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jueves, julio 21, 2011

¡Ahí viene el cochinero! (Lecciones de News of the World)

(Artículo publicado en www.frente.com.mx)

Un escándalo sacude los medios europeos y a uno de los magnates más poderosos del mundo. Se trata de Rupert Murdoch – dueño de News Corporation- y del que fuera uno de los semanarios más exitosos del Reino Unido durante más de un siglo, News of The World, versión dominical del diario The Sun, con un tiraje de 2.8 millones de ejemplares. La causa del alboroto es dramática: los periodistas de ese tabloide, en una búsqueda de primicias y material sensacionalista que pudieran aprovechar, intervinieron las comunicaciones de cientos de personas, celebridades, políticos o ciudadanos ordinarios, que vieron vulnerada su privacidad.

La dimensión del revuelo fue tal que el semanario tuvo que cerrar sus puertas, una millonaria operación que esperaba hacer Murdoch para crecer su imperio mediático tuvo que ser cancelada y se han abierto procesos de investigación en Inglaterra y en Estados Unidos para castigar a los responsables y averiguar si no se cometieron prácticas similares en otras partes del mundo.

El caso parece muy lejos de nuestro país pero no lo es tanto y por eso tenemos que ponerle atención. Porque si bien en México – al menos que yo conozca – ningún medio ha sido acusado de realizar una práctica similar, sí hay una variable que se ha presentado de manera regular, y me refiero a a la difusión vía la prensa, la radio o la televisión, de materiales grabados ilegalmente. Le pasó hace algunos años a los hermanos de Carlos Salinas que fueron exhibidos en el noticiero estelar deTelevisa, le ocurrió lo mismo a Luis Tellez que fue intervenido en sus pláticas vía celular cuando era Secretario de Comunicaciones y Transportes, y le ha pasado a personajes de diversos partidos.

Habrá quien diga que gracias a esa práctica conocimos las célebres declaraciones de Mario Marín (ex gobernador de Puebla) y Kamel Nacif sobre Lydia Cacho, que por eso escuchamos a Fidel Herrera – entonces gobernador de Veracruz- dar línea sobre cómo debían operar en la elección estatal de 2010 para apoyar al candidato del PRI, y que gracias a ese tipo de materiales los ciudadanos nos hacemos de información que de otra forma permanecería oculta.

Es cierto, el problema es que cuando se abre esa puerta lo difícil es volver a cerrarla. Porque cuando nos fijamos sólo en el contenido y no en la forma en que es obtenido entonces perdemos perspectiva. Lo decíamos apenas la semana pasada con el video de la tortura a los soldados que fue exhibido por Milenio televisión. Ahora lo repetimos porque bien podemos apostar que en los próximos meses veremos desfilar muchos videos y audios obtenidos de forma irregular y cuando se presenten habrá que hacerse muchas preguntas.

Plantearse, por ejemplo, quién gana con su difusión, quiénes tienen la capacidad para obtenerlo, por qué en ese momento, por qué a través de ese medio de comunicación en particular. Hacer estas preguntas resulta anticlimático, en especial cuando el material está ya al alcance de todos y existe un intenso debate sobre sus implicaciones. Por eso vale la pena vacunarse desde ahora.

Lo que estará en juego en el país el próximo año es mucho. Para algunos la posibilidad de volver al poder que ejercieron durante más de siete décadas, para otros la oportunidad de retenerlo por segunda vez, mientras otros suspiran con llegar por vez primera a Los Pinos. Hablamos de proyectos de país pero también de presupuestos de miles de millones de pesos y la oportunidad de conducir una nación. Por eso la guerra será con todo.

Más vale que así como ahora ocurre en buena parte del mundo los mexicanos también nos empecemos a preguntar por la forma en que trabajan nuestros medios de comunicación y los instrumentos que tenemos – en internet o fuera de la red – para hacer escuchar nuestra voz. Ahí viene el cochinero. Estemos preparados.

Twitter.com/mariocampos

domingo, octubre 21, 2007

Breves de fin de semana (Noticias de El Universal, Centro)

Para no iniciar la semana sin novedades en el blog, aquí les dejo tres comentarios breves pero que tienen potencial para crecer a lo largo de la semana.

1. Durante la semana pasada la atención de los periodistas estuvo puesta en el propio gremio. La causa, la salida de directivos y reporteros del periódico Centro. Ya comentaré algunos detalles en los próximos días, por ahora, basta con decir que llega al mando Salvador Camarena cuyo trabajo inmediato fue la exitosa construcción de la revista Chilango, uno de los notables productos del grupo Expansión. Suerte al equipo entrante y sobretodo al saliente que ahora deberán buscar posiciones en otros espacios.

