lunes, julio 24, 2006

Miremos al PRI

(Artículo publicado en Excélsior el 22 de julio)
Si queremos saber qué le espera a México en los próximos meses, tenemos que mirar al PRD; si deseamos conocer qué rumbo tendrá nuestro país durante los siguientes seis años, probablemente sea necesario analizar al PAN; pero si queremos imaginar qué desarrollo tendremos, tal vez durante la próxima década, es indispensable que coloquemos la mira sobre lo que pasa hoy con el PRI.

Ubicado por los votantes como la tercera fuerza política, el otrora partido hegemónico pasa indudablemente por una mala temporada. Habitual protagonista de primeras planas y columnas políticas, en las últimas semanas el tricolor es apenas un actor de reparto en la escena mediática nacional. Podemos entender porqué. Su ex candidato presidencial se encuentra en Singapur rumiando su tercer lugar en la contienda; la dirigencia nacional carga con el sello de su derrota histórica, y aún no hay claridad sobre quiénes serán los que asuman el mando en la etapa por venir.

Pero esta ausencia coyuntural no debe confundirnos. Con los resultados del 2 de julio en la mano, podemos afirmar que el PRI será nuevamente el partido que definirá en buena medida el destino de la nación, gracias a sus futuros 103 diputados y 33 senadores. Se tratará de los grupos parlamentarios más pequeños en su historia, sin embargo, no hay que subestimarlos pues serán el fiel de la balanza en el próximo Congreso de la Unión.

Aún estamos padeciendo, es cierto, la cruda postelectoral, pero vale la pena recordar que las campañas, ésas que tanto padecimos, cumplieron con su función al revelarnos qué ofrecía cada quien. Para el próximo sexenio no podemos esperar otra cosa sino un PAN pro reformas. Ese fue su compromiso y sólo así adquiere sentido la búsqueda de un gobierno de unidad o coalición. En contraste, el PRD apostará todas sus fichas para que eso no ocurra y pase lo que pase en los siguientes meses, López Obrador ya ha empeñado su palabra en que seguirá trabajando para impedir el avance del modelo, que en su opinión, ha hundido a México. Se puede coincidir con una u otra postura. Lo importante es que sabemos qué esperar.

De ahí que adquiera tanta importancia conocer cuál será la actuación del PRI durante los próximos años. La respuesta no es sencilla. Pocos días antes de la elección una página web española me pedía que los sacara de dudas: ¿es el PRI de izquierda o de derecha? La respuesta quizá les generó más confusión: es de ambas. Al ser durante décadas la única vía para obtener el poder público, el tricolor se convirtió en el campo de batalla de visiones encontradas.

Desde 1982 y hasta el 2000, el PRI fue el partido que impulsó al diablo llamado neoliberalismo. Sin embargo, en el último sexenio cambió de rumbo, según se dijo, por razones ideológicas; verdad puesta en duda por un Roberto Madrazo que como candidato, se anunciaba como promotor de las reformas estructurales que como dirigente partidista no impulsó. La pregunta resulta obligada: ¿el bloqueo priista a los cambios desde el Congreso se debió entonces a convicciones o una estrategia electoral sexenal?

Los mensajes de campaña y los resultados obtenidos nos dieron la respuesta: se trató simplemente de una mala estrategia. El tricolor de Madrazo apostó por el fracaso del foxismo como la vía para volver a Los Pinos. Ofrecer en campaña lo que se negó desde las posiciones de poder fue un acto de mezquindad e incongruencia que, por fortuna, terminaron pagando en las urnas.

¿Entendió el PRI la lección? De ser así, lo que seguirá es un debate serio sobre su identidad, tanto en su rol de oposición como de gobierno. Qué reformas propondrá o apoyará durante los siguientes años. Cuál es la visión de país que ofrecen a los electores. Qué comparte con la propuesta del PRD y qué con la de Acción Nacional. El proceso electoral que está por concluir en las siguientes semanas fue muy intenso para el PRI más allá de los resultados obtenidos; en el transcurso de las campañas se hicieron evidentes las diferencias entre sus propios grupos. Algunos optaron por cambiar de militancia. Otros, simplemente, se pronunciaron u operaron por otros candidatos pero sin renunciar al partido. Toca ahora a los priístas, redefinir cuál es la materia común que los une mas allá de la mera ambición de poder.

