Mostrando las entradas con la etiqueta Televisa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Televisa. Mostrar todas las entradas

viernes, junio 19, 2009

¿Otro spot de Nueva Alianza cortesía de la revista Vértigo?


No he visto Televisión Azteca en los últimos días pero conociendo los anuncios de la revista y con el antecedente de los "spots" del Partido Verde, no me sorprendería que ahora Vértigo sea el pretexto para otro comercial encubierto del Partido Nueva Alianza.
En todo caso sería una pieza más en la presencia mediática de Jorge Kahwagi que se ha convertido en un "invitado" recurrente en programas de Televisa, en especial en Hoy. Ahora, la pregunta del millón: ¿sancionará el IFE al partido en caso de que se confirme que ya hay en circulación un nuevo spot ilegal o esperará a que pasen dos semanas como en el caso TvNotas y los promocionales del Partido Verde? Ustedes qué creen.

martes, junio 16, 2009

El veto de la tele (O de la censura de la CIRT al debate PRI-PAN)

Lo que no pasa en la tele, no existe. Con esa premisa, la televisión (y supongo que la radio, también agrupada en la CIRT) ha decidido darle una lección a las dirigencias del PAN y del PRI que quieren debatir y que ahora no tienen quién los cubra. ¿Para qué discutir entonces si nadie se va a enterar?

El argumento de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión es que podría ser inequitativo con los otros partidos y por lo tanto podrían ser castigados por el IFE. Eso dicen los mismos que en las últimas semanas:

Transmitieron spots pagados de los legisladores del Partido Verde.
Hicieron anuncios para promover al Verde a través de las revistas TvyNovelas y Vértigo.
Invitaron a Demetrio Sodi a “comentar” en un partido de futbol.
Abrieron sus espacios para que Jorge Kawaghi se presentara en Hoy.
Organizaron un debate para Enrique Peña Nieto, Marcelo Ebrard y Emilio González.
Vendieron paquetes de entrevistas al PRI y al Partido Verde y no entrevistan a candidatos de otros partidos si no pagan.

Y así, una larga lista de hechos que han ensuciado esta elección. Pero ahora dicen que transmitir el debate sería un acto irregular, como si una discusión entre los dirigentes de los dos partidos políticos más importantes no fuera un tema de interés público. Es un veto y una demostración de poder, un tapabocas mediático que lamentablemente no encontrará una respuesta en la clase política que – divididos por sus intereses – prefieren hacer reverencias. Qué corta visión de quienes creen que porque ahora las víctimas son sus adversarios, ellos recibirán después un trato diferente.

Hace un par de años con el veto de la Suprema Corte a la llamada Ley Televisa y la reforma electoral impulsada por los legisladores, los políticos habían mostrado que no estaban sometidos al poder de los medios. Qué lejos se ven esos tiempos.

lunes, junio 15, 2009

miércoles, enero 07, 2009

¿El narco como interlocutor? El caso de Televisa Monterrey

El ataque a Televisa Monterrey - uno más de una larga lista en la que se encuentran periodistas asesinados, desaparecidos y ataques con granadas como al Debate de Culiacán - es un llamado de atención para todo el país, entre otras razones, porque confirma que la libertad de expresión, y aquella que permite a los periodistas determinar qué es noticia y qué no, se ve cada vez más amenazada. Pero también debe preocuparnos porque como saldo de este ataque ahora tenemos una de las declaraciones más notables de un medio de comunicación hacia el crimen organiado, al cual reconoce como interlocutor.

"Entendemos muy bien el mensaje que nos ha dejado la delincuencia organizada - dijo Francisco Cobos, director de Noticias de Televisa según la nota de Reforma - Yo creo que seguimos haciendo nuestro trabajo de la manera más eficiente posible, pero con las precauciones que este tipo de mensajes nos dejan."

"Señores de la delincuencia organizada, quisiera decirles que no queremos nada contra ustedes. Somos comunicadores, somos periodistas, nos dedicamos a informar, y tanto yo como mis compañeros no queremos estar en medio de esas balas que hoy hicieron impacto en nuestra empresa", dijo Cobos en una transmisión.

