¿Cómo leer los resultados de ayer en Tabasco? ¿Quién pierde y quién gana? Aquí mi opinión al respecto, tomado de mi comentario semanal con Martín Espinoza en Reporte 98.5
lunes, octubre 16, 2006
México 2030 (Sobre la propuesta de Felipe Calderón)
(Artículo publicado en Excélsior el 14 de octubre)
Al presentar su propuesta para definir al México del 2030, Felipe Calderón va en contra de la clase política, la cultura nacional, y una de las características de nuestro tiempo: la inmediatez. Convencido de la necesidad de superar la dinámica que nos mantiene atrapados en las coyunturas, el Presidente electo ha lanzado un llamado para que definamos los pasos a seguir durante las próximas cuatro administraciones, con el fin de lograr mayores niveles de desarrollo.
Sin demérito de las reacciones positivas que ha cosechado, es pertinente contener el optimismo ante factores que ponen en riesgo la iniciativa. En primer lugar, la mezquindad de políticos y algunos analistas, incapaces de pensar más allá de lo inmediato. Acostumbrados a enfocar sus esfuerzos en la constante lucha por el poder, sufren al pensar que pudiera existir una agenda común que establezca límites para el debate político.
Con ese enfoque, no faltó el columnista que leyera en la idea de Calderón, un discurso encubierto a favor de la permanencia del PAN en el poder. Como si nuestra realidad fuera la única posible, se niegan a reconocer otras historias de éxito, como la española, que ha mostrado que la continuidad de ciertas políticas más allá de las diferencias partidistas, es un elemento clave para el crecimiento de un país. Sin embargo, algunos se mantienen empeñados en poner el acento en nuestras diferencias, sin reconocer incluso, que en el propio caso mexicano ya hay algunos excepcionales ejemplos en este sentido. Ahí están los resultados en la política macroeconómica y en el combate a la pobreza extrema, áreas en las que hay resultados tangibles gracias al seguimiento que el foxismo dio de iniciativas planteadas durante la administración de Ernesto Zedillo.
Reconocer, por ejemplo, los aciertos en materia de promoción de la vivienda durante los últimos seis años, sería otro punto de partida. Lo trágico es que estos reconocimientos van en contra de una tradición política que se sintetiza en la idea de que todo lo pasado estaba mal, y que serán los nuevos los portadores de las soluciones, creencia que se manifiesta en gestos ridículos, como cuando la primera acción de los nuevos gobernantes es rebautizar los programas de sus antecesores.
Construir diagnósticos compartidos puede ser el inicio para llegar a soluciones conjuntas. No se trata de negar al conflicto que nace con las naturales diferencias que existen entre los partidos. La pluralidad es útil para un país, pero no cuando se entiende como incapacidad para establecer acuerdos en ciertos temas, sin que se generen de inmediato sospechas de malos arreglos.
Pero esta es sólo una parte del problema. Educados en el corto plazo, los mexicanos carecemos de herramientas de planeación que nos permitan entender la vida como un proyecto de largo aliento. Pensemos, como un simple ejercicio, en cuántas personas conocemos que tienen claro qué quieren hacer de sus vidas para los próximos cinco o quince años. Es verdad que la incapacidad para vernos a futuro se explica en parte por la precariedad. Muchos no mienten al decir que viven al día. Pero esa actitud se extiende a sectores que podrían contar una historia diferente. Mírese como ejemplo al poco ahorro que solemos tener, derivado de nuestra inexistente planeación que a nivel nacional se expresa, entre otras cosas, en la permanente amenaza de la crisis de pensiones.
Sin políticos dispuestos ni ciudadanos interesados, parece imposible la tarea. Más aún cuando vemos que el cambio más significativo de las últimas décadas a nivel mundial, quizá sea el que pasa por nuestra relación con el tiempo. Si bien resulta obvio la disminución que ha tenido el mundo físico en muchos campos – pensemos en el tamaño de las computadoras – es menos evidente, si me permiten la expresión, el “encogimiento” que ha tenido el tiempo.
Con la llegada del tiempo real a nuestras vidas gracias a la tecnología, los seres humanos hemos perdido notoriamente la paciencia. Se padece en la espera al teléfono, en el restaurante y en general en cualquier otra actividad que nos demanda tiempo, activo que no estamos dispuestos a perder. Como estampa del fenómeno, hace unos días me hablaban de la desesperación de unos bebes de dos años, que impacientes lloraban mientras se regresaba un video VHS, acostumbrados como están a la velocidad de un DVD que se reinicia en segundos.
Quizá por ello algunos sociólogos consideran que con los cambios que hemos vivido, ahora todos mostramos permanentemente la impaciencia de los niños. Fenómeno que en este caso se traduce en ciudadanos que demandan soluciones inmediatas, renuentes a tener que esperar para ver resultados; veneno puro para quien invita a pensar en el 2030.
A pesar de lo anterior, o precisamente por ello, es que resulta pertinente la propuesta de Felipe Calderón, pues aunque políticos y ciudadanos lo ignoremos, el futuro estará ahí, esperándonos con su carga de problemas o con los frutos que cultivemos durante los próximos cuatro sexenios. La invitación está abierta: démonos, al menos, un tiempo para pensarla.
macampos@enteratehoy.com.mx
jueves, octubre 12, 2006
Tiempo de Ayudar. Te invito a sumarte a esta campaña de Movimiento Azteca
miércoles, octubre 11, 2006
La novela de Andrés Manuel (O de las elecciones en Tabasco)
Un político profesional puede tener una buena o mala imagen y vivir así. Lo que no puede tolerar es ser irrelevante y eso es lo que hoy le está pasando a Andrés Manuel López Obrador. Luego de ser protagonista en la vida política mexicana, actualmente el ex candidato presidencial se parece cada vez más a una figura marginal. Y es que el tabasqueño ahora está viviendo la parte dura de lo que antes disfrutó: el poder de los medios de comunicación en la política actual.
Mientras López Obrador fue Jefe de Gobierno contó con los recursos económicos y de valor informativo que le permitieron colocarse en las primeras planas y planos de los servicios de información; como candidato presidencial, se consolidó como un referente obligado; y así se mantuvo durante el conflicto postelectoral hasta que diversos hechos jurídicos y políticos – como el fallo del Tribunal Electoral y el fin de su plantón – le fueron restando atractivo.
Es cierto que este proceso no ha estado libre de intereses pues hemos sido testigos de cómo diversos medios han asumido posiciones editoriales en torno al ex candidato presidencial; posturas que han ido desde el retiro de un reportero fijo – como ha ocurrido con Televisa – hasta las críticas abiertas de directivos que consideran que ha llegado el momento de asumir definiciones políticas como en su momento hiciera el diario El Universal. No obstante, sería un grave error pensar que sólo por la decisión de los medios ha dejado de ser referente.
Andrés Manuel hoy no es noticia porque ha sido incapaz de adaptar su estrategia a las nuevas condiciones políticas. Miremos al Congreso, por ejemplo, para entender qué ha pasado. Mientras el tabasqueño sigue descalificando al PAN y al PRI, los diputados y senadores de su partido han votado de la mano de esos mismos personajes. Los casos más notables han sido las votaciones para aprobar el reparto de comisiones, así como las declaraciones de su diputado coordinador, Javier González Garza, que en una muestra de sensatez ha reconocido que si encuentra coincidencias con las propuestas de Felipe Calderón las avalará en la Cámara.
Pero sin duda, el golpe más duro para López Obrador proviene de su propia tierra, Tabasco, en donde se renovará la gubernatura el próximo 15 de octubre. El caso es particularmente llamativo pues es la última carta de Andrés Manuel y él lo sabe. Por ello, en un mensaje grabado por el cineasta Luis Mandoki ha dicho a sus paisanos que “si nos derrotan el 15 de octubre nuestros adversarios van a hacer toda una campaña propagandística por todo el país, vociferando que ya no represento nada ni siquiera en mi estado natal.”
Discurso que suena muy duro si miramos a las encuestas que parecen pronosticar la derrota del perredista Raúl Ojeda, a manos del priista Andrés Granier. Hasta el momento, los últimos datos disponibles de cuatro empresas encuestadoras - El Universal, Reforma, GEA y Demotécnia- apuntan a una diferencia de más de 8 puntos, cifra que pareciera encontrar eco en las últimas expresiones del PRD local y nacional que comienzan a hablar de un potencial fraude, en lo que pareciera ser una justificación anticipada de un eventual fracaso. Y de ser el caso, quizá tendríamos que mirar a López Obrador como la posible explicación del resultado.
Si bien el ex candidato tiene el mérito innegable de haber construido al PRD en la entidad, y de ser un actor muy querido según se vio el pasado 2 de julio en el que obtuvo una victoria contundente, ahora hay elementos que permiten pensar que el propio López Obrador puede ser un factor en contra. De ahí que mientras López Obrador coloca a Tabasco como la potencial nueva cuna de su movimiento de resistencia, Raúl Ojeda señala que en caso de ganar tratará en términos institucionales con el Presidente electo, Felipe Calderón, a sabiendas de que sus paisanos prefieren a un gobernador que se mueva dentro de la legalidad y no un a caudillo opositor que aleje a los recursos que administra la federación.
Agobiado por este panorama, AMLO parece que incluso ha visto alterado su talento como político y ahora peligrosamente se acerca a los argumentos de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, la temida APPO, como para encontrar una nueva causa que lo regrese a los primeros planos y que podría ser uno de los últimos grandes capítulos en la novela del otrora “indestructible”, Andrés Manuel.
Mientras López Obrador fue Jefe de Gobierno contó con los recursos económicos y de valor informativo que le permitieron colocarse en las primeras planas y planos de los servicios de información; como candidato presidencial, se consolidó como un referente obligado; y así se mantuvo durante el conflicto postelectoral hasta que diversos hechos jurídicos y políticos – como el fallo del Tribunal Electoral y el fin de su plantón – le fueron restando atractivo.
Es cierto que este proceso no ha estado libre de intereses pues hemos sido testigos de cómo diversos medios han asumido posiciones editoriales en torno al ex candidato presidencial; posturas que han ido desde el retiro de un reportero fijo – como ha ocurrido con Televisa – hasta las críticas abiertas de directivos que consideran que ha llegado el momento de asumir definiciones políticas como en su momento hiciera el diario El Universal. No obstante, sería un grave error pensar que sólo por la decisión de los medios ha dejado de ser referente.
Andrés Manuel hoy no es noticia porque ha sido incapaz de adaptar su estrategia a las nuevas condiciones políticas. Miremos al Congreso, por ejemplo, para entender qué ha pasado. Mientras el tabasqueño sigue descalificando al PAN y al PRI, los diputados y senadores de su partido han votado de la mano de esos mismos personajes. Los casos más notables han sido las votaciones para aprobar el reparto de comisiones, así como las declaraciones de su diputado coordinador, Javier González Garza, que en una muestra de sensatez ha reconocido que si encuentra coincidencias con las propuestas de Felipe Calderón las avalará en la Cámara.
