jueves, noviembre 17, 2005
El PRD se suma a la campaña de Felipe Calderón
Sobre la vestimenta de Fox y Marta
En otras palabras, me explica personal de la Coordinación General de Administración de la Presidencia, “equivocadamente se ha interpretado que los recursos de la partida 3825 "Gastos Inherentes a la Investidura Presidencial" son los mismos que los del concepto 3800 “Servicios Generales”, es decir, han confundido el todo con una de las partes. (...). Por ello, al señalar que se gastarán “$443 mil diarios para ropa de los Fox”, en realidad se está calculando el gasto de todos los servicios generales de la Presidencia de la República.”
Me parece que con esto queda claro el asunto. Cabe señalar – y esto lo digo yo, no las fuentes – que estos temas no son asuntos de fe. No son de creerse o no. Son cuestiones administrativas. Por lo tanto, lo que quisiéramos ver es más precisión en el manejo de la información, demanda que por supuesto va más allá de este caso en particular.
Del Mataviejistas a Hugo Chávez
He buscado en internet y en las ediciones de El Universal, La Jornada y La Crónica, y al parecer la nota es exclusiva del diario. De ser así, ¿no sería un error muy grave esta nota? ¿De veras valía la pena publicarla, a riesgo de poner sobre aviso al asesino y con eso echar a perder el operativo? A veces uno no entiende las prioridades de los medios.
2. Insisto: Chávez necesita el pleito con México. Es un cuatro. Ayer, por ejemplo, volvió con aquello de que México es un “aliado del Imperio” y a través de sus seguidores ha convocado a una macha para el próximo domingo, en la que seguro seguirá con las agresiones. Y para que se vea mejor por dónde viene la cosa, ayer en Cuba se retomó el discurso chavista. Según reporta La Jornada, en la televisión estatal (o sea, la única) se realizó una mesa “de análisis” que refleja – de acuerdo a la nota- la visión oficial. En la misma, un participante aseguró que “de un lado (están), la Venezuela bolivariana y los países del Mercosur. Del otro, una suma de estados reptiles, con un gobierno mexicano rociado de Coca-Cola, como adalid de los intereses de Washington".” No cabe duda, Marx los hace...
miércoles, noviembre 16, 2005
La caja (no tan) “idiota”: una mirada al mundo de la televisión
La tele – como la llamamos familiarmente - ha cambiado todo porque alteró de manera radical nuestra relación con el espacio, al traer hasta nuestra sala o recámara imágenes originadas en cualquier parte del mundo. A eso, debemos sumar que gracias a la tecnología ha modificado también nuestra relación con la realidad al hacernos partícipes en tiempo real, de lo que ocurre en escenarios distantes.
Quizá por eso es que cuando vemos la televisión, tenemos la sensación de ser testigos de la realidad en sí, y no de la mirada inevitablemente sesgada de un reportero, su camarógrafo y un editor. Porque a pesar de que sabemos que la imagen es por necesidad manipulada, y por lo tanto manipulable, seguimos creyendo que lo que se ve es lo verdadero, y es a partir de este hecho que formamos nuestros juicios sobre lo cierto y lo falso, lo correcto y lo inmoral, lo relevante y lo intrascendente.
De ahí que desde hace algunos años la televisión se haya consolidado como uno de los principales definidores de lo que llamamos la agenda pública. Hace algunas semanas, por ejemplo, la revista Proceso publico un reportaje sobre la fortuna personal de Arturo Montiel, el entonces precandidato del PRI a la Presidencia de la República. ¿Qué pasó? Absolutamente nada, hasta que la historia pasó del papel a la pantalla, y Víctor Trujillo difundió una noticia que cambió la historia de esa contienda, del proceso tricolor y quizá del proceso electoral del 2006.
La información destacada por uno y otro medio no era distinta, pero sí el soporte. Pensemos cuántos de nosotros conocemos en persona a Vicente Fox, Roberto Madrazo, Felipe Calderón o Andrés Manuel López Obrador. Sin duda, muy pocos. No obstante, cualquiera es capaz de emitir una opinión sobre estos personajes a partir, en buena medida, de lo escuchado y lo visto en la pequeña-gran pantalla.
Que los medios sean el espacio en dónde se construye el debate público no debe escandalizar a nadie, pues es inevitable en un entorno en el que la plaza pública, como la entendían los griegos, es físicamente imposible cuando los habitantes de un territorio se cuentan por millones y no por decenas.
No obstante, lo que sí nos debe preocupar es que dicho espacio – autodefinido comúnmente como un foro neutral – está lejos de ser imparcial pues al mismo tiempo que es tribuna, es actor que participa activamente en las luchas que sólo dice retratar. Muestra de ello es la manera en que gradualmente ha ido ocupando el espacio reservado previamente para los poderes formales del Estado.