Y una vez que resuelvan ese necesario debate interno, deberán preguntarse cómo van a jugar durante los próximos años, con miras – por lo pronto - a las elecciones del 2009. En esa discusión podrán elegir el modelo panista, ése que los blanquiazules llevaron a cabo con éxito desde 1988, y que les permitió sacar adelante su agenda y ganar electores, gracias a intensas negociaciones con los gobiernos priistas; otra opción es la receta perredista, recién validada por los buenos resultados obtenidos, y que les lleva a jugar de oposición sin ceder ni un centímetro, con los costos y beneficios que eso implica. Habrá que ver cuál de estos caminos siguen los priístas, por ahora lo único claro es que su decisión nos afectará, de una u otra forma, a todos.

martes, julio 18, 2006

Factor tiempo (o de la rivalidad de AMLO con el reloj)

(Artículo publicado en Excélsior el 16 de julio)
Es una de las variables más importantes en la política. Nadie puede controlarla pero aquellos que saben lidiar con ella suelen cosechar éxitos. Lo puede decir Francisco Labastida. Hace seis años era la imagen de la debacle priista y ahora, puede presumir de ser senador electo por el voto de los sinaloenses. Otro que lo sabe bien es Cuauhtémoc Cárdenas, quien a lo largo de su carrera ha sido mártir, héroe, muerto político, villano de algunos e indiscutible candidato a figura de aquí y hasta el 2010. Como se podrán imaginar, la variable a la que me refiero no es otra sino el tiempo.

Siempre importante, en estos momentos se hace más claro su peso. Lo siente, por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador. Conocedor como pocos del espectáculo político, el ahora ex candidato sabe que el tiempo juega en su contra y que bien podría sumarlo a su creciente lista de adversarios. Crear y mantener una campaña de resistencia durante dos o tres semanas es una cosa; mantenerla viva durante un par de meses hasta que el Tribunal Electoral anuncie su fallo, es otra muy diferente.

Experto en dar la nota y marcar los contenidos de los medios, López Obrador se ha apoderado nuevamente del control de la agenda informativa. No obstante empieza a experimentar lo que los economistas llaman rendimientos marginales decrecientes. El primer día que Andrés Manuel convocó a los reporteros para mostrar sus videos, se coló hasta los titulares del día siguiente; conforme avanzó la semana, sus misiles fueron perdiendo terreno en las primeras planas y ya en la prensa del viernes, las denuncias del tabasqueño terminaron ocupando un espacio en las páginas interiores.

La tragedia de AMLO es que se encuentra atrapado entre tres tiempos, y quien conoce de estas artes sabe bien que aunque usemos el mismo aparato para medirlo, son distintos los relojes que miden al tiempo jurídico, mediático y político. El primero suele avanzar con mucha lentitud. Es mata pasiones, enemigo del rating, y por eso, quizá debamos esperar hasta agosto para saber el veredicto de los magistrados.

El segundo de ellos, el tiempo mediático, es lo opuesto. Corre a gran velocidad y es particularmente cruel pues la nota de hoy difícilmente seguirá siendo atractiva la próxima semana. No me queda duda, AMLO quisiera seguir hablando del presunto fraude de aquí a que el Tribunal coloque el punto final a esta historia; si por él fuera, cada día dedicaría varias horas a presentar sus video-pruebas; el problema para su causa es que no habrá diario, noticiero ni audiencia que lo resista.

El tiempo mediático se alimenta de la renovación constante y difícilmente el movimiento de Andrés Manuel tendrá capacidad para alimentarlo. Más aún, cuando el reloj político también parece estar en su contra.

La política implica movimiento, y AMLO, en la lógica de la impugnación demanda congelar las cosas hasta que se produzca el desenlace. A pesar de sus deseos, el país poco a poco se recupera del impasse que implicó el 2 de julio. Primero, fueron los gobiernos extranjeros quienes a través de sus felicitaciones mostraron que había que volver a la normalidad; los perredistas lograron con cierto éxito contenerlos, sin embargo, ya se empieza hablar de los próximos coordinadores parlamentarios y no faltará mucho para que crezcan las especulaciones sobre el siguiente gobierno.