Pero sin duda, el golpe más duro para López Obrador proviene de su propia tierra, Tabasco, en donde se renovará la gubernatura el próximo 15 de octubre. El caso es particularmente llamativo pues es la última carta de Andrés Manuel y él lo sabe. Por ello, en un mensaje grabado por el cineasta Luis Mandoki ha dicho a sus paisanos que “si nos derrotan el 15 de octubre nuestros adversarios van a hacer toda una campaña propagandística por todo el país, vociferando que ya no represento nada ni siquiera en mi estado natal.”
Discurso que suena muy duro si miramos a las encuestas que parecen pronosticar la derrota del perredista Raúl Ojeda, a manos del priista Andrés Granier. Hasta el momento, los últimos datos disponibles de cuatro empresas encuestadoras - El Universal, Reforma, GEA y Demotécnia- apuntan a una diferencia de más de 8 puntos, cifra que pareciera encontrar eco en las últimas expresiones del PRD local y nacional que comienzan a hablar de un potencial fraude, en lo que pareciera ser una justificación anticipada de un eventual fracaso. Y de ser el caso, quizá tendríamos que mirar a López Obrador como la posible explicación del resultado.
Si bien el ex candidato tiene el mérito innegable de haber construido al PRD en la entidad, y de ser un actor muy querido según se vio el pasado 2 de julio en el que obtuvo una victoria contundente, ahora hay elementos que permiten pensar que el propio López Obrador puede ser un factor en contra. De ahí que mientras López Obrador coloca a Tabasco como la potencial nueva cuna de su movimiento de resistencia, Raúl Ojeda señala que en caso de ganar tratará en términos institucionales con el Presidente electo, Felipe Calderón, a sabiendas de que sus paisanos prefieren a un gobernador que se mueva dentro de la legalidad y no un a caudillo opositor que aleje a los recursos que administra la federación.
Agobiado por este panorama, AMLO parece que incluso ha visto alterado su talento como político y ahora peligrosamente se acerca a los argumentos de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, la temida APPO, como para encontrar una nueva causa que lo regrese a los primeros planos y que podría ser uno de los últimos grandes capítulos en la novela del otrora “indestructible”, Andrés Manuel.
Por ahora habrá que estar atentos a lo que ocurra el próximo domingo en Tabasco, en una elección que seguramente tendrá repercusiones a nivel nacional, ya sea porque se convierta en una especie de tumba política para AMLO o porque nazca un nuevo foco de resistencia en el país. Ya veremos.
martes, octubre 10, 2006
Abran las puertas
(Artículo publicado en Excélsior el 7 de octubre)
“Son chingaderas”, palabras más palabras menos, fue la expresión que utilizó el diputado panista y presidente de la Cámara, Jorge Zermeño, cuando algunos de los coordinadores parlamentarios le avisaron que abandonarían la comparecencia de Ana Teresa Aranda, Secretaria de Desarrollo Social. La expresión por si sola no es para escandalizarse pues no sería extraño que algunos de lo que se dieron por ofendidos, en sus conversaciones cotidianas recurran a palabras similares. El problema está en que el dicho del diputado forma parte de otras frases desafortunadas, que esta semana mostraron el perfil de nuestra clase política.
Apenas el martes pasado el senador perredista Leonel Godoy declaraba a los reporteros, que “al PAN le gusta bajarse los pantalones con el PRI". Peculiar fórmula que encontró el también ex dirigente nacional del PRD para criticar el reparto de las comisiones en la Cámara alta, más extraño aun cuando vemos que su propia bancada votó a favor de esa distribución. Y finalmente – pues el desfile podría continuar – vale la pena citar al coordinador de los legisladores priístas, Emilio Gamboa, quien según algunas crónicas periodísticas recibió a Ana Teresa Aranda con un "Dice Samuel Aguilar que no quiere venir a saludarte para que no le pegues los piojos". Recado que como recurso para romper el hielo con la Secretaria, resulta de dudosa efectividad.
Las tres estampas recién citadas nos dan una idea del porqué del distanciamiento de la ciudadanía en torno a la política. El problema pasa, sin duda, por el tema de las formas. Más allá del uso de malas palabras lo que se hace evidente es el bajo nivel de interlocución que mantienen entre ellos los actores políticos, fenómeno que se agudiza cuando miramos al contenido de sus discusiones, defecto del que también somos partícipes los que laboramos en los medios.
Sin ir más lejos, esta semana vimos cómo algunos diarios dedicaron sus ocho columnas a cuestionar la expresión del Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, que en un intento de ironía señaló que no sería por dios, que habrá represión en Oaxaca. Especular sobre la intención del Secretario carece de utilidad, sin embargo está claro que en cualquier de sus posibles sentidos, está lejos de ser un asunto que cambie el rumbo del país.
Ante este panorama se antoja abrir puertas y ventanas para refrescar el ambiente y con ello renovar la agenda pública nacional. Es cierto que la política clásica que gira en torno a los actores y temas ya conocidos, sigue siendo indispensable. Ahí está, por ejemplo, el conflicto de Oaxaca como muestra de que aún no hemos acabado con los temas del pasado. Tratar de entender lo que ocurre en esa entidad sin remitirnos a la corrupción, y al más anacrónico clientelismo político que termina generando estos Frankenstein, sería un error.
No obstante deberíamos de ser capaces de abrir varios frentes de manera simultánea, de tal forma que al mismo tiempo que revisemos qué hacemos con asuntos como la ausencia de democracia en los sindicatos - por mencionar sólo un asunto pendiente- tengamos la habilidad para recibir nuevos temas.
Imaginemos por un momento que la próxima marcha en la Ciudad de México tuviera como causa, el derecho de los mexicanos a realizarse un examen genético que les permita conocer cuáles son las enfermedades para las que tienen predisposición. El asunto me sigue sonando a ciencia ficción pero es ya una realidad. Como señala el programa de audio de esta semana de la revista Newsweek, cada vez son más las mujeres que en los Estados Unidos se realizan una prueba para detectar su proclividad al cáncer de mama, lo que ha dado pie en casos extremos a la realización de operaciones preventivas, es decir, antes de que manifieste la enfermedad.
Quizá el tema nos suene muy alejado de nuestra realidad pero pensemos las implicaciones que tendrá este hecho en el futuro inmediato. Entre otros, ya hay un incipiente debate con las aseguradoras que gozosas pagarían por conocer los riesgos a la salud que tendría un potencial cliente, lo que les permitiría apostar con más elementos a la hora de calcular sus primas.
Y eso es sólo el inicio de una discusión que puede llevarnos a evaluar la pertinencia de políticas públicas que hagan accesible este tipo de recursos a la mayor cantidad de población posible, para evitar que crezca la brecha en materia de salud entre quienes cuentan con más y menos recursos económicos, ya sea que se trate de países o de los habitantes dentro de una misma nación.
¿Llegará el día en que veamos a nuestros líderes sociales y políticos pelear por este tipo de banderas? Visto su actual desempeño no hay muchas razones para el optimismo, así que por ahora no nos queda a los ciudadanos más que empezar a abrir nuestros horizontes para identificar los temas que deberían formar parte de una nueva agenda política. Que empiece la búsqueda. Abramos puertas y ventanas.
macampos@enteratehoy.com.mx
www.enteratehoy.com.mx
martes, octubre 03, 2006
El debut de Calderón (Sobre la gira por América Latina)
La gira que realizará Felipe Calderón por Latinoamérica a partir del lunes 2 de octubre y hasta el próximo día seis será en la práctica el inicio anticipado de su gobierno y su primera prueba de fuego. Durante esas jornadas – primeras de alto nivel que dependerán de su equipo de trabajo - el presidente electo empezará a mostrar cuál su proyecto y sabremos qué podremos esperar para los próximos años en materia de política exterior, sin duda una de las áreas mas criticadas en el gobierno saliente de Vicente Fox.
Quizá por eso y para empezar a marcar las diferencias, es que el presidente electo eligió viajar al sur antes que al norte y por ello inicia su recorrido por Guatemala, país con el que tenemos no sólo una frontera común sino una larga lista de problemas compartidos, los cuales, según se ha dicho, se abordarán entre ambos gobiernos, el actual de aquél país y el que vendrá en el nuestro para definir diversas acciones de cooperación.
Luego de esa visita, Felipe Calderón viajará hacia Costa Rica en donde celebrará un encuentro con diversos mandatarios centroamericanos. (En cambio de última hora se incluyeron visitas a otros países) Y de Centroamérica a la América del Sur empezando por Colombia para sostener una reunión con el presidente recién reelecto, Álvaro Uribe, con el fin de intercambiar información en materia de seguridad y combate al narcotráfico, áreas centrales en las agendas de ambos países.
Para concluir, tiene planeados dos encuentros con mandatarios provenientes de partidos de izquierda como son Michelle Bachelet, la presidenta de Chile, y Luis Ignacio Lula Da Silva, de Brasil, quien va en busca de un segundo mandato en su país.
La gira es también importante porque permitirá ver cómo se desenvuelve el próximo presidente mexicano en un entorno internacional marcado por la polarización. Para algunos por el enfrentamiento entre diferentes modelos económicos pues ven a un continente dividido entre la derecha y la izquierda, pero para otros, marcado en realidad por el activismo de personajes como el presidente venezolano, Hugo Chávez, que mantiene abiertos varios frentes de manera simultánea, y que al mismo tiempo que desconoce el triunfo de Felipe Calderón en México, asegura que se realizó un fraude en contra de su aliado Ollanta Humala en Perú, con tal de imponer al actual mandatario, Alan García.
Todo como parte de las luchas geopolíticas en las que el nuevo gobierno deberá desenvolverse.
En los siguientes días, Felipe Calderón deberá definir cuál será la estrategia de su gobierno para mantener a Centroamérica como una zona de influencia clave, al mismo tiempo que construya los vínculos que nos acerquen a los gobiernos de América del Sur más allá de si sus políticas económicas están a la derecha como en Colombia o a la izquierda como en Brasil y Chile.
Conocer el estilo personal y las prioridades del próximo presidente, deberán ser algunos de los saldos de la gira que inicia en unos días. Gira que estará también marcada por las posiciones de Hugo Chávez, el futuro de la Cuba de Fidel Castro y la relación con el gobierno de los Estados Unidos, temas que aunque no estén escritos en la agenda, seguramente estarán también presentes.
