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domingo, agosto 03, 2008

¿Cómo está impactando en el mundo el precio tan alto de los combustibles?

A reserva de compartir en esta semana una entrevista sobre este tema, aquí les dejo la liga a un magnífico trabajo publicado por el New York Times. Un ejemplo de cómo el buen periodismo debe ir más allá de la nota, de lo obvio, para explicar los potenciales efectos de las noticias.

Aquí un fragmento:

Shipping Costs Start to Crimp Globalization. LARRY ROHTER

Published: August 3, 2008

"(...) The world economy has become so integrated that shoppers find relatively few T-shirts and sneakers in Wal-Mart and Target carrying a “Made in the U.S.A.” label. But globalization may be losing some of the inexorable economic power it had for much of the past quarter-century, even as it faces fresh challenges as a political ideology. Cheap oil, the lubricant of quick, inexpensive transportation links across the world, may not return anytime soon, upsetting the logic of diffuse global supply chains that treat geography as a footnote in the pursuit of lower wages. Rising concern about global warming, the reaction against lost jobs in rich countries, worries about food safety and security, and the collapse of world trade talks in Geneva last week also signal that political and environmental concerns may make the calculus of globalization far more complex."

“If we think about the Wal-Mart model, it is incredibly fuel-intensive at every stage, and at every one of those stages we are now seeing an inflation of the costs for boats, trucks, cars,” said Naomi Klein, the author of “The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism.” “That is necessarily leading to a rethinking of this emissions-intensive model, whether the increased interest in growing foods locally, producing locally or shopping locally, and I think that’s great.”

Many economists argue that globalization will not shift into reverse even if oil prices continue their rising trend. But many see evidence that companies looking to keep prices low will have to move some production closer to consumers. Globe-spanning supply chains — Brazilian iron ore turned into Chinese steel used to make washing machines shipped to Long Beach, Calif., and then trucked to appliance stores in Chicago — make less sense today than they did a few years ago.

To avoid having to ship all its products from abroad, the Swedish furniture manufacturer Ikea opened its first factory in the United States in May. Some electronics companies that left Mexico in recent years for the lower wages in China are now returning to Mexico, because they can lower costs by trucking their output overland to American consumers."

Aquí la liga al texto completo.

miércoles, julio 02, 2008

Cambio de época

"Hoy como nunca estamos viviendo un verdadero cambio de época. Hay temas que están presentes en la sociedad, que son inéditos como el cambio climático global, las tecnologías de la información que comunican a la humanidad como nunca antes y a la vez la aíslan, la conciencia de que la humanidad tiene que reaccionar de una forma distinta a los temas, y cambiar en las formas de pensar y hacer, ya no basta con ser reactivos a las crisis, hay que prevenirlas y prepararlas con todas las incertidumbres que hoy acompañan a la humanidad.." Son palabras de Alicia Bárcena, bióloga mexicana que desde el marte de la semana pasada es Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la CEPAL.

La también Maestra en Administración Pública por la Universidad de Hardvard y en Ecología por la UNAM, llega a este puesto luego de ser Secretaria General Adjunta de Administración y Gestión de la ONU durante el actual periodo que encabeza Ban Ki Moon, y después de haber sido Jefa de Gabinete del anterior Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

Con la autoridad que le da el paso por esos cargos es que habla de la importancia de evaluar cómo están afectando al mundo los precios de los alimentos y de los energéticos; cómo estas variables están cambiando los mercados de productos básicos por todo el planeta, y cómo esto nos lleva a revisar el rol del Estado, "por qué este no es un tema que se pueda dejar únicamente en manos del mercado. Una de las característcas de este cambio de época es que el Estado retoma un papel muy importante y muy distinto. Cómo se va reaccionar socialmente frente a los cambios de los productos básicos y cómo va a reaccionar el Estado."

Este pronunciamiento merece nuestra atención por que se escucha cada vez con más frecuencia. Lo mismo en boca de analistas como Moisés Naím - director de la revista Foreign Policy - que en los reportes de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, que esta misma semana ha advertido en un reporte que "si los precios de los alimentos siguen aumentando y los del petróleo se mantienen en su nivela actual, algunos gobiernos caerán pronto en la incapacidad de alimentar a sus pueblos y mantener, al mismo tiempo, la estabilidad en sus economías".

Y mientras esto ocurre en el mundo, el debate público en México se encuentra enfocado en las investigaciones por el caso News Divine y por los abusos de la policía municipal de León, Guanajuato. Ambos casos son importantes, es cierto. En uno, perdieron la vida doce personas; en el otro, quedó exhibida la manera en que se entiende el uso de la fuerza pública. Por eso merecen nuestra atención.

El problema es que nuestra capacidad de seguimiento y análisis se agotan en estos temas y seguimos viendo a nuestro país como si fuera una isla. Se destaca en primera plana la creciente inflación pero se dedican pocos espacios a explicar las causas detrás de los incrementos en los precios de los alimentos. Se habla mucho de la posible reforma energética y de las posturas de los actores políticos, pero poco se muestra lo que ocurre en Irán, Nigeria o Arabia Saudita y la forma en que lo que ocurre en esos países afecta a los precios del petróleo.

Seguimos viéndonos al espejo como si fuéramos la excepción. Un ente aislado que no se ve afectado por las nuevas prácticas de consumo de los habitantes de China e India; como si la nuestra se tratara de una población ajena a la crisis hipotecaria de los Estados Unidos; como si no tuviéramos que ver con los efectos del cambio climático en Australia y su producción de granos.