Le guste o no a López Obrador, la rueda del poder no se puede detener por mucho tiempo y sería absurdo, por ejemplo, que los gobernadores de todos los partidos no empiecen a acercarse al que muy probablemente repartirá el pastel del presupuesto durante los próximos seis años. Por eso, la protesta de AMLO muestra desde ya signos de desgaste. Inevitablemente, pues así es la política, han empezado a surgir los reproches internos y poco a poco surgen los nombres de los nuevos liderazgos; la espera junto a López Obrador se volverá cada día más incómoda y ya hay quienes discretamente buscan las salidas.

Seamos claros: en este escenario, el tiempo no juega del lado de Andrés Manuel. ¿Y cómo afecta a Felipe Calderón? En una primera mirada, pareciera que también es víctima del reloj jurídico. La espera le impide ser noticia – a riesgo de ser criticado por acelerado - y el reloj mediático avanza sin tomarlo en cuenta. Tal vez para su sorpresa, resulta que el IFE lo reconoció como el candidato que obtuvo el mayor número de votos, pero no todas las cámaras y micrófonos están a su puerta.

Sin embargo, si Calderón sabe leer la coyuntura podrá sacarle provecho. Estar lejos de los reflectores no siempre es una maldición si eso permite hacer un trabajo político sin tanta presión. Si el silencio público está acompañado por un intenso diálogo privado, quizá la espera no sea tan mala. Al final, el reloj político juega a su favor pues el poder – incluso su mera expectativa – suele ser un incentivo para dialogar y poco a poco los actores irán recuperando su inercia. Visto así, todo indica que cuando llegue a su plazo el tiempo jurídico, la política y los medios ya habrán dado su contundente veredicto.

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lunes, julio 10, 2006

Corte de caja (o del futuro de los partidos políticos en México)

(Artículo publicado en Excélsior el 8 de julio)
Luego de escuchar el computo final del IFE, una comentarista radiofónica decía que vendrían los penaltis en la cancha del Tribunal Electoral. Ante su esperanzado pejismo habría que responder que este partido está viviendo sus últimos minutos con un claro ganador, y sólo estamos en espera del silbatazo final aunque una parte del público no pierda la esperanza de que se marque un sorpresivo penal que cambie el resultado. Ante lo improbable de que eso ocurra, les invito a que nos hagamos algunas preguntas sobre el futuro de los partidos políticos pues para todos ellos hay vida después del 2 de julio.

¿Qué va a hacer el PAN con el triunfo? Las cifras hablan: es la victoria más importante en su historia. No sólo porque ganó en 16 entidades, retuvo tres gubernaturas y será la primera fuerza política en ambas cámaras, sino porque todo eso lo logró sin tener que cargar durante los próximos años con la leyenda de que ganó el candidato y no el partido. Lo paradójico es que al ser esa una buena noticia, es también reveladora de la crisis de liderazgos que se vive en esa organización. Más allá de Felipe Calderón y Josefina Vázquez Mota, Acción Nacional carece de figuras nacionales – excluyendo, por supuesto, al popular Vicente Fox – y eso debería ser un foco amarillo que los haga preguntarse cómo van a aprovechar los próximos años para resolver ese problema.

¿Qué hará el PRD con el capital ganado? Al contrario de lo que ocurre con el PAN, el también histórico crecimiento del PRD no puede entenderse sin el carisma de su candidato presidencial. Por eso, y porque en las siguientes elecciones estatales no estará López Obrador en la boleta, en ese partido deben preguntarse cómo aprovechar las simpatías acumuladas durante la contienda. ¿Dejarán que se gaste en movilizaciones? o ¿acatarán – sin presiones - la decisión del Tribunal Electoral para borrar de una vez por todas la imagen de partido conflictivo?

En algunos sistemas políticos, el candidato derrotado se asume como líder formal de la oposición. ¿Será López Obrador el principal interlocutor del futuro gobierno, lo que lo mantendría vigente hasta el 2012, o apostarán por la conservación de sus banderas con una renovación de liderazgos? Por lo pronto, habrá que esperar a las siguientes elecciones estatales para ver si su avance electoral se mantiene o se desinfla como una burbuja que sólo se mantuvo gracias al efecto AMLO.

