mismo: el problema del narcotráfico en México está fuera de control y es urgente su ayuda pues se ha vuelto un problema para la seguridad nacional.

Y es con esa agenda que en estos días y semanas veremos en México a tres secretarios del más alto nivel: Hillary Clinton, Secretaria de Estado; Janet Napolitano, Secretaria de Seguridad Interna y Eric Holder, Secretario de Justicia. Funcionarios cuya misión será sacar adelante la agenda marcada por su jefe, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

Hasta aquí la historia no tiene nada de excepcional de no ser porque se ha reparado poco en cuál es la contraparte de esta historia. ¿Cuál es la agenda que tratará de sacar adelante el gobierno mexicano en esta nueva relación? Perspectiva que lamentablemente no aparece con claridad.

Durante los últimos meses, tanto los medios mexicanos como las autoridades hemos girado en torno a sus temas. Horas de transmisión en radio y televisión, así como decenas de planas, han sido dedicadas a escribir sobre el carácter o no de México como un "estado fallido", término puesto sobre la mesa por las agencias de los Estados Unidos.

En todo esto tiempo, mucho se ha hablado de la violencia del narcotráfico e incluso de cómo sus efectos se resienten cada vez más del otro lado de la frontera; sin embargo, poco se ha dicho en nuestro país sobre la dimensión del fenómeno de las adicciones en los Estados Unidos. El tema del mercado que motiva este conflicto, así como la corrupción que se vive en aquel país sólo ha sido destacado cuando el Presidente Calderón ha hablado del tema.

En México no tenemos una visión integral del problema. Nos asumimos como la causa y no como la consecuencia de esta grave situación, de ahí que no contemos con una perspectiva nacional sobre la mejor manera de abordar el conflicto. Esta carencia no es menor cuando se tiene enfrente como interlocutor al país más poderoso del mundo, quien además parece tener muy claro -aunque no para el gran público - cuáles son sus objetivos en esta nueva etapa de la relación.

No hay duda de que hoy nuestro país es prioridad en la agenda del gobierno estadounidense. La gran pregunta es cómo vamos a aprovechar esta situación en beneficio del país; si seremos capaces de cambiar la perspectiva, salir de la defensiva y desplegar una estrategia que nos permita sacar adelante nuestros temas: migración, comercio, combate a las adicciones, límites a la venta de armas, apoyo al desarrollo, etc.

Vienen semanas de definiciones. Los políticos mexicanos deberán estar especialmente atentos pero no pueden ser los únicos; nosotros, como ciudadanos y como medios de comunicación, tenemos que entender qué es lo que está en juego para poder actuar de la mejor manera. El tiempo nos dirá si todos los actores estuvieron a la altura de las circunstancias.

sábado, marzo 21, 2009

El enemigo es la mafia. (En Nápoles no se hacen bolas)


El enemigo es la mafia. Al menos eso tienen claro los habitantes de la ciudad de Nápoles que según cuenta una nota de El País, (de la que tomé la foto líneas arriba) han salido a las calles en miles para decirle al crimen organizado que están en su contra.

Es curioso cómo para los editores del texto lo más destacable es la participación del escritor Roberto Saviano (autor del libro Camorra, por el que está amenzado de muerte), mientras que para un lector como yo que mira esta nota desde México, lo más llamativo es que la protesta no es contra de las autoridades, no es para pedir la renuncia de nadie sino para expresar su repudio a la delincuencia. No tienen duda: el enemigo, al que hay que repudiar, es la mafia.

Ojalá en nuestro país lo tuviéramos así de claro, medios, políticos y ciudadanos. No se trata de renunciar a la crítica ni quitar responsabilidad a las autoridades sino asumir de qué lado estámos unos y de qué lado están los otros. La fórmula se ha repetido en Colombia - que han cerrado filas con sus autoridades - y ahora el fenómeno se ve en Italia. Habría que preguntarse por qué.

miércoles, febrero 18, 2009

Otra vez el narco: sobre las movilizaciones en el país

Hace algunos meses advertíamos en este espacio sobre el creciente uso de estrategias de comunicación por parte del crimen organizado. En aquella ocasión, la pieza nueva eran las llamadas narcomantas que si bien ya eran conocidas en algunas ciudades, no lo eran en su uso como instrumentos de propaganda a nivel nacional. De la noche a la mañana decenas de lonas aparecían de norte a sur de la República Mexicana acusando a autoridades locales y federales de estar ligadas al crimen organizado.