Hoy, los medios legislan – con premios o castigos en las coberturas – para impulsar su agenda. Y cotidianamente, fungen como los encargado del Poder Judicial. Lo vimos cuando Televisión Azteca linchó en sus pantallas al entonces Jefe de Gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas, luego del asesinato de su conductor, Francisco Stanley. La misma receta la volvimos a presenciar con el caso Gloria Trevi, la campaña de una semana contra Francisco Gil, la permanente cobertura en contra de Diego Fernández de Cevallos, y hasta en el reciente desprestigio de su estrella fugaz, Jollete, que pasó de ser el talento que México estaba esperando a oportunista mediocre, tan pronto cayó de la gracia de la televisora.
Desde el mundo de la política hasta el campo del espectáculo, la televisión se ha convertido en el espacio en el que se crean y destruyen reputaciones, y con ello, carreras y fortunas. Ahí está por ejemplo el fenómeno Rebelde, la marca gestionada por Televisa que tan sólo en el último año ha generado ganancias por más de 300 millones de pesos, gracias a la venta de discos y entradas para sus conciertos.
Pero no acaba ahí el poder de este medio pues en su crecimiento ha transformado la manera en que se desarrolla la actividad política. Salvo en los sistemas cerrados como en Cuba o Venezuela, en donde los gobernantes pueden hablar durante horas ante audiencias cautivas, en el resto del mundo la comunicación de los políticos se ha convertido en un asunto de frases de 20 segundos, que aspiran a ocupar un espacio en los programas informativos.
Pocas palabras, con fuerte contenido emocional y respaldadas por imágenes contundentes, son las nuevas reglas que rigen el “diálogo” público. Tan es así que hasta la prensa escrita – como lo muestra cualquier ejemplar de El Universal o Reforma – hoy se rige por los mismos códigos.
Para algunos analistas, como el politólogo Giovanni Sartori, esta dinámica debería alarmarnos. En la opinión de este autor, las imágenes carecen del sentido y la profundidad que tienen las palabras. La democracia – pone como ejemplo el autor del Homo videns – no es un grupo de personas haciendo fila para poder votar; la democracia es algo abstracto, mucho más trascendente que cualquier ilustración, es algo que no se puede captar con una lente.
Quizá sea cierta la advertencia del italiano, pero antes que preocuparnos por el empobrecimiento del debate público, debemos poner mayor atención en la ausencia de contrapesos que regulen el creciente papel de la mediocracia en la sociedad.
“Pero ahí está autorregulación” dicen los dueños de los medios. Es cierto, y sin duda es una opción que no suena nada mal si la comparamos con la indeseable censura gubernamental. No obstante, debemos reconocer que entre la mano de un gobierno que sólo vela por sus propios intereses, y la libertad autocontenida por la que pugnan algunos medios, hay un amplio margen para la intervención que no debemos ignorar. Especialmente ahora que los mexicanos estamos inmersos en un proceso electoral en el que definiremos, al menos parcialmente, el futuro inmediato de nuestro país.
¿Podemos dejar que sea la televisión la que nos diga quién debe ser el próximo Presidente de México? Por supuesto que no. Por eso, necesitamos colocar a los medios, y en especial a la televisión, bajo la lupa.
Debemos saber, y por fortuna eso ya lo ha hecho saber el IFE, cuánto gastará cada candidato en su imagen y qué cobertura recibirán a cambio. Necesitamos fortalecer la capacidad de la sociedad para vigilar a los vigilantes, y en ese sentido, son positivos los observatorios ciudadanos creados por la Universidad Iberoamericana y la UNAM; pero lo más importante es que los ciudadanos, en nuestro papel de televidentes, desarrollemos nuestra capacidad de filtrar la información que recibimos para tener claridad sobre aquellas ideas y personajes que nos estén vendiendo, ya sea a través de un noticiero, un spot o un aparentemente inocente programa de entretenimiento.
No cabe duda, la televisión es el gran actor emergente de los últimos años pero de nosotros depende que no se convierta en un gigante que después no podamos controlar. ¿O será que ya es demasiado tarde?
Hablando de respeto
1. Curiosa noción del respeto tiene Federico Arreola. Lo digo por sus columnas de los últimos días. En la de ayer, por ejemplo, señala que si a Hugo Chávez “no le gustó lo afirmado por Fox (en la Cumbre de las Américas), debió haberlo refutado con respeto.” Hasta ahí estamos de acuerdo, lo extraño es que en el mismo texto dice que en lo que a él respecta “el déspota de Hugo Chávez – al que hoy llama Gorila - debe irse a donde éste mandó al ALCA: ¡al carajo!” Lo dicho, curiosa noción de respeto la del periodista.
martes, noviembre 15, 2005
Vende caro tu amor...