Finalmente, el recorrido servirá para redefinir la relación entre los mandatarios mexicanos con la prensa. Si bien Vicente Fox cometió errores que dieron material a los enviados mexicanos durante sus diferentes giras internacionales, lo cierto es que se creó una lamentable dinámica en la que las anécdotas desplazaban sistemáticamente a la información de fondo. La primer gira de Calderón es también una oportunidad para que los ojos de los periodistas y la opinión pública vuelvan a lo fundamental.
Quizá por eso y para empezar a marcar las diferencias, es que el presidente electo eligió viajar al sur antes que al norte y por ello inicia su recorrido por Guatemala, país con el que tenemos no sólo una frontera común sino una larga lista de problemas compartidos, los cuales, según se ha dicho, se abordarán entre ambos gobiernos, el actual de aquél país y el que vendrá en el nuestro para definir diversas acciones de cooperación.
Luego de esa visita, Felipe Calderón viajará hacia Costa Rica en donde celebrará un encuentro con diversos mandatarios centroamericanos. (En cambio de última hora se incluyeron visitas a otros países) Y de Centroamérica a la América del Sur empezando por Colombia para sostener una reunión con el presidente recién reelecto, Álvaro Uribe, con el fin de intercambiar información en materia de seguridad y combate al narcotráfico, áreas centrales en las agendas de ambos países.
Para concluir, tiene planeados dos encuentros con mandatarios provenientes de partidos de izquierda como son Michelle Bachelet, la presidenta de Chile, y Luis Ignacio Lula Da Silva, de Brasil, quien va en busca de un segundo mandato en su país.
La gira es también importante porque permitirá ver cómo se desenvuelve el próximo presidente mexicano en un entorno internacional marcado por la polarización. Para algunos por el enfrentamiento entre diferentes modelos económicos pues ven a un continente dividido entre la derecha y la izquierda, pero para otros, marcado en realidad por el activismo de personajes como el presidente venezolano, Hugo Chávez, que mantiene abiertos varios frentes de manera simultánea, y que al mismo tiempo que desconoce el triunfo de Felipe Calderón en México, asegura que se realizó un fraude en contra de su aliado Ollanta Humala en Perú, con tal de imponer al actual mandatario, Alan García.
Todo como parte de las luchas geopolíticas en las que el nuevo gobierno deberá desenvolverse.
En los siguientes días, Felipe Calderón deberá definir cuál será la estrategia de su gobierno para mantener a Centroamérica como una zona de influencia clave, al mismo tiempo que construya los vínculos que nos acerquen a los gobiernos de América del Sur más allá de si sus políticas económicas están a la derecha como en Colombia o a la izquierda como en Brasil y Chile.
Conocer el estilo personal y las prioridades del próximo presidente, deberán ser algunos de los saldos de la gira que inicia en unos días. Gira que estará también marcada por las posiciones de Hugo Chávez, el futuro de la Cuba de Fidel Castro y la relación con el gobierno de los Estados Unidos, temas que aunque no estén escritos en la agenda, seguramente estarán también presentes.
Finalmente, el recorrido servirá para redefinir la relación entre los mandatarios mexicanos con la prensa. Si bien Vicente Fox cometió errores que dieron material a los enviados mexicanos durante sus diferentes giras internacionales, lo cierto es que se creó una lamentable dinámica en la que las anécdotas desplazaban sistemáticamente a la información de fondo. La primer gira de Calderón es también una oportunidad para que los ojos de los periodistas y la opinión pública vuelvan a lo fundamental.
Ojalá todos sepamos aprovecharla.
lunes, octubre 02, 2006
El espectáculo político (de las estrategias de los partidos políticos)
(Artículo publicado en Excélsior el 30 de septiembre)
Como espectadores de un encuentro deportivo, los mexicanos somos testigos de la guerra de estrategias que día a día llevan a cabo diversos actores, siempre con la mira puesta en obtener, retener o ampliar su poder, trilogía básica de la lucha política. Y en esas batallas cada quien despliega el que considera es su mejor juego.
Para el equipo de Felipe Calderón, por ejemplo, el nombre del planteamiento es “pasemos la página”. Convencido de que el tiempo es su mejor aliado, el Presidente electo apuesta por la necia normalidad. Y frente a aquellas voces que aún hablan del conflicto postelectoral, responde con la imagen de un proceso de sucesión en marcha. En esa lógica, es que desde la oficina de Felipe Calderón deben celebrar el crecimiento del deporte sexenal de las quinielas. Cada vez que un medio especula con los nombres del futuro gabinete, en el cuartel panista deben sonreír pues al menos en este caso la cultura política también juega a favor de las instituciones.
Y en ese mismo sentido es que se presenta la primera gira internacional del Presidente electo. Durante el recorrido que hará desde el próximo lunes hasta el viernes, Calderón tratará de utilizar el frente externo como un arma interna; y si en México hay quienes le regatean su estatus, en el extranjero no habrá quien dentro del protocolo le ponga mala cara al Presidente electo de México.
Felipe Calderón visitará Guatemala, Costa Rica, Colombia, Chile y Brasil. Con la intención de empezar a construir puentes pero también para mandar mensajes hacia el interior, sobre todo cuando el “espurio” sea recibido por los gobiernos de izquierda de Bachelette y de Luis Ignacio Lula Da Silva, con quienes gustoso se tomará la foto para demostrar que el rebase por la izquierda no sólo se intentará dentro de nuestras fronteras. Pero sin duda, uno de los movimientos más importantes desde el 2 de julio ha sido la presentación de su agenda legislativa, que aunque fue minimizado por sus interlocutores en el Congreso, en los medios encontró cobijo como dejaron de manifiesto los muchos titulares de prensa dedicados a las propuestas del futuro Presidente. Visto así el panorama, la estrategia de Calderón –aunque lenta - va caminando.
Se trata de malas noticias para el Partido de la Revolución Democrática y Andrés Manuel López Obrador, cuya apuesta es exactamente la contraria. Si el PAN necesita de la normalidad, en el PRD requieren de lo extraordinario, de la irrupción y de lo discontinuo. Todo, porque el nombre del juego perredista es “no pasarán”. Para los estrategas perredistas la palabra clave es no. Por eso, amenazaron al Presidente Fox con impedir su asistencia al Senado para la entrega de la medalla Belisario Domínguez; por eso irrumpieron hace unos días en sucursales de Wall Mart, y precisamente por ello, intentaron clausurar simbólicamente la oficina de Felipe Calderón, como para mostrar que no habrá manera en que pueda gobernar.
El objetivo es impedir que las cosas fluyan. No obstante la estrategia no parece ser la mejor pues no es fácil ir contra la corriente. Ahí están para demostrarlo las declaraciones de Raúl Ojeda, candidato perredista al gobierno de Tabasco que apuñaló a Andrés Manuel López Obrador al declarar que en caso de ganar, tratará institucionalmente con el Presidente Felipe Calderón. Ojeda no es un traidor pero tampoco un suicida, y sabe que si quiere remontar los puntos que tiene de desventaja, necesita transmitir confianza a los electores y no proyectar la imagen de un potencial gobernador que negociará sus presupuestos con el Secretario de Hacienda del “presidente legítimo”.
La actuación de Raúl Ojeda debió ser una señal muy evidente de que algo está mal en la estrategia, pues exhibió que el actual discurso no sirve para acercarse al poder, y eso, es letal para un partido político que aspira a seguir siéndolo.
Peor aún cuando el Sol Azteca ve como es rebasado por el gran perdedor del pasado 2 de julio: el PRI. Fieles a si mismos, los priistas están demostrando que saben leer la coyuntura y que si se trata de ejercer el poder – mucho o poco – ellos pueden ser los titulares de la cátedra. Concientes de la debilidad del PAN y del lastre que viene cargando el PRD, están exhibiendo un pragmatismo que para muchos puede ser cínico pero que en términos estrictamente de eficiencia política, no podía ser mejor. Ahí está su ganancia en las comisiones del Congreso como muestra de su efectividad.
¿Y en medio de todos estos juegos cómo nos va a los espectadores? Aún es muy pronto para hacer balances pero no está mal que el sistema en su conjunto reconozca más a los que van por el sí, que a los que apuestan por el inmovilismo. Con el discurso actual del PRD y sus aliados sindicales, quizá puedan retener a sus simpatizantes. No obstante, llegará el momento en el que entiendan que si lograron crecer tanto en la última elección, se debió a que presentaron una oferta atractiva para los electores usualmente ajenos al Sol Azteca. Cuando entiendan que la batalla es por las mejores propuesta y por colgarse las medallas, empezarán a ganar aplausos del público y con ello todos saldremos ganando. Por lo pronto, que siga el espectáculo.
macampos@enteratehoy.com.mx
lunes, septiembre 25, 2006
Una mirada a la otra agenda
(Artículo publicado en Excélsior el 23 de septiembre)
Encerrados en la viciada atmósfera de nuestra vida política, los observadores sociales solemos perdernos en los mismos temas y actores sin mirar más allá. Por fortuna, la sociedad y la tecnología se mueven a otro ritmo, y mientras los políticos y los analistas nos mantenemos enfocados en los mismos referentes, hay grandes transformaciones en marcha. En particular en el campo de la comunicación, que sigue siendo el gran motor de cambio en la sociedad.
Empecemos por mirar la constante ruptura del monopolio mediático. Si desde 1993 internet permitió que arrancara el proceso al iniciar su crecimiento exponencial, apenas hoy, trece años después, estamos llegando a un punto de madurez. La prueba es que cada vez son más los actores que se convierten en sus propios emisores de contenido al margen de los medios de comunicación tradicionales.
El fenómeno crece cada día y atiende a los campos más diversos. Ahí está, por ejemplo, el blog de Paulo Coehlo, (http://es.paulocoelhoblog.com/) el popular escritor que ahora no sólo publica reflexiones sino que ha anunciado que abrirá a sus lectores ocho capítulos de su próxima novela - la cuarta parte del total de la obra - acción que estará acompañada por comentarios y debates con los lectores que compren y revisen completo el libro.
El fenómeno se presenta como una especie de prueba que eventualmente permitiría combatir a la piratería, al establecer una relación más cercana con el escritor. El gesto de reducir las barreras se extiende a otros campos como el de la política. Para los interesados, ahí está a su disposición el sitio www.clintonglobalinitiative.org, en el que pueden escuchar y ver todas las exposiciones y discusiones que se presentaron esta semana durante el foro convocado por la fundación del ex Presidente norteamericano Bill Clinton, en el que figuras de primer nivel debatieron sobre el cambio climático, el combate a la pobreza y la resolución de conflictos por razones étnicas o religiosas.
Gracias a la tecnología y a la visión de los organizadores, este tipo de encuentros dejan de ser privilegio de unos cuantos para convertirse en verdaderos bienes públicos al alcance de todo aquel que tenga acceso a una computadora conectada a internet.