El método, lamentablemente para el país, resultó de mucha efectividad. Los mensajes fueron retomados por los medios y reproducidos incluso en las primeras planas de algunos de los principales diarios. Y hasta en un gesto absurdo alguna autoridad citó el contenido de esas mantas para documentar el peso de un delincuente capturado, validando así la veracidad de sus dichos.

Pero los narcotraficantes parecen decididos a ir por más y ahora -según el gobernador del estado de Nuevo León, Natividad González Parás- habrían encontrado nuevos soportes para sus mensajes, más impactantes, más efectivos. Se trata de jóvenes, mujeres y niños que son la apuesta más reciente de los grupos que aspiran a debilitar a México y a sus autoridades. Usados como grupo de choque, estos pobladores son llevados -podemos suponer que mediante un pago económico de por medio- para que se manifiesten en contra de la presencia del Ejército mexicano en las calles; expresión que podría ser legítima y espontánea pero que se ve envuelta por la sospecha.

Las razones son muchas, el carácter violento de los participantes, el rostro encubierto de muchos de los integrantes y lo más revelador, la acción concertada en ocho ciudades del país. Cualquiera que haya participado organizando a la sociedad sabe que sacar a la población a las calles requiere usualmente dos elementos: trabajo de creación de conciencia y dinero, lo cual nos lleva a pensar que estas reciente expresiones difícilmente pueden ser entendidas como acciones naturales de la sociedad. O debemos creer que de forma casual los habitantes de ocho ciudades decidieron salir con la misma demanda.

El desafío es mayor. Por un lado porque genera una tensión entre las autoridades y estos manifestantes que muy probablemente no estén formalmente vinculados al crimen organizado. Por el contrario, de acuerdo a diversas crónicas periodísticas se trata en su mayoría de personas de escasos recursos que están siendo utilizadas. Siendo así se entiende que al mismo tiempo que la autoridad -local o federal- debe hacer cumplir la ley, debe ser muy cuidadosa en no caer en la trampa de reprimir haciendo un mal uso de la fuerza, lo que podría terminar generando una auténtica condena a los encargados de las áreas de seguridad, blanco entre otros, de estas estrategias.

Por otro lado, el tema es complejo para los medios de comunicación encargados de transmitir esta nueva situación. Como suele ocurrir en estos casos es importante evitar caer en los falsos dilemas: entre el rechazo a cualquier forma de protesta social y el aval incondicional a cualquier manifestación pues cualquiera de las dos posturas sería una mala explicación de lo que está pasando.

El tema, para ser entendido con seriedad, tendría que llevar a los medios a entender las estrategias y tácticas del comunicación del crimen organizado, a explorar y describir qué está pasando en esas comunidades que están siendo aprovechadas por el narcotráfico; y a evaluar la capacidad del Estado – incluyendo a su población y gobierno, en sus tres poderes y niveles de gobierno – para hacer frente a estos nuevos recursos de la delincuencia.

Con este nuevo capítulo de la guerra al narcotráfico queda en claro que el crimen organizado cada vez se mediatiza y se politiza más, y eso en si mismo, es algo que a todos debiera preocupar.

domingo, febrero 01, 2009

Laura Elena Zúñiga, de la justicia legal a la justicia mediática

Laura Elena Zúñiga ya ha ganado un lugar en la memoria popular, no por ser Miss Sinaloa ni haber logrado otros premios en concursos internacionales sino por haber sido detenida en compañía de pesonas de dudosa reputación. Por ese hecho, algunos analistas la tomaron como ejemplo de la penetración del narcotráfico en las esferas de la sociedad y más de una persona encontró en esta oportunidad - y en los foros que se abrieron para comentar el tema - un espacio para hacer públicas sus opiniones negativas sobre los concusos de belleza, sus organizadores y participantes.

Pero este caso también ha servido para reiterar nuevamente el poder de los medios de comunicación y la dinámica de los escándalos. Si bien hace unos días las autoridades - la PGR, pues el expediente ni siquiera llegó a ser valorado por un juez - determinaron que la joven no tuvo participación en un hecho ilícito, en los hechos da los mismo pues para fines de medios y opinión pública ya fue juzgada y sentenciada.