No juzgo las palabras del directivo quien no sólo debe velar por la calidad del trabajo que realiza sino que debe cuidar a la empresa y a todas las personas que laboran en ella, pero qué duro ver cómo cada vez es más difícil condenar de manera directa la actuación de estos grupos. Es el triunfo de la estrategia del miedo - que impone el silencio - y que sigue ganando terreno en nuestro país.

sábado, septiembre 06, 2008

Los nuevos "líderes" de México (¿ Y quién vigila al vigilante)

Medio tiempo del partido entre México y Jamaica. De pronto, en la transmisión de Televisa hacen un enlace con los participantes del Show de los Sueños, el nuevo programa de entretenimiento de esa cadena. En su participación como presentador, Ernesto Dalessio habló del apoyo a la selección mexicana de futbol y con el mismo entusiasmo hizo un llamado a las autoridades para que se pongan a trabajar en el combate a la inseguridad.


El hecho es de llamar la atención, más aún porque forma parte de una cruzada más amplia. Lo mismo ocurrió el domingo antepasado cuando Adal Ramones lloró - mientras la cámara le hacían un zoom al rostro - al tiempo que pedía a los delincuentes que nos "devolvieran a nuestro país". Episodio que siguió a la clausura de los Juegos Olímpicos cuando Javier Alarcón - Director de Televisa Deportes - preguntó al niño Mateo, el reporterito, si se sentía seguro cuando salía a la calle en China o en Noruega.

Televisa está en la batalla por la bandera de la seguridad, instalada en la lógica de convertirse en uno de los actores que califiquen si las autoridades lo están haciendo bien o mal en ese campo. No son los únicos. Hace unos días las comisiones de derechos humanos del país encabezadas por la CNDH de José Luis Soberanes, se unieron para anunciar que si en diciembre no hay resultados, los funcionarios públicos deben renunciar. Expresión que se suma a lo que ya han dicho otros actores como el periódico Excélsior y el resto de Grupo Imagen.

La idea no es mala. Si la obligación de las autoridades es hacer su tarea, la de medios y organismos de la sociedad civil es participar activamente en la vida pública. El problema surge cuando los otros actores se convierten en metapoderes: en actores capaces de decidir quién se queda y quién se va. De ahí que sea necesario tomar distancia frente a ese nuevo activismo para revisar qué están haciendo.

Apenas la semana pasada escuchaba a Ernesto López Portillo, especialista en temas de seguridad, explicar que la vigilancia resulta conveniente, incluso necesaria, siempre y cuando cumpla con una serie de criterios, entre ellos, que sea un ejercicio técnico. Si queremos medir el desempeño de los funcionarios requerimos de instrumentos transparentes que nos lleven a fijar la atención en lo importante y no en lo estridente.

La tarea es fundamental para no caer en el delicado tema de las subjetividades. ¿Cómo va a calificar Televisa el desempeño de los funcionarios? ¿Cómo lo harán las comisiones de derechos humanos o el periódico Excélsior? Para evitar cualquier suspicacia que pudiera llevar a la conclusión de que hay otras agendas e intereses de fondo, lo más conveniente es que todos estos actores hagan explícitos los criterios con los que estarán calificando; así todos podrán tener la seguridad de que no se trata de un asunto de filias y fobias.

De esta manera, también podremos contar con herramientas útiles que nos protejan de los golpes de imagen de uno u otro bando. En las últimas semanas, por ejemplo, se ha logrado la liberación de al menos cuatro personas que estaban secuestradas. También en estos días se han realizado aprehensiones de presuntos secuestradores, al tiempo que se ha detenido a policías que presuntamente protegían al narcotráfico. Son buenas noticias. El problema es que la falta de indicadores claros no permite conocer qué tan distintos son estos hechos de acciones anteriores o si simplemente se trata de acciones acompañadas por estrategias de comunicación.

En el mismo sentido tampoco podemos caer en el error de que un nuevo secuestro de alto impacto - incluso pensado así por el crimen organizado - confirme que entonces todas las acciones del gobierno son un fracaso y que lo que hemos visto es una mera simulación. Sólo con indicadores claros que podremos evaluar con mayor efectividad.