¿Qué hará el PRI con la derrota? Lo comentamos en este espacio hace algunas semanas: el PRI debe refundarse. Si los priistas son capaces de poner en perspectiva los resultados del pasado domingo, verán que todavía tienen partido para rato. Fue el fracaso de Roberto Madrazo como candidato presidencial, y por ello, todos pagaron las consecuencias. No obstante, no sería raro que en los próximos procesos locales el PRI vuelva a ganar. A pesar de su popularidad sigo sin compartir la hipótesis de un futuro México bipartista. Aunque aún no se ven con claridad ahí están políticos como los Enriques –Jackson, Peña Nieto y Martínez - que saben que la franquicia bien cuidada todavía tiene mucho que dar. Sólo el tiempo nos dirá si fueron capaces de renovarse o si la ambición de corto plazo los llevó a mudarse a otros partidos políticos.

¿Qué hará Convergencia con el PRD? El partido naranja no es el PT. Mientras el segundo vive desde hace años a expensas del Sol Azteca, el instituto que fundó Dante Delgado tiene vida propia. Por eso deberá ser muy cuidadoso en los próximos meses. Abandonar a López Obrador antes de que el Tribunal califique la elección quizá sería un gesto de deslealtad, pero seguir incondicionalmente al perredismo en eventuales protestas podría hacerle perder el capital que recién demostró en lugares como Veracruz.

Habrá que esperar a la integración del Congreso de la Unión pues será en ese espacio en el que Convergencia podría recuperar su autonomía, para asumirse como un interlocutor del gobierno federal. Sus votos, manejados con responsabilidad, bien pueden contribuir a la gobernabilidad y al desarrollo del país.

¿Qué va a hacer Patricia Mercado con Alternativa? La ex candidata sabe que quien ganó el registro fue ella y no su partido. ¿Podrá convertir su imagen en el capital de una fuerza política o se quedará únicamente como una autoridad moral? Alternativa no pesará por su lugar en el Congreso pero si sabe dialogar y logra impulsar su agenda, con trabajo en medios y e interlocución con otros actores, podrá seguir haciendo historia.

¿Tiene futuro Nueva Alianza? Todo indica que sí. El pasado domingo demostró que tiene la capacidad de llevar hombres y mujeres al Congreso, basado únicamente en su propia estructura. Será un aliado mediático, político y parlamentario del futuro gobierno y eso le permitirá crecer. Tiene claridad en su agenda como pocos, y las próximas elecciones estatales pueden ser su vía al crecimiento.

Por último, ¿dejará de ser negocio de unos cuántos el Partido Verde? Vistos los buenos resultados que obtuvieron el domingo pasado – que les permitirá mantener espacios en el Congreso y prerrogativas del IFE a pesar del fracaso del PRI- la respuesta es no.

martes, julio 04, 2006

Todos a votar (o la agenda para el que gane)

(Este artículo apareció publicado el sábado 1 de julio en Excélsior pero tiene ideas que valen para después de la elección. A ver qué les parece)

Llegó el día. Finalmente, (...) elegiremos a quien será nuestro próximo Presidente de la República. Quien gane, no hay duda, será un Mandatario legítimo, atributo que lamentablemente desde ahora hay quien le quiere regatear bajo la premisa de que será producto de una participación electoral escasa sumada a unas preferencias divididas. En esa lógica, incluso, se han escuchado algunas voces que consideran que el ganador será uno de los gobernantes elegidos con el menor número de votos en la historia reciente de nuestro país. La idea, aunque vendedora, es engañosa.

En primer lugar, porque lo que le otorga la legitimidad al ganador no es la cantidad de votos que obtuvo, sino el número de votos válidos que en realidad se emitieron en conjunto. En otras palabras, la idea de la democracia descansa en que todos aquellos que participamos en el proceso electoral – candidatos y ciudadanos – lo hacemos con el compromiso de avalar el método y por lo tanto el resultado. Quien triunfe gobernará para todos, no sólo para quienes lo respaldaron.