Mientras tanto, los Verdes hacen lo propio con el PRI. “¡Quiéreme o me voy con el PAN!”, amenazan los tucanes, que saben que en estos tiempos no hay membretes pequeños ni franquicias despreciables, salvo, quizá las de los nuevos partidos que gracias al candado del IFE, tendrán que rascarse con sus propias uñas al menos durante esta elección.
Mezclas inmorales ven algunos en todo esto, mientras otros apelan al elemental realismo político. ¿Cómo aliarse con Elba Esther- le pregunta el diario El País a Felipe Calderón – cuando usted se dice demócrata? A lo que responde lo mismo que diría AMLO si le preguntaran por el alegre paso de priístas al Sol Azteca: “Quiero ganar la Presidencia y para ello no es suficiente la base electoral de mi partido”. Ni modo, son tiempos de pragmatismo y de vender caro el amor.
lunes, noviembre 14, 2005
Cuidado con Hugo Chávez
En política, como en el futbol, generalmente gana quien define las condiciones del juego, y en este caso el que lleva mano es el presidente venezolano, Hugo Chávez. Apenas hace dos días, las cancillerías de México y Venezuela estaban cerca de regresar las relaciones entre ambas naciones a su nivel normal, cuando de pronto el mandatario sudamericano reanudó las hostilidades.
Está claro – por las declaraciones de Vicente Fox y su Canciller – que al gobierno de México no le interesa el pleito. No podemos decir lo mismo del Presidente Chávez. La pregunta que debemos hacernos entonces es por qué, o mejor dicho, para qué quiere Venezuela este conflicto. ¿Qué beneficios podría obtener?
Hasta el momento tenemos algunas hipótesis. Según la columna Bajo reserva de El Universal, el golpeteo podría obedecer a un acuerdo con el gobierno de Brasil para distanciar a México de la zona y romper así su posible incorporación comercial con el MERCOSUR.
De acuerdo al analista de La Crónica, José Carreño, la acción podría entenderse como un intento de Chávez por incidir en la política mexicana, apostando por extender su área de influencia en el marco de nuestro proceso electoral. No hay que perder de vista el proyecto regional de aquél país, que lo ha llevado a incidir abierta o veladamente, en la política de Cuba, Colombia y Bolivia, por mencionar tres de los casos más conocidos.
En tercer lugar, habría que mirar a la política interna de aquél país, pues es por todos conocida la utilidad que puede tener un enemigo externo para desviar la atención de los asuntos domésticos. Incluso, en el mejor de los casos, el conflicto puede detonar una cohesión interna gracias al rechazo natural que provoca un actor extranjero. (No es el caso de México, evidentemente)
¿A cuál de estas razones responde el actual escenario? No parece fácil descubrirlo por el momento, pero está claro que algo ha aprendido Chávez de su estrecha relación con Fidel Castro, así que podemos estar seguros de que el venezolano no escaló el conflicto – cuando ya iba a menos – sin tener claro sus objetivos y los posibles desenlaces.
¿Qué espera Hugo Chávez de esta crisis? Quizá, que se rompan las relaciones entre ambas naciones y con ello pueda fortalecer su discurso maniqueo entre el Norte (Pro EU) y el Sur (Soberano). O tal vez, lo que estemos viendo es la respuesta a la iniciativa mexicana para construir una refinaría en Centroamérica y con ello fortalecer nuestra influencia en la región.
Lo cierto es que estamos en presencia de un movimiento geoestratégico, y reducir el conflicto – como algunos han hecho - a los dichos y capacidades de Vicente Fox y Luis Ernesto Derbez, es arriesgarnos a no entender de qué trata el encuentro al que nos están obligando a jugar.
A menos de que el gobierno de México le rompa la dinámica a la escalada, parece que nos estamos acercando a un escenario diseñado por Chávez, y conociendo al venezolano y sus aliados dentro y fuera del país, se me hace que el final no nos va a gustar.
El escenario que viene: las fichas se mueven rumbo al 2006
Si en efecto, Madrazo aparece en tercer lugar y Calderón incrementó las simpatías que traía consigo Santiago Creel, entonces el PRI se encontrará en el peor de los escenarios. Finalmente, los críticos del priísmo tendrán el aval de los sondeos de opinión para insistir en que el PRI, con Madrazo como candidato, está en la lona, y en que la contienda del 2006 será entre el PRD y el PAN. Por más que el tricolor trabaje en las siguientes semanas la percepción de partido derrotado le puede resultar muy difícil de remontar, y lo que podríamos ver es un efecto de voto útil, en donde seríamos testigos de una transferencia de simpatías.