La transformación es en serio y para quienes consideran que nuestro país está apenas en pañales, aquí están dos botones de muestra. Por primera vez, son mayoría en México los usuarios que tienen acceso a la red mediante banda ancha, lo que significa que el 62 por ciento de los usuarios tienen la posibilidad de consumir audios y videos con facilidad. Pero si eso está ocurriendo en el campo de los consumidores, véase lo que acaba de pasar en el ámbito de los generadores de contenido, en donde se descubrió que un grupo de sicarios utilizaba los comentarios en un blog para anunciar sus próximas ejecuciones.
Los integrantes de las bandas incluso aprovechaban los foros en internet para enviarse mensajes entre ellos y hacia las autoridades. (El Universal, 21/09) Naturalmente, no se trata de una buena noticia pero tampoco debe sorprendernos que incluso esos actores estén haciendo uso de los recursos que permite la nueva tecnología.
Lo sorpresivo, en todo caso, es ver lo lento que otros actores reaccionan ante estas tendencias, aunque es cierto que muchos de los medios mexicanos están avanzando de manera notable. Gradualmente, son cada vez más los sitios que incorporan recursos multimedia a sus contendidos.
Si bien ha sido lento el arranque, también ya podemos ver a personajes como Olallo Rubio - colaborador de este diario - que mantiene un programa de “radio” que puede ser escuchado en línea o bajado de internet (www.rockandroll.com.mx/programas/olallo/) , así como el noticiero en inglés de Ana María Salazar, Living in México, que puede ser escuchado en cualquier momento en la página de Imagen (www.imagen.com.mx)
Como suele ocurrir en otros temas, los políticos siguen siendo los más atrasados en el uso de estas herramientas. No obstante, es necesario dar honor a quien honor merece, y por eso debo reconocer a un sector de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador que a lo largo de la campaña e incluso durante el conflicto postelectoral han demostrado que saben cómo usar estos recursos. En ocasiones, subiendo a la red videos con sus mensajes, otras, abriendo blogs para compartir información y organizar sus protestas.
Visto desde esta perspectiva, el conflicto ha servido para ampliar – aunque siga siendo de manera marginal – el catálogo de recursos con los que cuenta la comunicación política en México, ya de por si incrementado con el desfile de videos manipulados en contra del ex Jefe de Gobierno, que aparecieron en el ciberespacio durante el largo proceso electoral.
Mientras nuestro sistema político se mantiene sin poder desahogar los problemas – Oaxaca, Kamel Nacif, etc – el país y el mundo siguen avanzado. Descubrir cómo podemos sacar provecho de estas nuevas circunstancias es nuestra tarea.
macampos@enteratehoy.com.mx
Empecemos por mirar la constante ruptura del monopolio mediático. Si desde 1993 internet permitió que arrancara el proceso al iniciar su crecimiento exponencial, apenas hoy, trece años después, estamos llegando a un punto de madurez. La prueba es que cada vez son más los actores que se convierten en sus propios emisores de contenido al margen de los medios de comunicación tradicionales.
El fenómeno crece cada día y atiende a los campos más diversos. Ahí está, por ejemplo, el blog de Paulo Coehlo, (http://es.paulocoelhoblog.com/) el popular escritor que ahora no sólo publica reflexiones sino que ha anunciado que abrirá a sus lectores ocho capítulos de su próxima novela - la cuarta parte del total de la obra - acción que estará acompañada por comentarios y debates con los lectores que compren y revisen completo el libro.
El fenómeno se presenta como una especie de prueba que eventualmente permitiría combatir a la piratería, al establecer una relación más cercana con el escritor. El gesto de reducir las barreras se extiende a otros campos como el de la política. Para los interesados, ahí está a su disposición el sitio www.clintonglobalinitiative.org, en el que pueden escuchar y ver todas las exposiciones y discusiones que se presentaron esta semana durante el foro convocado por la fundación del ex Presidente norteamericano Bill Clinton, en el que figuras de primer nivel debatieron sobre el cambio climático, el combate a la pobreza y la resolución de conflictos por razones étnicas o religiosas.
Gracias a la tecnología y a la visión de los organizadores, este tipo de encuentros dejan de ser privilegio de unos cuantos para convertirse en verdaderos bienes públicos al alcance de todo aquel que tenga acceso a una computadora conectada a internet.
La transformación es en serio y para quienes consideran que nuestro país está apenas en pañales, aquí están dos botones de muestra. Por primera vez, son mayoría en México los usuarios que tienen acceso a la red mediante banda ancha, lo que significa que el 62 por ciento de los usuarios tienen la posibilidad de consumir audios y videos con facilidad. Pero si eso está ocurriendo en el campo de los consumidores, véase lo que acaba de pasar en el ámbito de los generadores de contenido, en donde se descubrió que un grupo de sicarios utilizaba los comentarios en un blog para anunciar sus próximas ejecuciones.
Los integrantes de las bandas incluso aprovechaban los foros en internet para enviarse mensajes entre ellos y hacia las autoridades. (El Universal, 21/09) Naturalmente, no se trata de una buena noticia pero tampoco debe sorprendernos que incluso esos actores estén haciendo uso de los recursos que permite la nueva tecnología.
Lo sorpresivo, en todo caso, es ver lo lento que otros actores reaccionan ante estas tendencias, aunque es cierto que muchos de los medios mexicanos están avanzando de manera notable. Gradualmente, son cada vez más los sitios que incorporan recursos multimedia a sus contendidos.
Si bien ha sido lento el arranque, también ya podemos ver a personajes como Olallo Rubio - colaborador de este diario - que mantiene un programa de “radio” que puede ser escuchado en línea o bajado de internet (www.rockandroll.com.mx/programas/olallo/) , así como el noticiero en inglés de Ana María Salazar, Living in México, que puede ser escuchado en cualquier momento en la página de Imagen (www.imagen.com.mx)
Como suele ocurrir en otros temas, los políticos siguen siendo los más atrasados en el uso de estas herramientas. No obstante, es necesario dar honor a quien honor merece, y por eso debo reconocer a un sector de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador que a lo largo de la campaña e incluso durante el conflicto postelectoral han demostrado que saben cómo usar estos recursos. En ocasiones, subiendo a la red videos con sus mensajes, otras, abriendo blogs para compartir información y organizar sus protestas.
Visto desde esta perspectiva, el conflicto ha servido para ampliar – aunque siga siendo de manera marginal – el catálogo de recursos con los que cuenta la comunicación política en México, ya de por si incrementado con el desfile de videos manipulados en contra del ex Jefe de Gobierno, que aparecieron en el ciberespacio durante el largo proceso electoral.
Mientras nuestro sistema político se mantiene sin poder desahogar los problemas – Oaxaca, Kamel Nacif, etc – el país y el mundo siguen avanzado. Descubrir cómo podemos sacar provecho de estas nuevas circunstancias es nuestra tarea.
macampos@enteratehoy.com.mx
lunes, septiembre 18, 2006
Recuento de daños: ¿quién ganó y perdió con las protestas de AMLO?
El 2 de julio era la fecha designada para cambiar la página en la vida política del país. Y así fue, sólo que después de la elección, Andrés Manuel López Obrador trazó la ruta crítica de su propio movimiento. Vino primero el cierre de Reforma, el macroplantón y el anuncio de cuatro fechas revelantes para su causa: el 1 de septiembre, la entrega de la constancia de triunfo a Felipe Calderón, el Grito y el 16 de septiembre. Como no hay plazo que no se cumpla, hemos ya rebasado el calendario y resulta pertinente realizar una primera evaluación.
¿Quién ganó y quién perdió durante estos meses? Reducir la política a los estudios de opinión sería un error, tan grave como ignorarlos. De ahí que valga la pena echar un vistazo a lo que han reportado diversas casas encuestadoras que nos dicen que a Vicente Fox habría que apuntarlo en la lista de los ganadores. El mandatario mexicano no sólo se enfila hacia el final de su gestión con los niveles de aprobación que tenía prácticamente al inicio, sino que logró recuperar simpatizantes ni mas ni menos que en la capital del país, que en medio del conflicto poselectoral decidió recompensarle con un crecimiento de cinco puntos en sus niveles de aprobación, según el más reciente estudio de Consulta Mitofsky.
Si bien Fox pareció perder las batallas del Informe y del Grito, ante la opinión pública, al menos en el primer caso el Presidente salió fortalecido. Según una encuesta del diario Reforma, 77% de los mexicanos rechazaron la toma de la tribuna, al grado que, de acuerdo con un estudio de Beltrán y Asociados, el impacto a la imagen del PRD fue más negativo incluso que la aparición de los videoescándalos en 2004.
Como resultado de esta etapa, el PRD perdió buena parte de su imagen. De acuerdo con Mitofsky, en dos meses a partir de la elección, el partido del sol azteca aumentó 10 puntos para alcanzar 39% de rechazo entre la ciudadanía. Dato que encuentra sentido en la pérdida de capital de Andrés Manuel López Obrador, quien de junio a agosto vio crecer su mala imagen de 26% a 38%; cifra consistente con las mediciones de Beltrán y Asociados que colocan a AMLO en los niveles de popularidad de febrero de 2001, lo que significa haber perdido el capital ganado durante su gestión como jefe de Gobierno.
A eso habría que sumar la simple revisión del contenido de los medios de comunicación a partir del fallo del Tribunal Electoral, que muestra a Felipe Calderón como el actor emergente con más presencia. El incremento natural de la cobertura de sus actos y declaraciones se ha acompañado también por una mejora en su imagen. Llama la atención, en el reporte de Consulta Mitofsky, que la valoración al panista ha mejorado, especialmente, entre los mayores de 50 años, las mujeres y los mexicanos con menor escolaridad, segmentos usualmente cercanos a López Obrador, que parecieran responder en términos de apoyo a la institucionalidad.
Durante este tiempo también hemos visto ganar y perder a otros actores políticos. Entre los primeros destaca el PRI. Si el PAN será gobierno y el PRD oposición, el tricolor debe definir cuál será su estrategia de recuperación. Todo apunta a que será una especie de cogobierno crítico. Sólo el tiempo dirá si se trató de una apuesta ganadora; por lo pronto, es un camino diferente al seguido durante los últimos seis años y eso ya es de reconocerse. La duda es si los conflictos internos —también evidentes en esas semanas— le permitirán al PRI actuar como un partido político fuerte o si se pulverizarán sus bancadas y, con ello, su capital político.
El PT, por su parte, sigue sin despegarse del PRD más allá de sus diálogos con Gobernación: habrá que ver si logra reivindicarse como una fuerza propia —aun dentro de la alianza con AMLO— o si termina absorbido por el perredismo; dilema similar al que enfrenta Convergencia que, en su indefinición, pretende reconocer a Calderón como Presidente electo y a López Obrador como el líder a seguir. En un escenario de polarización como el actual, la ambigüedad puede resultar costosa por ambos lados.