2. Pero si ese fue el tema hace unos días, lo que viene - según radio pasillo - es el movimiento en el diario El Universal en donde un alto directivo podría anunciar su retiro y con ello estaríamos ante el inicio de una sere de cambios en la conducción del medio. Tratándose de uno de los cinco diarios más influyentes del país (yo diría que el primero o segundo, según se tome a Reforma), es un tema digno de atención.

3. El tercer punto (inexistente hasta hace poco como bien me señaló un lector) tiene que ver con otro trascendido: ¿Será cierto que existe una estrecha relación entre Alfonso Durazo, ex Secretario Particular de Fox, y el diario El Universal? ¿Y que ese vínculo permite entender porqué la dura cobertura en contra del ex Mandatario y su familia? He buscado en google si existe una relación formal y no he encontrado nada, aunque de ser cierto podríamos entender muchas de las últimas notas publicadas por el diario.

viernes, octubre 12, 2007

Calderón 2.0

El Presidente Felipe Calderón debe relanzar su gobierno. Las circunstancias así lo exigen y todo indica que el propio Mandatario mexicano así lo ha entendido. El problema es que hasta ahora no parece tener claro qué hacer con su diagnóstico. El problema empezó desde la elección del 2 de julio de 2006. Un proceso que no sólo dio a luz a un conflicto post electoral, sino que dio vida a un Congreso destinado a ser protagonista, en el que el Presidente no contaría con una mayoría parlamentaria a su favor.

Desde ese momento, Felipe Calderón supo que estaba en manos de la oposición. Para su fortuna, el perfil de los actuales legisladores resultó mucho más conveniente que el que tuvo enfrente Vicente Fox durante sus seis años de gobieno. Frente a la mezquindad de algunos legisladores que apostaron por el fracaso del foxismo como la vía para llegar al poder, los actuales miembros del Congreso parten de una lectura muy distinta, que vista su actuación se traduce en una serie de acciones de gobierno que coloquen al Legislativo como actor central de la vida política nacional.

Así lo ha dicho desde hace tiempo Manlio Fabio Beltrones, líder de los senadores tricolores, y así lo han demostrado Santiago Creel y Carlos Navarrete, sus pares en el PAN y el PRD que han estado a la altura. También los coordinadores parlamentarios, entre ellos Emilio Gamboa, Javier González Garza y Héctor Larios, por mencionar sólo a los líderes de las bancadas más importantes que han logrado notables acuerdos, lo mismo en la aprobación del presupuesto y la ley de ingresos, que en la reforma a la ley del ISSTE, la reforma electoral o el nuevo marco fiscal.

Lo malo para el Presidente es que estos acuerdos han implicado un alto costo para su imagen; Felipe Calderón - quizá por la experiencia de su antecesor - ha debido guardar silencio durante largos periodos de tiempo para no arriesgar las difíciles negociaciones entre los grupos parlamentarios. El resultado, nuevas leyes de la mano de la percepción de un Presidente ausente que si bien está detrás de las posturas de la bancada panista, en términos públicos pinta poco.

Este desplazamiento de la figura del Ejecutivo se ha visto acompañado por el bajísimo perfil de la mayor parte de su gabinete. En este campo también es inevitable el contraste con el modo de operar de su antecesor. Durante el foxismo, no hay duda, presenciamos desempeños muy pobres de muchos de sus colaboradores pero al mismo tiempo fuimos testigos del buen desempeño de algunos secretarios de Estado. Pienso, por ejemplo, en la carismática secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, que colocó al programa Oportunidades como uno de los logros más importantes de la pasada administración; resultado que contrasta con la más que discreta imagen que la misma funcionaria tiene como titular de la Secretaría de Educación Pública.

El esquema también recuerda el papel de otros colaboradores como Julio Frenk o Xochitl Gálvez - ex titulares de Salud y de la Oficina de Atención a los Pueblos Indígenas, respectivamente - que también fueron una fuente importante de historias de éxito en el pasado reciente. La pregunta es dónde están ese tipo de colaboradores en el gobierno de Felipe Calderón. Tengo la seguridad de que ahí están. No sé quiénes, pero seguramente habrá personas muy talentosas dentro del equipo presidencial. El problema, al menos visto desde afuera, es que parecen aterrados. Paralizados ante el miedo de ser llamados a cuentas por brillar de más. Situación que quizá tuvo sentido en los primeros meses de gobierno, en los que debía centrarse la atención en el Mandatario entrante, pero que ahora ya no tiene razón de ser.