En ese contexto, el PAN podría capitalizar todo el voto AntiPeje, pero el PRD podría atraer al voto anti PAN, y a un importante número de dirigentes y bases priístas, que abandonarían la opción madracista ante la expectativa de la derrota. En este caso, ambos partidos se disputarían el lugar del partido anti-PRI.
Si por el contrario, lo que muestran las encuestas es a un PRI afianzado en el segundo lugar, y a un Calderón sin crecimiento notable, entonces todo lo que se ha escrito en las últimas semanas – luego de la derrota de Creel y la caída de Montiel – vendría a ser descalificado.
Descubríamos entonces que los escándalos – y las cargadas mediáticas - causan mucho ruido pero con poco impacto en los electores; y eso sería una buena noticia- al menos en el corto plazo- para el PRI, y una muy mala para el PAN, que podría ver cómo se diluye el efecto de la elección de Calderón. En este caso, el reto para el PRI sería convencer a los analistas y electores de que la elección será entre dos tabasqueños, con un michoacano sólo como testigo. Con eso, el PRI de Madrazo podría retener a militantes del PRI, al tiempo que capitalizaría el voto antiPeje.
De no ser así, lo que podría generarse es un escenario de tres fuerzas marcado por la fortaleza de AMLO, y con un voto dividido entre el PRI y el PAN, lo que no alcance para derrotar al ex Jefe de Gobierno, que si no hay grandes sopresas, se mantendrá todavía como el puntero en las encuestas.
viernes, noviembre 11, 2005
"No me defiendas compadre". Andrés Manuel y la defensa de Fox
“Es muy lamentable la actuación del Presidente, sobre todo porque cada viaje (al exterior del país) significa un desencuentro, un pleito y eso no nos conviene” (...) el presidente sólo va a decir “cosas lamentables, es mejor que ya se esté tranquilo porque “da pena ajena”. De paso, pidió al Congreso que revise el permiso para el próximo viaje a Corea del Sur “porque sólo sale para regarla”.”
Con estas palabras salió ayer López Obrador en “defensa” del Presidente Fox. Esta fue – según Carlos Marín – “la lección de dignidad nacional” que ayer dio el tabasqueño a los políticos mexicanos. Curiosa noción de la dignidad nacional que parece sostener que para ningunear al Presidente, no necesitamos de los gobiernos extranjeros, faltaba más.
jueves, noviembre 10, 2005
López Obrador y su discurso anti PRI
En la construcción de su imagen, López Obrador ha logrado borrar su pasado como presidente del PRI en Tabasco, y tampoco parece importar que varios de sus colaboradores más cercanos – como Ricardo Monreal, Manuel Camacho o Socorro Díaz - se hicieran políticamente en ese partido, y en especial en algunos casos, durante el salinismo.
Pero todo eso puede cambiar, si de pronto sus simpatizantes se dan cuenta de que el discurso de AMLO está lejos de ser congruente con su estrategia política. Tan sólo en esta semana se han presentados dos gestos muy reveladores. En Jalisco, luego de 35 años de militancia tricolor se produjo la renuncia de Enrique Ibarra al PRI, luego de que el PRD le ofreciera ser senador plurinominal por ese partido.
Ibarra, según algunos medios locales, se fue al “nuevo PRI” – como llamó el mexicanólogo George Grayson al PRD- luego de en el PRI no le dieran, durante los últimos meses, las posiciones que esperaba, entre otras, la dirigencia del partido tricolor.
Pero no es este el único caso, pues apenas hace unos días se dio en Coahuila una reunión entre Manuel Camacho Solis – uno de los operadores estrella de AMLO – y Raúl Sifuentes, el ex Secretario de Gobierno de Enrique Martínez, frustrado aspirante a la gubernatura que ahora está buscando un espacio en el Senado, por el PRI, o por lo visto, por el PRD si es que le cierran la puerta en su partido.
Yo no creo que el militar en el PRI descalifique a nadie, tampoco considero – como escribió hace unos días Miguel Angel Granados Chapa en Reforma – que con renunciar a ese partido se “limpien” todas las culpas que después descubren ya en la oposición; pero lo que sí me parece digno de atención es la incongruencia en el discurso de campaña de López Obrador. Es cierto que Andrés Manuel se cuida de no aparece en la foto con los priístas, pero aún así, tarde temprano, y si sus adversarios lo saben aprovechar, esta dinámica de "atrapa-votos" se le puede revertir.
