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domingo, julio 03, 2011

La sorpresa del 2012

(Arículo publicado en www.frente.com.mx)

¿Quién será el factor sorpresa en la elección del 2012? En el año 2000 la tradición de las últimas siete décadas marcaba que el siguiente mandatario sería aquél que fuera postulado por el dedo presidencial. Así había ocurrido desde la fundación del PRI (incluyendo sus denominaciones anteriores) y con esos antecedentes era casi un hecho que Francisco Labastida Ochoa sería el sucesor de Ernesto Zedillo. Más de uno apostó a que todo sería así hasta que hizo su aparición Vicente Fox. El pintoresco y carismático gobernador de Guanajuato que sin tener una larga carrera política construyó un movimiento transpartidista llamado Amigos de Fox que gradualmente logró lo que para muchos parecía imposible, convertirse primero en un rival serio y luego en un candidato ganador que terminó con las siete décadas de hegemonía priísta.

Seis años después la mayoría de las encuestas apuntaban a otro favorito, Andrés Manuel López Obrador, el tabasqueño ex alcalde de la Ciudad de México que construyó un movimiento nacional que lo llevó a estar muy por encima de su propio partido político, el PRD. López Obrador parecía invencible hasta que apareció un aspirante del PAN por el que nadie creía. Muy lejos del que era entonces el precandidato panista mejor evaluado en las encuestas, Santiago Creel, Felipe Calderón logró ocupar un lugar en el mapa, primero al obtener la candidatura de su partido -aun contra la voluntad presidencial- y después al convertirse no en el protagonista sino en el antagonista de la elección. Calderón como candidato no despertó nunca un gran entusiasmo a su alrededor pero sí logró convertirse en la opción que recibió a todo el voto antipejista. Más allá de las opiniones sobre el desarrollo de la elección del 2006, resulta difícil negar el papel central de quien hasta enero del año de la elección, no parecía un rival con posibilidades reales de ganar.

El recuento viene a cuento si pensamos en lo que puede ocurrir el próximo año. Hasta ahora esa elección, y su eventual resultado, tiene nombre y apellido, Enrique Peña Nieto, goberndor del Estado de México. En todas las encuestas aparece muy bien colocado y no hay nadie que hoy ponga en riesgo su elección. Pero falta un año y la pregunta es si en este tiempo no surgirá nadie que le ponga sabor a la disputa por Los Pinos. ¿No habrá ningún aspirante interesante que sacuda esa batalla?

Los candidatos naturales son varios: el mismo Andrés Manuel López Obrador que desde la contienda pasada no ha dejado de hacer campaña, el ahora Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard que puede captar parte del voto panista o antipriísta si el aspirante del PAN no levanta, o incluso alguien de las filas del propio Acción Nacional, en especial alguien como Josefina Vázquez Mota que convertiría la contienda en una batalla entre el regreso del PRI al poder o el arribo de la primera mujer a la Presidencia de la República, escenario que podría ser interesante al poner la variable de género sobre la variable partidista.

Me encantaría decir que el factor sorpresa podría venir desde la sociedad civil pero el bloqueo del PRI a las candidaturas ciudadanas hace imposible ese escenario salvo que algún partido pusiera su membrete al servicio de una figura emergente, lo que hoy se ve muy poco probable bajo la premisa de que unos ya tienen muchos precandidatos y otros -como el Partido Verde o el PT- simplemente se sumarán a las candidaturas de otros partidos.

En fin, que para algunos la sucesión presidencial ya está resuelta. Puede ser pero la historia muestra que en política cuando alguin dice que no hay cambios posibles por lo general está aplicando una estrategia o expresando un deseo. Vamos a ver si en los meses por venir nos encontramos con alguna sorpresa.

twitter.com/mariocampos

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domingo, agosto 26, 2007

De Dora a Miguelito (O la percepción selectiva de los riesgos)


Hace unas semanas las miradas de buena parte del mundo - incluídas las de los mexicanos - se colocaron sobre los juguetes Mattel. La causa, el reconocimiento por parte de esa compañía de la presencia de plomo en algunos de sus juguetes. La reacción de los medios y -según la misma prensa - de la opinión pública fue de indignación. ¡Cómo se permiten esas fallas de seguridad en productos tan delicados! El tema, por supuesto, provocó el retiro de los productos contaminados al grado de que el periódico Excélsior publicó apenas este fin de semana una nota sobre cómo quitarle a los niños sus juguetes favoritos sin que lo padezcan tanto.

Pero lo más curioso es que apenas unos días después, el gobierno de California advirtió sobre las altas cantidades de plomo contenidas en los dulces Miguelito y Barrilito, dos dulces muy populares en México. Sólo que en este caso ni los medios mexicanos ni la población parecen habérselo tomado muy en serio. Al menos no las autoridades de México que hasta donde sé no tienen planeado realizar una investigación al respecto.. y a nadie parece importarle.

No se trata de linchar a Miguelito sino de llamar la atención sobre un dato que ha descrito Ulrick Beck en su teoría sobre los riesgos: más allá de sus componentes reales, es la cultura la que determina qué constituye un verdadero peligro y qué no, en función de los límites que estamos dispuestos a manejar sin preocuparnos. Y para un país que consume tanta comida en las calles como quesadillas, tacos, papas, verduras o chicharrones, sin mirar con mucho pudor las condiciones de higiene, está claro que la eventual presencia de plomo en dulces no es un motivo de preocupación.

Buenas noticias para Miguelito - y quienes tendrían que enfrentar una eventual crisis de imagen pública - aunque quizá no tan buena para nuestra salud.