Por eso, si el Presidente quiere volver a ser protagonista deberá dar más espacio a sus colaboradores. Sólo así sabrá quién le funciona y quién no; reflexión que nos lleva al segundo punto. Ya es tiempo de hacer cambios en el gabinete. En particular en materia social. ¿Dónde están los programas distintivos de esta administración?. ¿Cúal es la apuesta de Felipe Calderón en materia de combate a la pobreza? El tema, ha dicho el Presidente, es su prioridad. Buena noticia. Lo malo es que no se ve acompañada por una política pública clara.

En estos temas no hay recetas infalibles, sin embargo así como se ha aprendido de los errores del sexenio pasado también es tiempo de que se tome nota de sus aciertos. Ojalá no pase mucho tiempo antes de que veamos el relanzamiento del gobierno de Felipe Calderón.

sábado, marzo 24, 2007

Focos rojos para Calderón: los riesgos de la inseguridad pública como bandera política

Hace algunos años tuve la oportunidad de entrevistar al entonces Presidente Vicente Fox. En la conversación, le pregunté al Mandatario mexicano porqué no había elegido un sólo tema como bandera de su gobierno en la misma lógica que habían empleado Lula Da Silva en Brasil – con su programa de combate al hambre – o George W. Bush en Estados Unidos con el tema de la seguridad nacional. “Es muy peligroso”, me respondió. “Si las cosas salen mal en ese tema, puedes perder mucho”.

Congruente con esa visión, el sexenio de Vicente Fox se caracterizó por su agenda dispersa, misma que se reflejó constantemente en las diversas encuestas cuando trataban de medir los principales logros de su administración.

En contraste, el gobierno de Felipe Calderón ha apostado desde el inicio de su mandato – incluso desde su campaña – por el combate a la inseguridad pública como su principal meta. La apuesta, al menos en principio, resultó afortunada. La opinión pública valoró favorablemente los operativos contra el crimen y la participación de las Fuerzas Armadas en el combate a la inseguridad.

El problema es que al paso de las semanas, lo que resultó una fortaleza se puede convertir en una amenaza para su gobierno. Si bien su administración ha vivido ya momentos importantes en sus primeros meses como la extradición de importantes capos a los Estados Unidos o el histórico decomiso de más de dos mil millones de pesos; en el frente de la violencia, el gobierno enfrenta un saldo abiertamente negativo.

Como han documentado diversos medios, en los últimos meses las ejecuciones del narcotráfico no se han detenido. Incluso, en algunas entidades se has recrudecido las agresiones en contra de policías. Usualmente, ante estos hechos la autoridad responde que es la consecuencia – condenable pero natural - del combate frontal a la delincuencia. Es el costo, se dice, de no pactar con el crimen organizado.

El argumento puede ser cierto. Imaginemos, por ejemplo, la respuesta de quienes perdieron los doscientos millones de dólares en el operativo de Las Lomas en la Ciudad de México. Sin embargo, no por lógico lo podemos aceptar.

De ahí que el gobierno federal enfrente dos importantes focos rojos. Por un lado, la realidad de las calles, que se refleja en las víctimas directas pero también en las indirectas. Basta con ponerse durante unos minutos en los zapatos de un policía en cualquier parte del país para entender el miedo con el que deben vivir, emoción que los induce a la complicidad o a la deserción.

Pero el problema también es de percepción pública. Cuando se apuesta todo a una sola causa, también se puede perder todo. Es cierto, el gobierno federal puede intentar moldear las percepciones a través de sus mensajes y de su influencia en algunos medios de comunicación; pero la realidad es necia y la violencia no se puede ocultar.

A estas alturas de la administración, el gobierno ya debe haber aceptado que está metido en una guerra difícil de ganar; aún así, seamos claros, no puede hacer otra cosa que pelearla. Renunciar a esa batalla sería ilegal e inmoral. No existe esa opción.

Lo que sí puede y debe hacer es cambiar sus prioridades en la agenda. Al menos, en materia de comunicación. Durante los siguientes meses deberá trabajar en una especie de plan B, en el que concentre la atención en otros temas. El Congreso, ya hemos visto, bien puede ser el nuevo foco de atención. Los programas sociales, esos que no terminan de arrancar, deberán ser el otro eje.

Todavía es tiempo de rectificar. Veremos si toman nota y aprenden.