Mezquinos
miércoles, noviembre 09, 2005
Reconocimientos y precisiones
martes, noviembre 08, 2005
Planeta TV
¿No estás a gusto con tu cuerpo? Bien puedes raceconfortarte viendo cómo reconstruyen a una persona que está en tu misma situación. Desde cirugías de alto riesgo, hasta los pantalones que dan forma a los glúteos, todo en función de tu presupuesto y disposición al riesgo. Si no te convence, tampoco te agobies que ya hay una marca que reivindica la “belleza real”, aquella de las mujeres con curvas, nada menos que un grupo de apoyo en cápsulas de 20 segundos.
Desde el cuidado de tu cuerpo hasta el equilibrio emocional, todo al alcance del control remoto. ¿Mucho estrés? Nada que no se pueda arreglar en “la zona Sabori”, una línea de productos embutidos que casi encarna al ying-yang. Nada mal para un jamón, aunque aún está muy lejos de ofrecer la tranquilidad que se obtiene al ser una buena persona. Apoyar a un sueño antes de dormir, ¿qué político puede competir contra eso? Desde tu recámara, con música de fondo, cada semana puedes ver desfilar ante tus ojos a una serie de tragedias que se pelean por tu atención. Ya se ganaron la dedicación del “Perro” Bermúdez y el amor de Galilea Montijo, ¿y tú le vas a negar tu apoyo? Mira que rechazar a la niña que tiene un tumor y requiere de tu voto, es como elegir tu propia desgracia.
La televisión lo puede todo. Construye el significado de la nacionalidad – “Celebremos México” -, separa a los políticos decentes de los corruptos, y en el inter, entre bloque y bloque, te acerca a aquellas marcas que pueden darte autoestima, pertenencia, estatus, sentido de trascendencia, y todo aquello que te haga falta. No cabe duda, la televisión está en su mejor momento.
Mientras los partidos políticos se desprestigian y las iglesias pierden fieles, la televisión se consolida como la generadora de significados más grande que haya existido en la historia. ¿Y pensar que algunos han dicho que la tele está sólo para entretener? ¡Herejes! ¡Cómo se ve que quienes más la critican son quienes menos la ven! “¡Ebrutece!”, dicen, como si con eso descalificaran a una extraordinaria fábrica de contenidos: “bodas de luz” transmitidas a las 10 de la mañana, que muestran cómo una pareja garantiza un futuro de felicidad con vestirse de blanco y ponerse en manos del gurú del momento; largos debates sobre OVNIS, exorcismos, y fantasmas; 24 horas al día, siete días a la semana, de todo y para todos los gustos.
Lástima que ya haya muerto el sociólogo Pierre Bourdieu, aquel que hace unos años proponía que nos preguntáramos si tenía sentido salir en la televisión. ¿Se imaginan la respuesta de los damnificados del mundo, aquellos que reciben recursos en función de su presencia mediática?, ¿o la sonrisa irónica de Arturo Montiel, que ni chistó cuando la revista Proceso denunció su patrimonio, hasta que vio su caso en televisión?
Si en su momento la pregunta del francés ya era atrevida, hoy parecería completamente fuera de lugar. De las guerras al futbol global, de los ataques terroristas a la inminente pandemia, de la naciente superstar a la siguiente temporada de la moda, todo enmarcado en la pequeña pantalla que no se cansa de mostrarnos su poder, y que además ahora nos vigila desde el supermercado y algunas estaciones de gasolina, demostrando que aún no ha terminado de crecer.
En un mundo en el que lo efímero se impone, y los temas y los actores desfilan unos tras otros, no podemos dejar de reconocer la constancia de esa “caja idiota” que ha venido a cambiar el mundo, y que hoy como nunca demanda nuestra atención aunque sea para discutir si es en éste, el Planeta TV, en el que deseamos vivir.
Bienvenidas las propuestas
Si lo que yo planteo no puede ser rechazado, entonces no es más que una generalidad que no sirve para nada: disminuir la inseguridad, aumentar los empleos, mejorar los servicios de salud, ser respetuosos del medio ambiente, etc. Si duda, son planteamientos que todos suscribiríamos, por lo que la parte central son los cómo. En lo que hoy se publica hay puntos concretos: establecimiento de los juicios orales, creación de la Secretaría del Interior, compra de tiempos electorales a través del IFE, ampliación de su tarea en la organización de los procesos estatales, etc. Se puede estar de acuerdo o no, pero es un punto de partida.
Lo otro que habría que esperar es que los medios – que suelen, solemos – criticar la falta de propuestas, hagamos difusión y debate y no nos quedemos en la nota del escándalo del día.
