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miércoles, noviembre 14, 2007

Medios y desastres

Los medios y los desastres naturales son una pareja natural. Los primeros tienen como vocación la búsqueda de lo extraordinario, lo inusual, lo que se sale del guión. En particular, cuando se trata de algo que impacta en la vida de miles de personas, razón que coincide además con la función social de la prensa. Por si fuera poco, el carácter visual y con un alto contenido emocional que no requiere de mayores explicaciones, hace que las crisis por fenómenos naturales se conviertan en un imán para las coberturas periodísticas.

Al mismo tiempo, las víctimas de estos hechos necesitan de los medios de comunicación. Su cobertura es un estímulo y un acicate para las autoridades que deben darles respuesta. Si actúan adecuadamente, al menos en términos de percepción, pueden ser grandes plataformas. En contraste, un mal desempeñó puede ser un camino seguro hacia el fracaso político, y en ocasiones, hasta histórico. La imagen pública de Rudolph Giuliani, entonces alcalde de Nueva York, luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 es una ejemplo del primer caso. El estigma que sigue al ex Presidente mexicano Miguel de la Madrid por su desempeño tras los sismos de 1985 es un buen ejemplo del segundo.

A esta presión – que juega en favor de los damnificados – se suma el impacto de los medios en las donaciones nacionales e internacionales. Lo que no se ve en la esfera mediática no existe, no conmueve y no convoca. Triste realidad que han experimentado diversas comunidades dentro y fuera de México cuando la agenda mediática los ha dejado de lado. Y es aquí donde empezamos a descubrir que la relación medios-desastres tiene también un lado oscuro.

Empecemos con sus ciclos de vida. La prensa vive en lo inmediato, con muchas trabajos en el corto plazo y rara vez en el mediano o largo. Se alimenta de lo novedoso, lo sorpresivo, y una vez que se ha anunciado la presencia de más de un millón de damnificados – por citar el caso reciente de Tabasco – la nota empieza a perder valor. El millón de personas, cada día que pasa, experimenta una especie de devaluación en términos periodísticos, que a fuerza de repetirse termina por perder su significado.

Los medios lo saben y por eso están siempre en la búsqueda de la próxima nota, del titular del día siguiente o del gran tema de la semana entrante. El que una noticia se mantenga en los espacios principales de noticiarios y periódicos durante dos semanas es un logro que pocas pueden presumir. Extenderla durante más tiempo con esa intensidad puede resultar contraproducente para los intereses de ese medio que verá cómo su público migrará en búsqueda de nueva información. Conducta que incluso en el caso de la televisión pueden documentar gracias a la tiranía de los ratings que miden las preferencias del auditorio minuto a minuto.

La tragedia está en que este periodo de vida de las noticias está lejos de coincidir con los tiempos que marca un desastre natural. Su momento crítico puede coincidir con el tiempo de las noticias: los efectos inmediatos de un sismo, la entrada de un huracán o los destrozos de las inundaciones, entran en el ciclo informativo natural. El problema está en los efectos de mediano y largo plazos que suelen quedar fuera de los informativos.

A esto se agrega el contenido de las coberturas. La paradoja está en que los damnificados de un desastre, al mismo tiempo que son beneficiados por el tono dramático inicial, pueden ser perjudicados al paso del tiempo. Cancún y Nuevo Orleans, destinos turísticos afectados por los dos fenómenos – los desastres y las coberturas - pueden servir como ejemplos de regiones que han tenido que hacer un esfuerzo importante por lograr captar nuevamente las preferencias de los públicos, que antes fueron solidarios con los afectados, pero que ahora podrían poner reservas antes de elegirlos como sus próximos destinos.

El tema da para mucho más – como revisar la ética para el manejo de la información en estos casos- pero basta ahora con poner el tema sobre la mesa. Si como dicen los expertos en materia ambiental los desastres por causas naturales aumentarán en los próximos años, no está demás que desde la óptica del periodismo reflexionemos sobre esta compleja relación.

sábado, agosto 11, 2007

Se buscan administradores de crisis (caídas en bolsa, inundaciones, etc.)

Luego de ver el desarrollo informativo de la semana no me queda la menor duda que el trabajo más importante del futuro - en realidad del presente, aunque tristemente se intensificará- es el de los gestores de crisis. Los casos se acumulan. Aquí les presento cinco de ellos:

1. El gobierno chino decide impulsar como política pública el consumo de lácteos. ¿El resultado? Según reporta El País con información de la BBC, un alza de precios en Alemania y Gran Bretaña; tendencia que presiona los presupuestos públicos de las naciones con precios subsidiados para los productores, y que mete presión adicional al gasto de los consumidores. (¿Más detalles?)

2. Lluvias torrenciales azotan Nueva York, y por tercera vez en siete meses, la Ciudad se ve paralizada ante la insuficiente infraestructura urgida de grandes inversiones. El saldo inmediato: una mujer muerta, siete personas heridas y varias horas de caos por los daños al transporte público.