Incluso, según leo en una nota, sigue en pie el proceso para quitarle algunos de los reconocimientos y premios recibidos, y aunque su expediente quedó limpio, en términos de imagen ya no podrá recuperarse. La pregunta que habría que hacerse es por qué se le está castigando socialmente. Si no hubo un delito, entonces cuál es el origen de la sanción social ¿Por ligarse con personas presuntamente vinculadas al crimen organizado? ¿Si un cantante famoso apareciera en alguna foto acompañado de presuntos delincuentes sería igualmente repudiado?

¿Esta sentencia pública es congruente con el hecho de que miles de personas aplaudan y canten narcocorridos? ¿O es que una Miss debe ser una niña buena a la que hay que repudiar si se desvía del camino que se espera debe seguir?

Quizá estoy entendiendo mal el tema y si bien no se trata de defender a nadie no puedo dejar de sentir que hay un aire de hipocrecía, doble moral y machismo en todo este caso. Como siempre, ustedes tienen la palabra.

lunes, enero 12, 2009

La pregunta de Calderón a Obama

"¿Su gobierno va a combatir al narcotráfico o lo va administrar?" Ésa es la pregunta que debería hacer el Presidente Calderón al futuro presidente de los Estados Unidos. De la respuesta, dependerá la relación entre los dos países.
Si en los hechos lo que prevalece es el modelo actual - en el que el gobierno estadounidense mal combate el consumo , deja libre el tráfico de armas y no detiene a los grandes capos ni lavadores de dinero - lo que veremos es que los problemas actuales se agudizarán. Los secuestros en territorio estadounidense siguen creciendo, hay cada vez más laboratorios en su país y el riesgo de un "estado fallido" - o de zonas fuera de todo control, justo en la región fronteriza - crecerá conforme avance su gobierno.
Si la respuesta es otra, lo que podríamos ver en los próximos meses es un cambio en el discurso y en la estrategia de combate al narcotráfico. La pregunta deberá hacerse en la reunión de este día, aunque la respuesta - la real, no la de protocolo - la conoceremos a partir del 20 de enero cuando Obama asuma el gobierno del país más poderoso del mundo.

miércoles, enero 07, 2009

¿El narco como interlocutor? El caso de Televisa Monterrey

El ataque a Televisa Monterrey - uno más de una larga lista en la que se encuentran periodistas asesinados, desaparecidos y ataques con granadas como al Debate de Culiacán - es un llamado de atención para todo el país, entre otras razones, porque confirma que la libertad de expresión, y aquella que permite a los periodistas determinar qué es noticia y qué no, se ve cada vez más amenazada. Pero también debe preocuparnos porque como saldo de este ataque ahora tenemos una de las declaraciones más notables de un medio de comunicación hacia el crimen organiado, al cual reconoce como interlocutor.

"Entendemos muy bien el mensaje que nos ha dejado la delincuencia organizada - dijo Francisco Cobos, director de Noticias de Televisa según la nota de Reforma - Yo creo que seguimos haciendo nuestro trabajo de la manera más eficiente posible, pero con las precauciones que este tipo de mensajes nos dejan."

"Señores de la delincuencia organizada, quisiera decirles que no queremos nada contra ustedes. Somos comunicadores, somos periodistas, nos dedicamos a informar, y tanto yo como mis compañeros no queremos estar en medio de esas balas que hoy hicieron impacto en nuestra empresa", dijo Cobos en una transmisión.

No juzgo las palabras del directivo quien no sólo debe velar por la calidad del trabajo que realiza sino que debe cuidar a la empresa y a todas las personas que laboran en ella, pero qué duro ver cómo cada vez es más difícil condenar de manera directa la actuación de estos grupos. Es el triunfo de la estrategia del miedo - que impone el silencio - y que sigue ganando terreno en nuestro país.

lunes, diciembre 08, 2008

Los costos del narcotráfico: la imagen de México

Después de leer varias notas sobre el temor que existe en Guatemala a los cárteles mexicanos; luego de ver en la televisión de Argentina largos reportajes sobre "Sinaloa, el estado narco"; y de seguir con sorpresa las notas sobre los mexicanos detenidos en Australia por sus ligas con el narco, me queda claro que a las muchas víctimas del crimen organizado hay que agregar la reputación del país.

domingo, octubre 19, 2008

¿Cómo cubrir los hechos de violencia provocados por el narcotráfico? Aquí la experiencia colombiana

Entrevista con Ernesto Cortés, editor del diario El Tiempo de Colombia, sobre el tratamiento que se debe dar en los medios a la información relacionada con el narcotráfico.