¡Ahí vienen las campañas! (Reciclado)
Para cumplir esta misión, candidatos, estrategas electorales y expertos en marketing político, estudian el comportamiento del electorado y diseñan spots de radio y televisión, slogans y espectaculares, para tratar de convencernos de que elegirlos es la vía más corta para ver nuestros sueños hechos realidad. Ante una opinión pública cada vez más escéptica, estos hombres y mujeres despliegan su arsenal para intentar seducirnos y de entre ellos, merece atención especial un recurso que lamentablemente se ha convertido en la base de la comunicación política durante las campañas: la disputa por la apropiación de los valores.
En teoría nuestras decisiones electorales no deberían ser complicadas: ¿A usted le preocupa el desempleo y cree que el Estado debe tener grandes programas sociales para combatirlo? Elija un partido de izquierda. Ah, pero si usted está convencido de que la vía para enfrentar ese problema son las exenciones fiscales a las empresas, entonces vote por la derecha. Sencillo ¿no?. El problema es que desde hace varios años las cosas son mucho más confusas.
Entre el triunfo del libre mercado y la dudosa formación de nuestros políticos, la realidad es que cuando los candidatos electos ya son gobierno, parece misión imposible distinguir entre quienes tienen un origen de derecha o de izquierda. A eso debemos sumarle que en plena campaña todos quieren atraer el mayor número de votos, así que perfilarse claramente en un sentido o en otro puede hacerlos perder electores potenciales.
Así que para no quedar mal con nadie – o disimular si se carece de propuestas concretas - lo mejor es apropiarse de un valor que a todos guste y que sea tan ambiguo que permita a cada quien escuchar lo que mejor le convenga. Que tal, por ejemplo, la idea del “cambio” como bandera electoral. “El cambio que a ti conviene” o en su nueva versión: “Quítale el freno al cambio”. ¿Que significa eso? Pues que si eres de derecha el “cambio” implica las exenciones fiscales mientras que si eres de izquierda equivale a crear subsidios para el desempleo. Tú eliges el contenido que se ajuste a tus preferencias.
¿Otro ejemplo? Qué tal la propuesta de la “esperanza” que utilizará el PRD en esta campaña. Además de ser el mismo término que emplea López Obrador para publicitar sus obras (“La Ciudad de la Esperanza”), es sin duda, un concepto tan ambiguo que puede tener tantos significados concretos como personas la escuchen. Para completar el cuadro, no conozco a nadie que considere a la “experiencia” como un elemento negativo, de ahí que el PRI se apoye en este valor para tratar de reconquistar al electorado mexicano.
Así que la fórmula es sencilla: adoptar valores que nadie pueda criticar, aprovechar la ambigüedad de los términos para llegarle a todos sin comprometerse a nada, y plantear la campaña en términos plebiscitarios: a favor o en contra del cambio, a favor o en contra de la esperanza de una vida mejor, etc.
En los próximos dos meses los ciudadanos estaremos expuestos a millonarias campañas en medios que tendrán como eje central la difusión de supuestos valores, de la mano de campañas negativas en las que los partidos intentarán demostrarnos que su competencia carece de los valores que la sociedad requiere: transparencia, honestidad, experiencia, etc.
En pocas palabras, ante la ausencia de propuestas de fondo los partidos se distinguen por los valores que dicen representar. Frente a esta realidad, la sociedad civil organizada – y en particular los medios de comunicación – son los únicos que pueden ponerle trabas a esta danza de simulaciones y de falsos debates, y obligar a los distintos partidos y candidatos a que presenten propuestas concretas a la ciudadanía. Sólo así podremos elegir con verdadera información en la mano o al menos podremos reclamar si después no cumplen con sus promesas de campaña.
lunes, noviembre 07, 2005
De héroes y villanos
Para otros la ecuación es más simple: Estados Unidos y su Presidente son los malos, y por oposición, todos aquellos que se les enfrentan son los buenos. Naturalmente, en esta visión no hay cabida para preguntarnos cuál es la mejor posición para nuestro país. ¿Ganamos más con el proyecto de Chávez o con el ALCA? Es más, en este planteamiento ni siquiera hay lugar para darnos cuenta de que Vicente Fox está convencido de que lo mejor para el país es el acuerdo de libre comercio. Cualquiera, con un poco de honestidad, debería ser capaz de reconocer que Fox es un entusiasta promotor del libre mercado - él, solito, sin que nadie se lo pida - y que en ese sentido su insistencia es congruente, no con Bush, sino con su visión del mundo, que nos guste o no, fue la que ganó el 2 de julio del 2000.
En todo caso, lo que habría que preguntarles a los simpatizantes mexicanos del frente chavista, es porque celebran la expansión de Chávez y critican los acercamientos foxistas con Centroamérica. ¡Ah, claro, porque el intervensionismo de izquierda es el bueno y el de derecha el malo. Caray, siempre se me olvida.
sábado, noviembre 05, 2005
¿Quién diablos es Maradona?