Con este corte de caja podemos imaginar lo que sigue de aquí al 1 de diciembre, siguiente fecha clave en este recorrido. Para el presidente Fox, la tarea será distender el ambiente y preparar las condiciones para el arribo al poder de Felipe Calderón, tarea que pasa, entre otros lugares, por Oaxaca; el Presidente electo, por su parte, deberá seguir con la construcción de alianzas dentro y fuera de su partido, al tiempo que construya un discurso capaz de generar entusiasmo en torno de su futuro gobierno; para el PRI, la ruta ya está trazada, siempre y cuando sea capaz de manejar sus divisiones internas y, finalmente, el PRD tendrá que decidir si escucha a Cuauhtémoc Cárdenas y corrige el camino o si se enfrasca en la ruta del caudillo y termina de dilapidar lo que tanto tiempo tardaron en construir.
jueves, septiembre 14, 2006
Guerras de opinión entre AMLO, el PRI y Calderón
La nueva guerra es por la atención de la opinión pública. Aquí un breve balance:
Calderón sigue al alza. La constancia de mayoría le dio un valiosísimo empujón en la lucha por las primeras planas, y prácticamente tiene asegurada su presencia, sobre todo en algunos medios que parecen deseosos de reivindicarse con el panista luego de su cercanía con AMLO. Para mayores datos, hay que ver quiénes lo mantienen en sus titulares pese a los escándalos.
Calderón sigue al alza. La constancia de mayoría le dio un valiosísimo empujón en la lucha por las primeras planas, y prácticamente tiene asegurada su presencia, sobre todo en algunos medios que parecen deseosos de reivindicarse con el panista luego de su cercanía con AMLO. Para mayores datos, hay que ver quiénes lo mantienen en sus titulares pese a los escándalos.
AMLO sufre. El cerco informativo que ha denunciado desde hace semanas, ahora sí parece que está adquiriendo forma. Las portadas son un bien cada vez más escaso en el capital de Andrés Manuel. La Convención, insiste el tabasqueño, será casi tan importante como la Independencia, la Reforma y la Revolución, juntas. Vista la agenda del día, parece que cada vez son menos los medios y periodistas que comparten su entusiasmo.
El PRI intenta sobrevivir a si mismo. Por un lado, busca mostrarse como un partido cohesionado, con liderazgo y en la lógica de ser el fiel de la balanza que le dé gobernabilidad al país a cambio de recuperar el protagonismo perdido; por el otro, las divisiones internas, el prestigio maltratado y los adversarios externos, siguen empeñados en hundir al tricolor al colocar la atención sobre sus defectos más vergonzosos. Veremos si libra esta batalla. La novedad en esta ocasión es que nadie ha acusado a la Maestra; al menos por ahora, están en el mismo equipo.
miércoles, septiembre 13, 2006
Excélsior exhibe la democracia de AMLO
Los lectores del diario Excélsior tuvieron ayer la primicia: "Levantarán los bloqueos el viernes 15". La nota - titular de la edición de ayer, 10 de septiembre - estaba firmada por la excelente reportera Marcela Turati, quien cosechó las visitas que cada mañana realiza desde hace semanas al plantón de AMLO, lo que le permitió conocer el anuncio desde que fue comunicado - a puerta cerrada - a las bases del movimiento.
Con la nota, Turati también desnudó las consultas de AMLO pues se supone que fue hasta la noche cuando se preguntó a los asistentes sobre el retiro del plantón, resolución que evidentemente fue tomada muchas horas antes en otro espacio, quizá dentro del primer círculo de López Orbrador, verdadero espacio de poder que decidirá en los próximos días si unge al tabasqueño como presidente de su propio y muy particular gobierno.
lunes, septiembre 11, 2006
Buenas noticias (o del futuro de la resistencia de AMLO)
(Artículo publicado en Excélsior el 9 de septiembre)
Oportuno, es lo menos que se puede decir del texto de Michelangelo Bovero publicado hace unos días en las páginas de Excélsior, en el que nos presenta su visión de las recientes disputas electorales que en diversas partes del mundo – Estados Unidos, Italia, Alemania y por supuesto México – han terminado con resultados especialmente cerrados. La reflexión del politólogo italiano viene a cuento para poner nuestro conflicto local en perspectiva y entender que nuestros males no son únicos, ni tampoco sus posibles soluciones.
En su texto, Bovero nos recuerda cómo el respeto a las instituciones ha sido, al final de cuentas, el factor que ha permitido la salida de las crisis en los casos mencionados. Recurso indispensable frente a la antipolítica que pretende desconocer y refundar aquellos espacios que le son desfavorables, bajo el amparo de un guía moral que se coloca por encima de todo y de todos, en su carácter de auténtico representante del pueblo.
El retrato nos resulta demasiado familiar, y por eso debemos preguntarnos si nuestras instituciones son suficientemente sólidas para soportar esta etapa. La respuesta, visto el desarrollo de los últimos días, se inclina hacia el sí, pues luego del frustrado mensaje del Presidente Fox durante su sexto informe de gobierno, las etapas postelectorales se han cumplido al pie de la letra: la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la entrega a Felipe Calderón de la constancia de mayoría, y la emisión del bando solemne por parte de la Cámara de Diputados.
Señales que han estado acompañas por la correspondiente cargada, que en este contexto adquiere un sentido renovado. Felicitaciones desde el extranjero, encuentros con alcaldes de diversos partidos y reuniones con actores reales de poder como el Gobernador del Banco de México, son algunos de los elementos que nos acercan a la deseada normalidad.
Sin embargo, lo más notable de estos últimos días es la actuación de actores que se encontraban en el otro bando en disputa, ámbito en el que también hay elementos para nutrir nuestro optimismo.
La permanencia en sus lugares, por ejemplo, de la bancada de Convergencia – primero en el informe y luego en la aprobación del bando solemne – son expresiones físicas de lo que ya había adelantado hace algunas semanas el senador Dante Delgado: para ese partido político la contienda ya acabó, la Coalición por el Bien de Todos ha llegado a su fin, y en el marco de la ley reconocen a Felipe Calderón como Presidente electo. Si bien el deslinde de Convergencia ha sido arropado con discursos que pretenden blindarla contra el grito de ¡traición!, lo notorio es que ese instituto ha empezado a trazar su propio camino.
Convergencia como la vanguardia que parece trazar la ruta al Partido del Trabajo, instituto que discretamente mandó un guiño que no hay que ignorar, al asistir al encuentro de los dirigentes de partidos con el Secretario de Gobernación; acción que adquiere sentido por la ausencia del Partido de la Revolución Democrática. El PT, me atrevo asegurarlo, tarde o temprano reconocerá la necesidad de distinguirse del PRD para no volverse un anexo del Sol Azteca, pues en la medida en que sea absorbido pierde su razón de ser y con ello su valor, como opción en la boleta e incluso como aliado electoral.
El ruido derivado del conflicto - que irrumpe hasta en el programa Otro rollo - causa temor, más aun cuando los medios suelen privilegiar los enfrentamientos sobre los consensos. A pesar de ello, los indicios positivos no pueden ser negados, incluso en el campo del propio PRD.
En la víspera del 1 de septiembre, los diputados del Sol Azteca se decían robados por las bancadas panistas y priístas, que en su opinión estarían torciendo la ley para sacar adelante el acuerdo que dejó en manos del PAN el control de la instalación del Congreso. Apenas unos días después, los votos perredistas se sumaron a los de sus adversarios para aprobar la reforma a la ley orgánica del Congreso, misma que unos días condenaban. La explicación del cambio de opinión es muy simple: negociaron posiciones, entre ellas en el Senado, lo que permitirá a esa fuerza – y al resto de los partidos – tener más peso en las decisiones de ambas cámaras.
El acuerdo salió adelante con los votos de 450 legisladores, y aunque estuvo muy lejos de recibir la cobertura de la toma de la tribuna, constituye un mensaje muy positivo pues muestra a una bancada perredista capaz de ceder para ganar, principio de toda negociación. Y así podríamos seguir, enlistando aquellos actos, grandes o pequeños, que nos recuerdan que las instituciones siguen funcionando y que la política está haciendo su labor pues al final hay suficientes incentivos dentro del sistema político como para mantenerse dentro de sus reglas.
La mala noticia, es cierto, es que la antipolítica descrita por Bovero seguirá seduciendo a muchos; la buena es que a pesar de nuestras deficiencias, todo indica que esta prueba, la habremos de superar.
macampos@enteratehoy.com.mx / www.enteratehoy.com.mx
En su texto, Bovero nos recuerda cómo el respeto a las instituciones ha sido, al final de cuentas, el factor que ha permitido la salida de las crisis en los casos mencionados. Recurso indispensable frente a la antipolítica que pretende desconocer y refundar aquellos espacios que le son desfavorables, bajo el amparo de un guía moral que se coloca por encima de todo y de todos, en su carácter de auténtico representante del pueblo.
El retrato nos resulta demasiado familiar, y por eso debemos preguntarnos si nuestras instituciones son suficientemente sólidas para soportar esta etapa. La respuesta, visto el desarrollo de los últimos días, se inclina hacia el sí, pues luego del frustrado mensaje del Presidente Fox durante su sexto informe de gobierno, las etapas postelectorales se han cumplido al pie de la letra: la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la entrega a Felipe Calderón de la constancia de mayoría, y la emisión del bando solemne por parte de la Cámara de Diputados.
Señales que han estado acompañas por la correspondiente cargada, que en este contexto adquiere un sentido renovado. Felicitaciones desde el extranjero, encuentros con alcaldes de diversos partidos y reuniones con actores reales de poder como el Gobernador del Banco de México, son algunos de los elementos que nos acercan a la deseada normalidad.
Sin embargo, lo más notable de estos últimos días es la actuación de actores que se encontraban en el otro bando en disputa, ámbito en el que también hay elementos para nutrir nuestro optimismo.
La permanencia en sus lugares, por ejemplo, de la bancada de Convergencia – primero en el informe y luego en la aprobación del bando solemne – son expresiones físicas de lo que ya había adelantado hace algunas semanas el senador Dante Delgado: para ese partido político la contienda ya acabó, la Coalición por el Bien de Todos ha llegado a su fin, y en el marco de la ley reconocen a Felipe Calderón como Presidente electo. Si bien el deslinde de Convergencia ha sido arropado con discursos que pretenden blindarla contra el grito de ¡traición!, lo notorio es que ese instituto ha empezado a trazar su propio camino.