3. Ocho mil campesinos afectados, 85 mil animales muertos, y pérdidas por más de 200 millones de dólares es el saldo de la ola polar que ha golpeado a Chile en los últimos días, en lo que constituye el peor invierno en los últimos 40 años. Por lo pronto, la Presidenta Michelle Bachelete mantiene reuniones extraordinarias con su gabinete para tratar de resolver la crisis.

4. En este momento todavía hay ¡28 millones! de damnificados en Asia producto de las últimas lluvias. India, Bangladesh y Nepal son algunos de los países afectados en lo que algún especialista describió - según cita el diario El Clarín - como una zona de guerra. Naciones Unidas, Cruz Roja y ONG estiman en varios millones de dólares la ayuda necesaria para los damnificados.

5. Las presiones en el mercado hipotecario de los Estados Unidos detonan pérdidas notables en las principales bolsas del mundo. El Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos, y sus equivalentes en Canada y Japón entre otros, se han visto obligados a intervenir en los mercados aportando liquidez. De acuerdo a las agencias que alimentan al diario español elmundo.es, la situación podría impactar en las expectativas de crecimiento de economías tan importantes como la alemana o la japonesa, efecto que dependerá entre otras variables de las decisiones que tome Ben S. Bernanke, director de la poderosa Fed. Aquí más detalles.

Este brevísimo recuento - que pueden documentar atendiendo a las ligas - no pretende ser un llamado al pesimismo ni un discurso apocalíptico. Sin embargo, sí aspira a contribuir al marco general en el que se sitúan noticias como las que aquí he recopilado. Presentadas como hechos aislados, en realidad terminan por ser caras distintas del mismo fenómeno que se extiende con sus distintas dimensiones e implicaciones por todo el mundo.

En algunos casos parece que hablamos de problemas de particulares como la crisis de Mattel, -que ya no incluí pero que es otro ejemplo de crisis global como muestra la nota publicada en Venezuela-; en otros, parece que es simplemente la falta de previsión de los gobiernos como las fallas de infraestructura en ciudades de EU. La realidad es que estamos en presencia de ciertas dinámicas que no parecen ir a la baja sino al contrario: sobrepoblación, incapacidad de los Estados para prevenir o contener oportunamente, interdependencia económica, aumento en la intensidad de los fenómenos climáticos, etc. Elementos que dan vida a las crisis en sí, pero que también las alimentan en su dimensión mediática, parte escencial en muchos casos.

Y ante esa perspectiva no queda más que llamar a la creación de equipos de trabajo de primer nivel especializados en el manejo de desastres. En el mejor de los escenarios, claro está, para construir los blindajes que permitan prevenir las tragedias y así evitar las futuras fotos de los políticos con los daminificados, pero también y es duro decirlo, para que coordinen los esfuerzos de respuesta ante lo que muchas veces parece inevitable.

En otras palabras, el concepto de riesgo y riesgo global- impulsado desde hace años, entre otros por Ulrich Beck - debe ganar terreno en el discurso de todos, políticos o no, para redefinir la manera en que abordamos buena parte de nuestras conductas y políticas, ya sean personales o públicas. El tema da para mucho más, no obstante ahora me basta con poner sobre la mesa este exhorto para ver las noticias con otros ojos.

sábado, agosto 04, 2007

Del cambio climático y sus potenciales efectos económicos y sociales

La prensa de este día - sábado 4 de agosto - nos ofrece dos ejemplos del impacto del clima en la vida de la humanidad. El primero en su cara más cruda: 20 millones de personas (¡sí, veinte!) habrían sido desplazadas en Asia durante las últimas tres semanas por las recientes lluvias. El reporte lo da a conocer el diario El País. Según cuenta la nota, se trataría de las peores inhundaciones en décadas, afectando a cientos de poblaciones en el norte de India, Bangladesh y el sur de Nepal. La crónica, si se animan a verla, es para poner los pelos de punta.

La segunda historia es también de llamar la atención pues podría ser el antecedente de un conflicto internacional - de entrada diplomático- de gran escala. Me refiero a la batalla por el Polo Norte, territorio que albergaría una reserva estratégica de recursos energéticos, de ahí la reciente reivindación rusa que esta semana colocó una bandera en el fondo marino. Acción que detonó reacciones de varios actores, entre ellos, del gobierno canadiense que descalificó la acción.

El tema, no hay duda, presenta muchas aristas interesantes pero en particular quiero destacar la relación entre este gesto de colonialismo y el cambio climático pues, al parecer, el resurgimiento de estas tensiones se explica por la pérdida de los glaciares, fenómeno que por un lado facilitaría la extracción de petroleo y gas, al mismo tiempo que abre la puerta para nuevas rutas comerciales en una zona hasta ahora cerrrada.

De confirmarse esta información estaríamos en presencia de una de las primeras disputas estratégicas como efecto del cambio del clima en el planeta; una más de las aristas que presenta este complejo y fascinante tema.