Pero esa es sólo una parte. El resto pasa reconocer que ninguno de los actores que se han subido a la palestra -medios, comisiones o personas destacadas de la sociedad civil - tiene el poder para pretender remover a nadie de su cargo. En su función de observadores pueden y deben dar elementos a la ciudadanía pero no sentenciar. De otra forma estarían desempeñando un papel que nadie les dio.

Bienvenida la supervisión a las autoridades, sólo tengamos cuidado de no olvidar que a los vigilantes, aunque sea de vez en cuando, también hay que vigilarlos.

lunes, julio 21, 2008

Ebrard miente o Televisa adopta la consulta de Ebrard

Hoy por la mañana Marcelo Ebrard acudió al programa Hoy para promover la consulta del próximo fin de semana. Hasta ahí la nota habría que entenderla como parte de una estrategia de comunicación, pagada por el GDF, para llevar más participantes a las urnas.

El problema es que ya por la tarde Ebrard ha dicho - según reporta el diario Reforma - que "no hemos hecho ninguna erogación adicional a nuestro presupuesto autorizado, así que voy a concurrir a todos los programas que nos inviten para hablar de este tema, sobre todo con un criterio ciudadano e informativo".

¿Qué "nos inviten"? En aras de la transparencia y la honestidad debería reconocer que asistirá a todos los espacios que contrate para tal fin. El problema es que reconocer ese gasto implicaría aceptar que desde esa tribuna, la del GDF-PRD, también se están gastando recursos públicos en torno a ese tema, al tiempo que habría que revisar si se están usando recursos públicos para promover una imagen personal.

A eso, deberíamos agregar la necesidad de avanzar hacia una reglamentación - o códigos de ética - que lleven a los medios a informar a sus televidentes o radioescuchas cuando una entrevista es pagada por el entrevistado y no responde a un interés espontáneo de los conductores.

lunes, octubre 15, 2007

Yurem mata a los reality shows

Con mucho afecto para Alvaro Cueva, el mejor crítico de la televisión en México.

El caso es digno de estudio. Durante los últimos meses, Televisa dio un ejemplo de cómo se puede construir una figura pública gracias a la magia de la televisión. Arropado desde el inicio por una especie de padrino malo - el productor Marco Flavio Cruz - se construyó un personaje para Yurem, uno de los candidatos a formar parte de la llamada Nueva Banda Timbiriche.

Gracias a sus críticas - que después se convirtieron en halagos - el "alumno" destacó del resto y con ello se construyó un blindaje basado en su supuesto "carisma", y "originalidad", de tal forma que fuera irrelevante su capacidad para cantar, talento evidentemente ausente. Sin embargo desde el principio estaba tomada la decisión de que formaría parte del grupo. Al menos eso parecía pues fue el único participante al que le adaptaban las canciones de tal forma que luciera.

Lo interesante - al menos para fines de este blog - es cómo esa estrategia lo fue llevando hasta la final, de tal forma que ya nadie dudaba sobre su inclusión en el nuevo proyecto. El problema era cómo. Y ahí es dónde los organizadores perdieron el pudor. No sólo daban vida al personaje desde los diferentes programas de espectáculos sino que crearon un escenario especial para su nombramiento (avalado, por ejemplo, por la conductora Galilea Montijo).

En el programa final, mediante un oscuro método que incluía las llamadas del público - parte del negocio de todo reality - y la opinión del jurado y los integrantes de Timbiriche, se eligieron a los seis miembros de la banda... sólo que no estaba Yuren. Así que de la nada, un espontáneo Erick Rubín contó cómo él se convirtió en el séptimo miembro de la banda original. Conmovidos por el gesto se habló de una nueva inclusión y de pronto, aparecieron "Sietes" por todo el foro.

Lo extraño es que en vez de incorporar a la séptima finalista, la que había tenido más llamadas y más apoyo según la propia producción, se anunció una "última ronda" que dejó en manos de la banda original la designación del séptimo miembro...Yurem, cuya imagen surgió en el escenario en medio de los otros seis integrantes designados a lo largo de los distintos programas.

El montaje no tendría ningún problema visto como una espectacular estrategia de marketing de no ser por el discurso sobre las llamadas del público y su papel en la elección de la nueva banda, corazón de los reality shows que promueven la "participación" del público. Desconozco cuántas llamadas recibirían los ganadores (no se abre esa información normalmente), pero me queda claro que fue en otros espacios en donde se decidió cómo quedaría el nuevo grupo (espacio fundante), y lo que se vio en la tele fue sólo la justificación de esas elecciones (espacio en el que se hace operativa la decisión).