Convergencia como la vanguardia que parece trazar la ruta al Partido del Trabajo, instituto que discretamente mandó un guiño que no hay que ignorar, al asistir al encuentro de los dirigentes de partidos con el Secretario de Gobernación; acción que adquiere sentido por la ausencia del Partido de la Revolución Democrática. El PT, me atrevo asegurarlo, tarde o temprano reconocerá la necesidad de distinguirse del PRD para no volverse un anexo del Sol Azteca, pues en la medida en que sea absorbido pierde su razón de ser y con ello su valor, como opción en la boleta e incluso como aliado electoral.
El ruido derivado del conflicto - que irrumpe hasta en el programa Otro rollo - causa temor, más aun cuando los medios suelen privilegiar los enfrentamientos sobre los consensos. A pesar de ello, los indicios positivos no pueden ser negados, incluso en el campo del propio PRD.
En la víspera del 1 de septiembre, los diputados del Sol Azteca se decían robados por las bancadas panistas y priístas, que en su opinión estarían torciendo la ley para sacar adelante el acuerdo que dejó en manos del PAN el control de la instalación del Congreso. Apenas unos días después, los votos perredistas se sumaron a los de sus adversarios para aprobar la reforma a la ley orgánica del Congreso, misma que unos días condenaban. La explicación del cambio de opinión es muy simple: negociaron posiciones, entre ellas en el Senado, lo que permitirá a esa fuerza – y al resto de los partidos – tener más peso en las decisiones de ambas cámaras.
El acuerdo salió adelante con los votos de 450 legisladores, y aunque estuvo muy lejos de recibir la cobertura de la toma de la tribuna, constituye un mensaje muy positivo pues muestra a una bancada perredista capaz de ceder para ganar, principio de toda negociación. Y así podríamos seguir, enlistando aquellos actos, grandes o pequeños, que nos recuerdan que las instituciones siguen funcionando y que la política está haciendo su labor pues al final hay suficientes incentivos dentro del sistema político como para mantenerse dentro de sus reglas.
La mala noticia, es cierto, es que la antipolítica descrita por Bovero seguirá seduciendo a muchos; la buena es que a pesar de nuestras deficiencias, todo indica que esta prueba, la habremos de superar.
macampos@enteratehoy.com.mx / www.enteratehoy.com.mx
viernes, septiembre 08, 2006
Cuatro razones para el optimismo
Cuatro nuevas razones para el optimismo:El PT acudió a dialogar ayer a Gobernación, con lo que de facto empezó a actuar independientemente del PRD. Desde que inició el proceso electoral, el Partido del Trabajo se subordinó a la línea de la Coalición por el Bien de Todos. Ayer acabó esa historia.
Los diputados del PRD y el PT se salieron de San Lázaro para no “legitimar”, dijeron, la entrega del bando solemne a Felipe Calderón. Los legisladores de Convergencia permanecieron en el salón, pues “nadie les avisó”. Sin duda, pudieron haberse retirado y por algo no lo hicieron. Un paso más en el deslinde del partido de Dante.
El PRD, celebremos, negoció ayer en la Cámara de Diputados y con eso abrió la puerta a la reforma que beneficiará primero al PRI – que así podrá presidir el órgano de gobierno – pero que también les permitirá ocupar posiciones importantes en el Senado. Muy bien por el Sol Azteca y su coordinador parlamentario que ayer demostró que sabe ceder para ganar.
Siguen creciendo las voces que hablan de flexibilizar las posturas de AMLO, lo mismo en el plantón, que en el Congreso o en el reconocimiento a Calderón. Como botón de muestra, ahí está el mensaje al presidente electo desde el gobierno de Michoacán, cortesía de La Crónica. Lo dicho, las aguas poco a poco vuelven a su cause.
(www.enteratehoy.com.mx)
Los diputados del PRD y el PT se salieron de San Lázaro para no “legitimar”, dijeron, la entrega del bando solemne a Felipe Calderón. Los legisladores de Convergencia permanecieron en el salón, pues “nadie les avisó”. Sin duda, pudieron haberse retirado y por algo no lo hicieron. Un paso más en el deslinde del partido de Dante.
El PRD, celebremos, negoció ayer en la Cámara de Diputados y con eso abrió la puerta a la reforma que beneficiará primero al PRI – que así podrá presidir el órgano de gobierno – pero que también les permitirá ocupar posiciones importantes en el Senado. Muy bien por el Sol Azteca y su coordinador parlamentario que ayer demostró que sabe ceder para ganar.
Siguen creciendo las voces que hablan de flexibilizar las posturas de AMLO, lo mismo en el plantón, que en el Congreso o en el reconocimiento a Calderón. Como botón de muestra, ahí está el mensaje al presidente electo desde el gobierno de Michoacán, cortesía de La Crónica. Lo dicho, las aguas poco a poco vuelven a su cause.
(www.enteratehoy.com.mx)
Doble discurso perredista
El PRD podría patentar su fórmula: primero se provoca la reacción del adversario y luego se le acusa por haber actuado en consecuencia. La receta se la aplicó primero al IFE, al que le pidió documentos para luego acusarlo de haber abierto paquetes sin la autorización del Tribunal; luego, repitió el modelo con el informe presidencial, el cual anunció impediría a toda costa, lo que originó el cerco policíaco que después usaron como pretexto para reventar la ceremonia; y finalmente, López Obrador anunció que sus seguidores bloquearían la entrega de constancia a Calderón, y ahora, a través de la Rayuela de La Jornada, critican la seguridad en el recinto y la usan para denunciar: ““Helicópteros, rodeos, puertas laterales... ¿a qué le temen, si todo fue tan claro, transparente e inobjetable como dicen?”
No hay duda, el modelito seguirá hasta que se den cuenta que los únicos que no ven la relación entre la causa y el efecto, son ellos mismos.
jueves, septiembre 07, 2006
El factor Fox
Cosas de la política: según el Tribunal electoral, la campaña del presidente Fox fue el factor que más cerca estuvo de provocar la anulación y con ello costarle la presidencia a Felipe Calderón; lo paradójico es que sin las provocaciones del actual Presidente a López Obrador (que dieron pie, entre otras cosas, al "cállate chachalaca"), y sin sus giras por todo el país defendiendo la continuidad del rumbo, difícilmente habría ganado el candidato del PAN. Coincido con Jorge Fernández en que luego de esta experiencia habría que realizar cambios en nuestro marco de competencia, antes de que se nos olvide el tema. El debate sería, ¿colocamos una clausula como en Colima, que señale que la menor intervención del Mandatario en funciones implica la nulidad? O nos vamos por el modelo de Estados Unidos en el que los presidentes se pueden expresar abiertamente sin que nadie reclame por la pérdida de equidad. Si se trata de votar, yo no tengo duda, me inclino por la segunda.
lunes, septiembre 04, 2006
Lo bueno de lo malo
Artículo publicado en Excélsior el 2 de septiembre
Caos, conflicto y polarización, son algunos de los términos que adornan con lamentable frecuencias las páginas de la prensa nacional. Expresiones que apenas parecen las adecuadas para describir la escena política nacional. No obstante, en medio de este panorama hay cosas buenas; encontrarlas para este artículo no es un acto de negación de la realidad, sino una necesidad, en la búsqueda de la distancia que nos permita distinguir la paja del trigo.
¿Qué ha salido de bueno de este proceso electoral? En primer lugar, una notable politización que quizá ahora nos resulta incómoda pero que en el largo plazo arrojará frutos. La política de nuestros días no es cosa de unos cuantos. Acostumbrados a verla como tema marginal, ahora es parte de nuestras conversaciones familiares. Quizá para refrendar nuestras diferencias, es cierto, pero no despreciemos este acercamiento a la llamada cosa pública. Informarse, tomar postura y debatir es sano, aunque el aprendizaje a veces nos espante.
Lo paradójico es que al mismo tiempo que ha crecido la política también hemos descubierto algunos de sus límites. Dos meses después de la elección, los mexicanos no contamos todavía con Presidente electo; el conflicto postelectoral es evidente y a pesar de ello, la economía mexicana sigue creciendo. A nadie gusta el conflicto y eso incluye a los hombres y mujeres del capital. Aún así, el tipo de cambio se mantiene firme, las reservas internacionales siguen creciendo y ninguna calificadora ha puesto un tache junto al nombre de México. La política importa y mucho, pero hoy sabemos que nuestra economía es más sólida de lo que muchos creíamos. Esa también es una buena noticia.
Hay más. En medio de la polarización también surgen las ganancias. Para muchos que no votaron por Felipe Calderón e incluso para algunos que sí lo hicieron, es de preocuparse su potencial acercamiento con los grupos más conservadores de la sociedad. Ésta sí es la derecha, dicen, y no el foxismo que al principio fue etiquetado como tal. Especulaciones aparte, la realidad es que Calderón llegará como un presidente débil. No sólo por el desgaste que ha implicado la elección, sino por la presencia panista en el Congreso, que si bien es histórica, no le es suficiente para sacar ningún acuerdo.
Calderón deberá negociar y ello implica, necesariamente, ceder. Por eso tendría que ser un Presidente moderado. Lo veremos a partir del 1 de diciembre, pero lo que hemos visto hasta ahora muestra a un PAN con la capacidad de pactar con el PRI, Nueva Alianza y el Partido Verde para sacar algunos acuerdos.
No es cosa menor ese gesto luego de lo que vivimos en los últimos años. Es temprano para ser optimista –menos con el clima dominante – pero ya hay señales de que los actores políticos han aprendido de sus errores. El PRI, por ejemplo, sabe que si quiere crecer necesita usar su fuerza para gobernar y no sólo para bloquear. Su presencia en el congreso es la menor en su historia y a pesar de ello puede pesar más que el PRD que le gana en curules. Cosas de la política, hoy los priistas pueden seguir el camino que trazó el PAN desde finales de los ochentas, para ser el fiel de la balanza que les permita sacar su agenda y así regresar eventualmente al poder.
El recurso está al alcance de los grandes como el PRI y el PRD, pero también de los pequeños como el Verde o Nueva Alianza, que desde el primer día mostraron que saben lo que valen sus votos en la construcción de mayorías. Para algunos esta conducta es propia de mercenarios, para otros es la lógica de cualquier congreso o parlamento y puede ser la vía para que Convergencia, el PT o Alternativa puedan obtener victorias y lograr resultados que puedan entregar a sus electores. Visto así, no podría ser más favorable el escenario para los partidos pequeños que tienen ante sí la posibilidad de demostrar que tiene sentido votar por ellos.
Finalmente, la polarización ha tenido otra ganancia secundaria: en la obligada toma de postura, han salido a la plaza diversos actores en defensa de las instituciones. Dudo, por ejemplo, que José Woldenberg haya votado por Felipe Calderón. Apostaría incluso a que no fue así. Sin embargo ha tenido el valor para argumentar a favor del Tribunal Electoral y del Instituto Federal Electoral, patrimonio de los mexicanos que ha salido raspado, pero que muchos otros también hemos valorado ante esta crisis.