Sé a lo que me expongo. Renacido de sus propias cenizas, el Pelusa lleva unos meses de fábula. No sólo recupero su figura, su salud y su presencia pública, sino que se ha reinventado, primero como conductor de televisión y ahora como la nueva estrella del movimiento anti Bush.
Diarios de todo el mundo así lo consignan: Diego Armando, junto a Hugo Chávez, Evo Morales y Silvio Rodríguez, encabezando un movimiento que dice no al Imperialismo Yankee. ¿Qué medio puede resistir esa combinación de celebridades? Ninguno por supuesto.
Pero a riesgo de ser abucheado: ¡¿qué diablos hace ahí Maradona?! Es más, ¿quién es Maradona?
Ya sé, ya sé, uno de los más grandes jugadores en la historia del futbol. Nada menos que eso. Un icono del deporte, una figura global, y para muchos en su país, un hombre que colocó muy en alto el nombre de su nación. Eso, por supuesto, nadie se lo puede regatear.
Pero de ahí a ser la figura estelar del movimiento anti George Bush, yo veo una enorme distancia. Parto, por supuesto, de que la política no es monopolio de nadie, mucho menos de los políticos, pero no veo cuál es la aportación que hace Maradona cuando se mete a hacer política. ¿Atraer reflectores sobre el movimiento? Bien...¿y luego?
Porque lo que le hace falta a la Argentina, a México, a Latinoamérica y al Mundo, son liderazgos reales y no nuevos rostros para las camisetas de los activistas.
Hace algunas semanas escribía en este espacio sobre el libro “Rebelarse vende, el negocio de la contracultura”, que justamente advierte sobre esa especie de militancia que no genera propuestas, y sólo se limita a las descalificaciones.
Lo más sorprendente – para mi, al menos – es que muchos le conceden a Maradona más legitimidad que la que tienen los propios presidentes. ¿Porqué es popular?
Sé que vivimos en una sociedad que permite la movilidad de un sector a otro con gran facilidad (Hummer, el fabricante de autos avalando computadoras superresistentes; Paris Hilton vendiendo perfumes, etc.), pero creo que debemos tener cuidado con el paso de las celebridades, se llamen Maradona, Ricky Martín o Bono, al mundo de la política, si es que no van acompañadas de un respaldo que los dote de contenido, porque de otra forma nos queda sólo el espectáculo carente por completo de alternativas reales.
Imagino que algunos no compartirán mi postura, pero me resisto a aclamar a Maradona como la figura política del momento. Ojalá me equivoque y el asunto vaya más allá de una simple anécdota, pero para serles franco sospecho que con liderazgos de ese tipo no vamos a ir a ninguna parte.
PD. Que triste que los medios mexicanos dieran más espacio a este tema, que al acuerdo de 10 presidentes latinoamericanos para construir una programa de energía común para México y Centroamérica. Eso les pasa por no invitar a Rafa Márquez, Hugo Sánchez, Javier Aguirre...
jueves, noviembre 03, 2005
El Sendero del Peje vs el Astillero de Julio Hernández López
Para que la blogósfera mexicana madure y se convierta en un verdadero espacio de análisis y opinión, requiere recibir más reflectores pues son los grandes medios los que canalizan los grandes flujos de lectores.
Aprovecho también para reiterar mi preocupación: los blogs pueden crecer el próximo año, sí, pero no necesariamente por su mejor rostro. Lo que puede ocurrir es que la guerra sucia – esa de la que se ha escrito en los últimos días – se despliegue en los blogs mediante escándalos, filtraciones, chismes, etc. que puedan ser retomados por los grandes medios.
Ojalá no sea así y que lo que veamos sea una competencia entre bloggeros/analistas e investigadores serios, que contribuyan a mejorar la calidad de la comunicación política en el país.
En fin, seguiremos pendientes de la evolución de estos nuevos medios.
miércoles, noviembre 02, 2005
AMLO, Madrazo y Calderón o la creación de su personaje
A simple vista resulta claro que el que está mejor construido es el de Andrés Manuel López Obrador. Incluso si consideramos los elementos no verbales – como el tono, el ritmo al hablar, y el peinado – nos parece un personaje mucho más familiar. Producto naturalmente de una exposición mediática muy superior a la de sus adversarios, pero también como resultado de un trabajo de imagen muy bien realizado.