El cambio de época del que habla Alicia Bárcena llegó para quedarse, la interdependencia entre las naciones parece irreversible; y los fenómenos de los que hemos hablado - aumentos en los precios de los alimentos, energéticos, los riesgos para los Estados, etc. - no cambiarán al menos en la próxima década.

Por eso vale la pena que cambiemos nuestra mirada. Los asuntos domésticos no deben perder nuestra atención pero no pueden ser los únicos. De cualquier forma, la realidad se encargará de imponernos una nueva forma de entenderla, porque conscientes o no, llegó el cambio de época.

jueves, mayo 22, 2008

Entrevista con el Dr. Moisés Naím sobre la crisis de los alimentos


Hace algunas semanas hablábamos en este blog sobre los posibles efectos políticos de la crisis de los alimentos. Para profundizar en el tema conversamos con el Dr. Moisés Naím, uno de los latinoamericanos más influyentes en la comunidad internacional. Columnista de El País y Editor de la revista Foreign Policy.

Aquí la conversación en flash y para que lo escuchen en su reproductor de multimedia.

miércoles, mayo 07, 2008

Crisis de alimentos: ¿nueva amenaza a la globalización?

Si le preguntaran por la principal imagen en contra de la globalización, ¿cuál recordaría? Para muchos, la respuesta es un avión, una de las dos aeronaves que el 11 de septiembre de 2001 se estrellaron en contra de las Torres Gemelas en Nueva York. Ese día, en opinión de muchos analistas se puso en jaque al modelo de interdependencia entre las naciones. Sin embargo, la economía de ese país y el mundo resistieron el ataque y si bien se incrementaron los controles de seguridad para personas y mercancías, en los hechos el lenguaje del aislamiento no se generalizó.

Ahora, siete años después, hay una nueva amenaza para la globalización. Su forma ni siquiera llega a un centímetro de longitud. Se trata de un grano de arroz, símbolo de la crisis en los precios de los alimentos que se ha convertido no sólo en la principal preocupación de los dirigentes de los organismos internacionales más importantes del mundo, sino que promete convertirse en la principal causa de transformación de la vida política tanto nacional como internacional.

No es el propósito de este artículo señalar las causas de esta crisis, sino sus potenciales efectos. No obstante resulta pertinente recordar algunas de las variables que en opinión de los especialistas están detrás de este incremento: el crecimiento per cápita de China e India – países que concentran a más de un tercio de la población mundial – y que se ha traducido en nuevos y mejores hábitos alimenticios, con su natural impacto en la demanda mundial de alimentos; la disminución de la oferta de productos en el mercado mundial debido a los problemas climáticos que han afectado a algunas regiones del mundo y que algunos atribuyen al calentamiento global; el incremento en los precios de fertilizantes y el transporte, como efecto de los altos precios del petróleo; el uso de productos del campo para la generación de los biocombustibles; y las especulaciones en los mercados en torno a los precios de algunos productos básicos.

Toca a los especialistas determinar el peso específico de cada factor, lo cierto es que como ha reconocido el Presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, desde 2005 los precios de los alimentos básicos han aumentado en 80 por ciento, y los causas no pueden ser simplemente minimizadas como si se tratara de un problema pasajero pues en sus propias palabras: el alto precio de los alimentos se mantendrá, al menos en el mediano plazo.

El diagnóstico ha sido compartido. Para Koichiro Matsuura, director general de la UNESCO, lo que viene es un “futuro sombrío para la humanidad”. Según Josette Sheeran, directora general del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, la escasez de alimentos es quizá “la principal urgencia humanitaria mundial.” Y para Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU, esta situación se trata de un grave problema global porque podría afectar a más de 100 millones de personas en todo el mundo.

El tema está ahí y no se irá pronto. La pregunta es cómo reaccionaremos. Son más de 40 países en el mundo que han aplicado controles a sus exportaciones de alimentos. Destacan casos como los casos de Brasil, que suspendió sus exportaciones de alimentos, y de Argentina, que ha aumentado los impuestos a las exportaciones en función de los precios internacionales, lo que ha derivado ya en un enfrentamiento entre la presidenta Cristina Fernández y los agricultores de aquél país.

Dos casos más que muestran cómo la tendencia para algunos será ponerle barreras al mundo: para el Presidente boliviano, Evo Morales, la respuesta pasa por "identificar a los enemigos del pueblo que son (las) políticas económicas, el modelo neoliberal, el sistema capitalista.” Opiniones similares a las de su par ecuatoriano, Rafael Correa, quien ha declarado que “los grandes países capitalistas que criticaban los racionamientos en las economías centralmente planificadas (socialistas) hoy son los que tienen que racionar también sus alimentos" para enfrentar la crisis que se avecina en el mundo. Declaraciones hechas en el marco de una Cumbre Internacional de Seguridad Alimentaria que reunió a mandatarios de Centroamérica, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Haití.

Términos como “soberanía alimentaria” y “defensa de los intereses nacionales”, son algunos de los más escuchados en estos días. Es comprensible. Los pueblos con hambre quieren a los responsables y el mercado y la globalización, pueden ser dos buenos chivos expiatorios. De ahí que las voces de alarman vayan acompañadas de exhortos de los defensores de estos modelos.

Para Dominique Strauss-Kahn, director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), es fundamental reconocer los logros económicos de la última década en América Latina. Por su parte, Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial de Comercio, apuesta por reducir las barreras al intercambio de bienes agrícolas, como los subsidios que los países ricos dan a sus productores. Para él, como muchos, la respuesta de mediano plazo está en más libre comercio y no en menos. Y esas dos posturas – la de la apertura y la del aislamiento - son las que se enfrentarán con más intensidad en el periodo por venir.

Del saldo de esta guerra dependerá algo más que el futuro de la economía mundial.