No se trata de echar las campanas al vuelo. El escenario pinta complicado para todos, pero eso obligará al gobierno entrante a ser sensible y eficiente. No necesariamente con sus adversarios, sí con sus simpatizantes. Lo social deberá estar en el centro de la agenda gubernamental y esa habrá sido la principal aportación de López Obrador en esta historia. El reto es que se logren avances sin caer en el espectáculo de las simulaciones. Calderón deberá dar resultados pronto, y eso está bien, siempre y cuando no se carezca de sustancia.
Hablar de lo bueno de lo malo en este ambiente no es cosa fácil. Algo me dice, sin embargo, que en medio de mi esperanza no estoy tan solo. Ustedes, como siempre, tienen la última palabra.
macampos@enteratehoy.com.mx / www.enteratehoy.com.mx
¿Qué ha salido de bueno de este proceso electoral? En primer lugar, una notable politización que quizá ahora nos resulta incómoda pero que en el largo plazo arrojará frutos. La política de nuestros días no es cosa de unos cuantos. Acostumbrados a verla como tema marginal, ahora es parte de nuestras conversaciones familiares. Quizá para refrendar nuestras diferencias, es cierto, pero no despreciemos este acercamiento a la llamada cosa pública. Informarse, tomar postura y debatir es sano, aunque el aprendizaje a veces nos espante.
Lo paradójico es que al mismo tiempo que ha crecido la política también hemos descubierto algunos de sus límites. Dos meses después de la elección, los mexicanos no contamos todavía con Presidente electo; el conflicto postelectoral es evidente y a pesar de ello, la economía mexicana sigue creciendo. A nadie gusta el conflicto y eso incluye a los hombres y mujeres del capital. Aún así, el tipo de cambio se mantiene firme, las reservas internacionales siguen creciendo y ninguna calificadora ha puesto un tache junto al nombre de México. La política importa y mucho, pero hoy sabemos que nuestra economía es más sólida de lo que muchos creíamos. Esa también es una buena noticia.
Hay más. En medio de la polarización también surgen las ganancias. Para muchos que no votaron por Felipe Calderón e incluso para algunos que sí lo hicieron, es de preocuparse su potencial acercamiento con los grupos más conservadores de la sociedad. Ésta sí es la derecha, dicen, y no el foxismo que al principio fue etiquetado como tal. Especulaciones aparte, la realidad es que Calderón llegará como un presidente débil. No sólo por el desgaste que ha implicado la elección, sino por la presencia panista en el Congreso, que si bien es histórica, no le es suficiente para sacar ningún acuerdo.
Calderón deberá negociar y ello implica, necesariamente, ceder. Por eso tendría que ser un Presidente moderado. Lo veremos a partir del 1 de diciembre, pero lo que hemos visto hasta ahora muestra a un PAN con la capacidad de pactar con el PRI, Nueva Alianza y el Partido Verde para sacar algunos acuerdos.
No es cosa menor ese gesto luego de lo que vivimos en los últimos años. Es temprano para ser optimista –menos con el clima dominante – pero ya hay señales de que los actores políticos han aprendido de sus errores. El PRI, por ejemplo, sabe que si quiere crecer necesita usar su fuerza para gobernar y no sólo para bloquear. Su presencia en el congreso es la menor en su historia y a pesar de ello puede pesar más que el PRD que le gana en curules. Cosas de la política, hoy los priistas pueden seguir el camino que trazó el PAN desde finales de los ochentas, para ser el fiel de la balanza que les permita sacar su agenda y así regresar eventualmente al poder.
El recurso está al alcance de los grandes como el PRI y el PRD, pero también de los pequeños como el Verde o Nueva Alianza, que desde el primer día mostraron que saben lo que valen sus votos en la construcción de mayorías. Para algunos esta conducta es propia de mercenarios, para otros es la lógica de cualquier congreso o parlamento y puede ser la vía para que Convergencia, el PT o Alternativa puedan obtener victorias y lograr resultados que puedan entregar a sus electores. Visto así, no podría ser más favorable el escenario para los partidos pequeños que tienen ante sí la posibilidad de demostrar que tiene sentido votar por ellos.
Finalmente, la polarización ha tenido otra ganancia secundaria: en la obligada toma de postura, han salido a la plaza diversos actores en defensa de las instituciones. Dudo, por ejemplo, que José Woldenberg haya votado por Felipe Calderón. Apostaría incluso a que no fue así. Sin embargo ha tenido el valor para argumentar a favor del Tribunal Electoral y del Instituto Federal Electoral, patrimonio de los mexicanos que ha salido raspado, pero que muchos otros también hemos valorado ante esta crisis.
No se trata de echar las campanas al vuelo. El escenario pinta complicado para todos, pero eso obligará al gobierno entrante a ser sensible y eficiente. No necesariamente con sus adversarios, sí con sus simpatizantes. Lo social deberá estar en el centro de la agenda gubernamental y esa habrá sido la principal aportación de López Obrador en esta historia. El reto es que se logren avances sin caer en el espectáculo de las simulaciones. Calderón deberá dar resultados pronto, y eso está bien, siempre y cuando no se carezca de sustancia.
Hablar de lo bueno de lo malo en este ambiente no es cosa fácil. Algo me dice, sin embargo, que en medio de mi esperanza no estoy tan solo. Ustedes, como siempre, tienen la última palabra.
macampos@enteratehoy.com.mx / www.enteratehoy.com.mx
lunes, agosto 28, 2006
Dos relatos
(Artículo publicado en Excélsior)
La política —dice el sociólogo Murray Edelman— es la lucha por la "interpretación simbólica de los hechos", expresión que nos recuerda que en los temas sociales, en vez de hablar de verdades únicas, solemos encontramos con distintas versiones peleándose por ganar las mentes de los ciudadanos. La referencia viene a cuento en este tiempo en el que la política mexicana ve cómo transcurren al menos dos relatos que se presentan y crecen cada día.
Para algunos observadores, el conflicto poselectoral de México ha entrado en su fase final y, aseguran, hay razones para sonreír. Su optimismo se basa en que, finalmente, el reloj judicial parece acercarse al tiempo político y en unos días tendremos Presidente electo. Por ello, nos dicen, es que diversos actores han empezado a volver poco a poco a la normalidad. Los perredistas, por ejemplo, ya eligieron a sus coordinadores parlamentarios —Javier González Garza y Carlos Navarrete— y la lectura fue casi unánime: ganó el partido, perdió López Obrador.
Ante estas voces, los nuevos líderes en el Congreso han sido especialmente cautos para no ser acusados de traición, no obstante han empezado a escucharse expresiones alentadoras. El PRD —ha señalado su nuevo coordinador en San Lázaro— no quedará fuera de los futuros acuerdos, y por eso formará parte de las negociaciones entre las distintas bancadas. Hablar de diálogo entre los grupos parlamentarios debería ser una obviedad, no obstante, en este clima de crispación es un guiño que ayuda a disminuir la tensión y muestra a un partido que no quiere tirar por la borda el capital ganado en las urnas.
A esta señal se suman los discretos deslindes de la Unión Nacional de Trabajadores —que no acudirá a la Convención Nacional Democrática convocada por López Obrador— y las claras posturas de Dante Delgado, líder de Convergencia, quien ha mandado dos mensajes inequívocos: reconocerá a quien el Tribunal señale como próximo Presidente, y dice que el 16 de septiembre habrá desfile militar con toda normalidad. Es triste que sea notable el compromiso con la ley; aun así es digno de mención cuando el emisor es un miembro destacado de la agonizante Alianza por el Bien de Todos.
Finalmente, hay otras líneas que completan el cuadro: el retiro parcial del bloqueo de avenida Reforma, así como el reconocimiento, ante el Financial Times, de la pérdida de simpatizantes por parte de Andrés Manuel quien, con ello, revela que todavía mantiene contacto con la realidad. Lo extraño es que, al mismo tiempo que escuchamos esta visión —que plantearía que podemos estar tranquilos—, también vemos cómo se reproduce otra teoría que asegura que el conflicto apenas empieza. Y como muestra, llaman nuestra atención sobre hechos o acciones de los mismos personajes. Ahí está, por ejemplo, la actuación de Marcelo Ebrard, que apenas muestra sensatez al anunciar la liberación de cruceros en la víspera del reinicio de clases, pero es también quien llama a los simpatizantes de AMLO a desconocer como futuro Presidente a Felipe Calderón, el mismo con quien probablemente tendrá que trabajar como próximo jefe de Gobierno. En otras palabras, un virtual gobernante que de entrada desconoce a los poderes Ejecutivo y Judicial, con las implicaciones legales y políticas que eso significa.
Estamos también ante dos bancadas perredistas que anuncian que en su debut –el próximo 1 de septiembre– impedirán al Presidente el uso de la Tribuna bajo la premisa de que fue Vicente Fox quien orquestó el fraude del 2 de julio —por cierto, la misma elección que permitió que esos legisaldores llegaran al Congreso de la Unión—. Todos ellos comandados por Andrés Manuel López Obrador quien cada vez radicaliza más su discurso y habla ya de la "revolución" que necesita México, del cambio de la forma de gobierno y de su próxima autoproclamación como Presidente de la República.
Dado lo contradictorio de ambas visiones, el sentido común nos dice que no pueden ser las dos ciertas, ¿cuál debemos creer entonces? En principio, hay que reconocer que la ambigüedad es un signo de estos tiempos, de ahí que las dos tendencias tengan fundamento. No obstante, tratándose de políticos yo apostaría por el pragmatismo, es decir, que en el mediano plazo se mantendrán fieles al movimiento de Andrés Manuel López Obrador aquellos actores que no tienen nada que perder, ya sea porque dependen del líder o porque cuentan con una fuente propia de poder e ingresos.
En contraste, quienes necesitan de la opinión pública o de otros actores políticos: aliados partidistas, legisladores que aspiran a ocupar cargos en comisiones importantes y, eventualmente, los próximos gobernantes de la capital, tendrán más incentivos para mantenerse dentro del cauce institucional e, incluso, deberán dialogar con sus adversarios. Al ser éstos mayoría, y si tuviera que apostar, no hay lugar a dudas: no obstante el ruido presente y por venir, me quedo con el primer relato.
sábado, agosto 26, 2006
AMLO Presidente
Después de varias semanas, aquí retomo los audios. En esta ocasión, dedicado a lo que será el futuro de AMLO como Presidente. El comentario es un fragmento de mi colaboración de todos los lunes con Martín Espinoza. AQUI EL AUDIO
lunes, agosto 21, 2006
Pasemos la página
(Artículo publicado en Excélsior el 19 de agosto)
Faltaban todavía tres años para que terminara el sexenio de Vicente Fox y el tema central en la agenda pública era ya la sucesión presidencial. Vino luego el desafuero, las precampañas, las campañas y así llegamos al 2 de julio, con la expectativa de que ese día llegaríamos al final de una etapa. Lamentablemente, como todos sabemos, las cosas no han salido como hubiéramos querido, y hoy, a siete semanas de la elección, aún estamos inmersos en una dinámica de lucha política.