¿Ya ven, quién dice que no se puede aprender mientras se mira la televisión?

domingo, octubre 14, 2007

Todos somos uno (o el día en que la CIRT se encaró con el Senado)

(Artículo publicado en la revisa Etcétera de Octubre)

El 11 de septiembre de 2007 será recordado según quién cuente la historia. Para algunos periodistas como el día en que alzaron la voz para defender la libertad de expresión; para los concesionarios, como la triste fecha en que participaron en una diálogo de sordos que terminó en una votación adversa en el Senado; y para algunos analistas de medios, como quien esto escribe, como el día en que la radio y la televisión hicieron suyo el mismo modelo de comunicación.

El esquema tiene elementos muy definidos: se asume un tema de la agenda como eje casi único del discurso informativo, los conductores actúan como voceros de la empresa, y el resto de los participantes – analistas y entrevistados – contribuyen a fijar un mensaje en la mente de las audiencias. La fórmula ha sido empleada por diversos medios en varios momentos, como hiciera Televisión Azteca luego del asesinato de Paco Stanley en 1999. Estrategia que no está libre de riesgos, especialmente cuando se generaliza su aplicación como fue el caso. Veamos algunos de los efectos.

1. Desaparece la distancia entre el tema y el periodista. En palabras del teórico Héctor Borrat, el periodista deja de ser comentarista del conflicto para convertirse en parte del mismo; al asumirse como parte, los medios dejan de dar la noticia para convertirse en la noticia. Postura que por sí misma carga la balanza en contra de quien juega como antagonista del medio.

2. Confusión de argumentos, confusión de roles. Es comprensible que los empresarios de los medios busquen las mejores condiciones para su negocio; también que los periodistas adviertan sobre lo que perciben como amenaza a la libertad de expresión; el problema surge cuando se mezclan ambas posturas en el mismo discurso. ¿El efecto? La percepción de que hay periodistas peleando por la defensa del negocio, combinación que juega en contra de su credibilidad.

3. Desaparición de la disidencia. Cuando un medio de comunicación toma una postura como única, asume las pérdidas en términos de equilibrio informativo; no obstante, el costo puede ser subsanado por la oferta de otros espacios con posturas distintas. Lo grave del 11 de septiembre es que la disidencia prácticamente desapareció de los espacios comerciales. Las cadenas de radio y televisión cerraron filas y la teoría de la espiral del silencio hizo gala de su incómoda pertinencia. Cuando todos los medios – y sus colaboradores – expresan los mismos pensamientos, se vuelve más costoso demostrar que se piensa diferente.

4.Desaparecen las diferencias. Al unificarse el discurso se pierden los enfoques que distinguen a un medio del otro. En la uniformidad ganan los grandes jugadores – que dominan el mercado - y pierden los emergentes, que sólo tienen oportunidad al ofrecer algo diferente. Sorprende por ello, por ejemplo, que Cadena Tres – la opción más joven en el mercado de la televisión en México - haya dejado ir la oportunidad de distinguirse de sus competidores al expresarse con discursos similares a los de su competencia. El error, por cierto, movió días después a una rectificación en la que sus mismos comunicadores reiteraron su respeto por las instituciones, bandera de ese grupo de medios hasta antes del martes negro.

En contraste – y siguiendo con el mismo punto - destaca la periodista Carmen Aristegui que desde su espacio en W Radio y a través de su columna en el diario Reforma, dejó en claro su disenso, gesto lo que la colocó - se compartan o no sus puntos de vista– como una opción distinta, incluso más cercana a los esfuerzos que se hicieron en esos días desde los medios públicos que tampoco se sumaron al frente coordinado por la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión.

Los periodos de cambios que estamos viviendo son también tiempos de definición; situaciones que obligan a fijar posturas y revisar principios y estrategias. El 11 de septiembre los mexicanos vimos qué eligieron los principales medios de comunicación en nuestro país. Habrá que ver si en las coyunturas por venir, toman la misma decisión.