La austeridad, como sello de su personalidad, ha estado presente en todos sus actos de comunicación: desde el célebre Tsuru, hasta su discurso enfocado en la defensa de los pobres. No se trata de discutir aquí si lo que vemos es cierto o no, sino de la congruencia que hay en la construcción del personaje como una figura pública, con atributos muy bien definidos.
Con habilidad se ha creado una imagen en la que las posibles contradicciones han sido suprimidas: sí, fue dirigente del PRI en Tabasco pero era un demócrata que impulso cambios en su partido; sí, bloqueaba pozos, pero era para defender a los pobres que después cobijó como gobernante, etc. Para todo hay una respuesta en términos de discurso, apelando regularmente a la historia más elemental: buenos contra malos, pobres contra ricos.
Una vez establecida esa definición, todo se construye para apuntalarla ante los ojos de los electores, hasta ahora con bastante éxito.
¿Qué pasa en el caso de Roberto Madrazo?
Dice uno de los axiomas de la comunicación que si tú no te creas una imagen, te la crean. Y me parece que eso ha sido un poco de lo que le ha pasado al otro tabasqueño. ¿Cómo es el personaje de Roberto Madrazo? Es un ser con una cara negativa: una persona muy ambiciosa, que no cumple su palabra y que hace lo que sea con tal de lograr sus objetivos. Por otro lado, Madrazo es también un guerrero, un ganador, que se repone de la adversidad y es capaz de convencer a quien le pongan enfrente.
Sin más elementos que los ya mencionados, Madrazo ha acudido a su historia familiar para construir su perfil. Montado en la figura de su padre, ha tratado de hacerse de la imagen de un demócrata. Un auténtico priista demócrata.
¿Le alcanza con estos elementos para introducirse en nuestro corazón? Creo que no.
A su personaje le falta mucho para ser una figura cercana, cálida, confiable. Incluso, no sé si el tono de voz le ayuda. Creo que desde ahí está en desventaja.
Con el tiempo que falta para la elección, no sé si Madrazo sea capaz de reinventar su imagen actual. Lo único que le queda es apostar por sus atributos duros – perseverancia, eficacia, etc. – y trabajar para que esos elementos se vuelvan valiosos a los ojos de los electores. Aún así, me parece que es un material muy poco emocional para ganarse la simpatía de los mexicanos. Ya veremos si los creativos de Carlos Alakraki, pueden con este reto.
¿Y Calderón?
Felipe tiene una enorme ventaja frente a Madrazo: no tiene una carga negativa, sin embargo, está muy lejos de ser un personaje tan bien construido como Andrés Manuel. Basta con ver cómo se le parodia en el Privilegio de Mandar. ¿Alguien podría recordar una frase característica, algún gesto...algo? Apuesto a que no.
Calderón tuvo el acierto de construirse un personaje para la contienda interna: el verdadero panista, el “hijo desobediente” que peleo contra el sistema para volverse candidato. La estrategia fue efectiva, pero eso no le dice nada a los que no militan en el PAN. Es cierto, como heredero de esa batalla puede apelar a la imagen de un ganador, la historia – también conocida por Hollywood – del que remonta los obstáculos que tiene enfrente hasta hacerse con el triunfo.
Bien, eso vende...¿pero tiene el personaje Calderón la capacidad de entusiasmarnos como para que nos sumemos a su hazaña? Hasta ahora no lo veo. No por un asunto de ideas, pues creo que es un hombre inteligente. Su problema es que necesita volverse una persona que los mexicanos quieran conocer, tocar, abrazar.
Es cierto que esta es una batalla política y no un concurso de un reality show, pero ¿de veras son muy distintas una cosa de la otra?
En los próximos meses, una de las batallas más importante será por construir un personaje que se gane nuestro corazón, y hay que decirlo nos guste o no, en ese campo Andrés Manuel va a la delantera.
martes, noviembre 01, 2005
Reacciones varias
2. Que se de menos dinero a los partidos para las campañas me parece muy bien, pero ¿cómo está eso de que para blindar los programas sociales, mejor no se incremente el número de beneficiarios durante todo el 2006? Según El Universal, esa sería la postura de la oposición en la Cámara de Diputados. ¿No es una incongruencia? Porque una cosa es cuidar que no se desvíen recursos para hacer proselitismo, y otra cosa que se corte la ayuda a quienes la necesitan y la podrían recibir. Cuidado con la hipocresía.
3. La batalla electoral en el 2006 llegó a internet desde hace tiempo, pero parece que está subiendo de tono. Curiosamente hoy, tanto Federico Arreola como José Carreño, se quejan de las campañas negativas que estarían atacando a AMLO...y a los críticos de AMLO. Habrá que tener puesta la lupa sobre lo que ocurre en el ciberespacio, sin duda un campo más en el que se jugará el futuro de la Presidencia.