Se acerca, es cierto, el final formal de la misma con el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. No obstante, ni los más optimistas se atreven a ver en este hecho el fin del conflicto, sino, en el mejor de los casos, el paso a una nueva etapa del mismo en la que el nivel de crispación ira a más o a menos, según la actuación de todos los actores políticos. No es cosa menor, por supuesto, saber cómo evolucionará esta coyuntura, no obstante desde ahora podemos señalar el que, al parecer, será uno de los costos más notables. Me refiero a la pérdida de beneficios sociales que trae consigo una elección. ¿De qué estamos hablando? De la saludable renovación de personas y temas debido a la sucesión presidencial.
Es conocido de todos que el poder desgasta a quien lo ejerce. Basta con mirar las imágenes de los mandatarios al iniciar su gestión y compararlas con su rostro al terminarla, para ver que la pérdida atiende tanto al ámbito físico como al político.
Aunque conscientes de este hecho, poco se habla del desgaste que un sexenio implica para la opinión pública, que luego de seis años también suele acabar cansada.
Por un lado, por la desaparición de cualquier expectativa en torno del gobierno saliente, el cual, para entonces, ya habrá mostrado lo mejor y lo peor de sí mismo; pero también porque a estas alturas de la administración se ha pasado ya por un largo e intenso proceso electoral, que inevitablemente también harta.
Se acerca, es cierto, el final formal de la misma con el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. No obstante, ni los más optimistas se atreven a ver en este hecho el fin del conflicto, sino, en el mejor de los casos, el paso a una nueva etapa del mismo en la que el nivel de crispación ira a más o a menos, según la actuación de todos los actores políticos. No es cosa menor, por supuesto, saber cómo evolucionará esta coyuntura, no obstante desde ahora podemos señalar el que, al parecer, será uno de los costos más notables. Me refiero a la pérdida de beneficios sociales que trae consigo una elección. ¿De qué estamos hablando? De la saludable renovación de personas y temas debido a la sucesión presidencial.
Es conocido de todos que el poder desgasta a quien lo ejerce. Basta con mirar las imágenes de los mandatarios al iniciar su gestión y compararlas con su rostro al terminarla, para ver que la pérdida atiende tanto al ámbito físico como al político.
Aunque conscientes de este hecho, poco se habla del desgaste que un sexenio implica para la opinión pública, que luego de seis años también suele acabar cansada.
Por un lado, por la desaparición de cualquier expectativa en torno del gobierno saliente, el cual, para entonces, ya habrá mostrado lo mejor y lo peor de sí mismo; pero también porque a estas alturas de la administración se ha pasado ya por un largo e intenso proceso electoral, que inevitablemente también harta.
Por eso, la sucesión es refrescante. Nuevos rostros ocupan nuevos cargos y en ese proceso se renuevan también los ánimos y las expectativas de la propia ciudadanía. Es el fin de un ciclo y el inicio de otro, que trae consigo un valioso compás de espera en el cual todos conceden al gobierno entrante el beneficio de la duda.
Con esta sana costumbre gana, naturalmente, el nuevo equipo, el cual disfruta de un periodo de gracia en el que puede utilizar como mejor le parezca el capital ganado en las urnas; pero también gana la opinión pública. Preocupa, por tanto, que hayamos pasado la barrera del 2 de julio sin que hayamos logrado cambiar el ánimo colectivo, pues en muchos sentidos se impone la sensación de que esta contienda no ha terminado y esa no es una buena señal.
¿Cómo recuperarnos de esa pérdida? En primer lugar, reconociendo que los costos los pagamos todos, independientemente de las afinidades partidistas. En ese sentido, el gobierno que encabezará Felipe Calderón –si así lo ratifica el Tribunal– deberá esforzarse por atender ese ámbito, lo que implica generar ilusiones sobre lo que será su gestión. No se ve fácil, pues esa fue una de sus principales deficiencias durante la reciente campaña en la que logró generar aversión sobre sus adversarios, no así entusiasmo sobre su propio proyecto. Aun así, el panista deberá agregar la variable anímica, al reto que tiene enfrente en materia de gobernabilidad.
Los priistas, por su parte, quizá no se han dado cuenta, pero también requieren que se cierre el ciclo. Sólo así podrán poner atrás el desastre que significó el 2 de julio a fin de iniciar una nueva relación con los otros partidos políticos y sobre todo con la opinión pública.
Y, finalmente, es importante señalar que el PRD, como partido político, también requiere dar carpetazo a este proceso. Se entiende que en la lógica de Andrés Manuel López Obrador esto no tiene sentido, pues él requiere continuar con la campaña que inició, por lo menos, desde que se postuló para la Jefatura de Gobierno; lo que mantendrá con vida a AMLO, según su estrategia, es la prolongación del periodo electoral y no su fin; no ocurre lo mismo con su partido, que deberá entender que el tiempo de campaña ha terminado y que la continuación de la misma terminará hartando, sobre todo a quienes apenas se le acercaron en esta elección; si el Partido de la Revolución Democrática quiere mantener e incrementar su capital político, deberá pasar a la etapa institucional en la que habrá de demostrar que sabe cómo usar los espacios ganados para cumplir con lo que prometió durante la contienda.
Hablar de estados de ánimo, cuando la agenda nos presenta temas tan sensibles como el próximo Informe de Gobierno o el desfile militar, parece fuera de lugar. No nos equivoquemos: subestimar la variable emocional en estos momentos es perder de vista uno de los elementos más sensibles en cuanto al comportamiento político. Una razón más para que pasemos ya la página en esta larguísima historia.
lunes, agosto 14, 2006
El futuro de Felipe (Calderón)
(Artículo publicado en Excélsior el 12 de agosto)
¿En dónde está Felipe Calderón? Esa es la pregunta que en público y en privado se escucha cada vez con mayor frecuencia. Y es que, por estrategia o por incapacidad, los panistas han entregado el espacio mediático —verdadera plaza pública— a Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores, quienes se mantienen día a día como los protagonistas de la información.
Especular sobre el bajo perfil público del candidato presidencial de Acción Nacional sería ocioso, de no ser por el efecto que ello tiene al servir como caldo de cultivo para quienes hablan de su debilidad e, incluso, reviven las versiones sobre un posible interinato ante la posibilidad de que no llegara a tomar posesión el próximo 1 de diciembre, si así lo valida el Tribunal Electoral.
Frente a estos rumores, bien vale la pena preguntarse por qué no se siente el peso del michoacano. A esto habría que responder, en primer lugar, que de algún modo es un asunto de percepción, pues si bien no ocupa las primeras planas ni los titulares informativos, Calderón mantiene activa su agenda. El problema se explica entonces, al menos parcialmente, por la lógica del espectáculo mediático. Competir en atractivo con un plantón, una toma de casetas o el cierre de oficinas bancarias, resulta difícil para cualquier actor que busque destacar en las noticias, en especial, cuando la contraoferta suele ser un acto cerrado en el que el candidato panista dialoga con algún sector de la sociedad en un formato tradicional.
A esta falta de seducción mediática, se suma la camisa de fuerza que se ciñe sobre el panista y que le impide actuar como presidente electo, a riesgo de ser criticado por no esperar al fallo del Tribunal Electoral. Quien lo dude, puede recordar la intensa reacción que generó el aval ofrecido por Elba Esther Gordillo, que les ganó condenas para ambos personajes. Con estas dos limitantes, vemos a un virtual candidato ganador que no parece serlo. Quizá porque confía en que el Tribunal terminará por avalar su triunfo y eso cambiará definitivamente su estatus. Vistos los primeros datos del recuento, todo indica que así será, pues ante la ausencia de irregularidades que indiquen la realización de un fraude, más allá de errores o hechos aislados, es predecible el próximo reconocimiento al proceso electoral del 2 de julio y a su resultado.
De ser así, pasaremos a una nueva etapa en la que el panista tendrá que actuar como Presidente electo. El desafío no es menor. Si bien podrá presumir de la legalidad de su triunfo y que su legitimidad es suficientemente sólida, según los votos y las encuestas poselectorales publicadas, lo cierto es que el principal desafío se presentará en el campo de la gobernabilidad. Es un tema complejo, no hay duda, pues en sentido estricto esa batalla deberá sortearla —al menos de aquí a diciembre— Vicente Fox. Sin embargo, de lo que ocurra desde septiembre hasta finales de noviembre, dependerá de en qué condiciones asumirá el poder el segundo presidente panista de la historia. Para esta nueva etapa, será clave la manera en que se desarrolle la relación entre el mandatario saliente y el entrante. Más allá de las formalidades, está claro que todo encuentro entre ambos personajes y sus equipos de trabajo puede resultar una fuente importante de noticias para el largo periodo de espera previa a la entrega formal del poder.
De este acuerdo también dependerá el uso del capital político que aún mantiene el gobierno saliente. Menospreciado por algunos medios y analistas, no deberá perderse de vista que seguirá dependiendo de Vicente Fox el uso de los recursos económicos, legales y políticos de toda la administración. De ahí que habrá que ver si se ponen al servicio de la causa de su sucesor o si se reservan para cuidar la imagen del actual Presidente.
Adicionalmente, Calderón deberá relanzar la frustrada cargada que se presentó luego del reconocimiento a su triunfo por parte del IFE. Declarado ganador por el Tribunal, ahora sí no quedará ya ningún impedimento para que gobiernos extranjeros y estatales feliciten a quien será el siguiente Presidente, lo que también dará pie a nuevas especulaciones en torno de quienes podrían ser parte de su futuro gabinete.
Es importante señalar que dicha etapa también resulta compleja, pues ante un entorno que demanda decisiones, aún no contará con el poder formal, de ahí que el panista deberá trabajar con el poder que genera su mera expectativa. Calderón no podrá dar nada, pero sí podrá ofrecer. Por eso, los futuros encuentros con el panista adquirirán un mayor estatus, factor que deberá ser aprovechado para intensificar sus reuniones con actores que al mismo tiempo que fortalezcan su legitimidad, le permitan ir tejiendo los hilos –mediante acuerdos y compromisos– que servirán para la gobernabilidad de lo que eventualmente será su mandato.
En este momento, las miradas están puestas en la resistencia de López Obrador, los conflictos estatales y el intenso calendario político que trae consigo septiembre. No obstante, vale la pena empezar a mirar lo que dentro de poco deberá ocurrir con el hoy, casi invisible, Felipe Calderón.
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