Aquí el audio y la liga para suscribirte al programa Todos los lunes, la agenda en los medios.

martes, septiembre 16, 2008

¿Por qué el atentado de Morelia? Del 11-M al 15-S (Algunas ideas para platicar)

El 11 de marzo de 2004 estallaron una serie de bombas en trenes de España que causaron la muerte de más de 190 personas; el 15 de septiembre de 2008, dos granadas arrojadas sobre un grupo de personas que celebraban la Independencia de México provocaron la muerte de siete personas y más de 100 heridos. La diferencia en la magnitud de la tragedia debería ser suficiente para evitar cualquier tipo de comparación. No obstante, hay un elemento del 11M que parece repetirse en México: el carácter político del atentado.

Las bombas de Madrid no se pueden entender sin la selección de la fecha en que tuvieron lugar: tres días antes de las elecciones generales del 14 de marzo. Hablar del objetivo del ataque resulta complejo, lo que sí es posible es hablar de los efectos: el ataque cambió el resultado de la elección; entre otras razones, porque las muertes fueron presentadas por los terroristas como la consecuencia que debió pagar España por haber avalado la guerra de Irak durante el mandato de José María Aznar. Si hasta el 10 de marzo por la noche todos estaban seguros del triunfo del PP, las urnas del 14 mostraron un resultado distinto, y como efecto de la promesa de campaña del ganador, España terminó por retirar sus tropas de aquel país.

No se trata de tender puentes artificiales entre dos hechos tan distintos pero sí poner atención en la lógica política que puede haber detrás de hechos de esta naturaleza. Bajo esta premisa es que planteo que lo que está pasando en México es que ciertos grupos del crimen organizado han agregado este componente a su modus operandi.

Si bien las autoridades mexicanas han advertido desde hace tiempo de la existencia de estrategias de comunicación del crimen organizado, éstas se han hecho más evidentes en las últimas semanas: la violencia en Yucatán, tanto física como psicológica; la aparición coordinada de mantas por todo el país, y las amenazas a gobiernos locales sobre posibles atentados la noche del 15 de septiembre, así lo confirman. Por eso lo que pasó en Morelia no parece ser una ocurrencia sino un acto premeditado pensado para lograr una serie de efectos políticos: primero, dar vida a un sistema de amenazas creíbles. Las advertencias sobre posibles atentados no son una novedad; lo distinto es que ahora han demostrado que están dispuestos a cumplirlas. Segundo, con ese ataque redefinieron los límites de la violencia posible.

El país enfrenta desde hace años una realidad que es muy difícil de aceptar pero que cada vez es más evidente: el nivel de violencia no está determinado por la capacidad de las autoridades sino por la autocontención del crimen organizado. ¿Cuántas veces hemos visto noticias que confirman la capacidad operativa de esos grupos? No obstante, no vemos en México ataques contra figuras políticas de mayor peso como gobernadores o secretarios de Estado; tampoco se habla de violencia indiscriminada contra población civil.

La pregunta, por tanto, no es por qué actuaron así en Michoacán sino por qué no lo habían hecho antes si evidentemente podían. Propongo dos hipótesis: la existencia de un acuerdo tácito que marcaría ciertos límites que de ser rebasados generarían tal respuesta gubernamental, que la sola idea era suficiente para disuadir a los grupos violentos; y dos, la idea de que la población civil es muchas cosas: mercado, fuente de ingresos, incluso en algunos casos espacio de protección, pero no enemiga declarada.

El ataque de Morelia sugiere que las dos líneas han sido rebasadas. Por un lado, los operativos del gobierno en contra de algunos grupos habrían roto con esa especie de acuerdo que definía lo posible; por el otro, habría que destacar el notable activismo de ciertos sectores de la población que han dejado de ser objetos para convertirse en sujetos activos, y en ese sentido, nuevos espacios de lucha.

Con el atentado se puede movilizar a la opinión pública en dos sentidos. Por un lado, se le puede llevar a justificar nuevas acciones de combate a la inseguridad, aún más duras; por el otro, se le puede convertir en un aliado que movido por el terror le exija al gobierno que reduzca el enfrentamiento ante esos grupos con tal de regresar los límites al punto anterior. En cualquier caso, lo que habría que analizar – y que ahora planteo más como pregunta que como respuesta – es qué tipo de efectos políticos se quieren lograr; quién gana y quién pierde con este nuevo panorama, y qué tipo de acciones se esperan alcanzar.

Hace tiempo que el crimen organizado en el mundo se vuelve cada vez más complejo; todo indica que ahora ha llegado el turno a México.