Ante esas voces también habría que recordar nuestro pasado político en el que prácticamente bastaba el voto de un solo hombre – el Presidente saliente – para designar a su sucesor. En ese sistema, la legitimidad descansaba más en el aval de los sectores del partido-gobierno, que en el auténtico respaldo ciudadano en las urnas. Citando a un clásico: no nos hagamos bolas, el ganador de mañana será infinitamente más fuerte – en su origen – que cualquiera de los que fueron electos en un sistema en el que no había competencia real ni libertad de información y opinión. Como ejemplo crudo basta con recordar la elección de José López Portillo, quien ni siquiera enfrentó una competencia en la boleta.

La precisión es pertinente pues no podemos quitarle mérito desde ahora a quien nos gobernará durante los próximos seis años. Sería un grave error pues ya ha sido demasiado costosa esta contienda. Evaluemos, si se quiere, la pertinencia de una segunda vuelta pero eso no aplicará en esta ocasión. Por eso, cuando se anuncie el nombre de quien ganó habrá que cerrar filas y reconocerle todo su capital político pues le hará falta. Y es aquí que quisiera llamar la atención sobre algunas de las tareas que demandarán la atención del futuro ganador.

El primer desafío será darle vuelta a la página. La polarización es real y todavía no sabemos hasta dónde ha perneado en la sociedad y hasta dónde fue sólo un tema de campaña. Cualquiera que sea la respuesta, la primera tarea del ganador será tender puentes. Por un lado, entre la clase política que se seguirá viendo las caras en diversos espacios de poder como el Congreso: por el otro, entre la población. México cuenta entre sus activos con una sociedad que no está confrontada y ningún político debe jugar con eso.

En esta lógica, el ganador también deberá llevar a la práctica lo que Dick Morris ha bautizado como la triangulación, estrategia que consiste en retomar las banderas de los adversarios. Si bien el planteamiento del consultor norteamericano se refiere a la comunicación política, debe utilizarse en el escenario mexicano más allá de la lógica electoral. Si algo ha mostrado esta larga contienda han sido las diferencias entre las visiones de los distintos aspirantes. En algunos casos con visiones incompatibles, pero en muchos otros, únicamente con diferencias de acentos.

Si gana Felipe Calderón, por lo tanto, no sólo deberá cumplir con sus promesas de empleo sino que estará obligado a incorporar parte de la oferta social de Andrés Manuel López Obrador. En el mismo sentido, un Andrés Manuel ganador tendrá que ser especialmente cuidadoso y responsable con todas las variables de la economía que hoy nos han dado estabilidad. Jugar con la inflación, las reservas o cualquier otro factor que se traduzca en crisis sería sumamente costoso, e implicaría la muerte política del PRD que en los hechos habría dado por buenas todas las advertencias de sus opositores.

México, decía ayer en estas páginas Jorge Fernández, no se puede reinventar cada sexenio. Tiene razón. En estos años los mexicanos hemos logrado triunfos importantes.
Nuestra política social – formada y mejorada a lo largo de los últimos sexenios – es reconocida internacionalmente; tenemos estabilidad económica y hemos avanzado en campos importantes como la transparencia y la democracia en su sentido más amplio de ejercicio de las libertades. En estos y otros ámbitos no hay que hacerle al alquimista.

El reto para el ganador de mañana será reconocer lo que sí funciona y utilizar toda la fuerza de su triunfo en construir un gobierno con liderazgo que nos lleve por el que él considere el mejor camino. Esa será su tarea. La nuestra, por ahora, es salir a votar el día de mañana. Que cada quien cumpla su parte.
PD. En estos momentos, cuando es 4 de julio, puedo decir con orgullo que los ciudadanos que votamos y participamos en el proceso de una u otra forma, cumplimos con nuestra parte. Felicidades para todos.

lunes, junio 26, 2006

Tomemos partido

(Artículo publicado en Excélsior el 24 de junio)
Ocho días nos separan de la elección y ha llegado el tiempo de tomar partido. En los últimos seis meses, los mexicanos hemos sido testigos y partícipes del desarrollo de las campañas. Durante este periodo, la mayoría de los analistas han puesto el acento en las críticas. Se ha dicho que no han aparecido las propuesta y que los mensajes negativos han marcado la pauta. Frente a esa visión yo les propongo otra, que parte de que en la política las cosas hay que hacerlas con lo que tenemos y no con lo que quisiéramos contar.

La contienda que hemos visto no está para hacerle un homenaje, sin embargo, ha cumplido su función. A estas alturas nadie puede alegar que Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador, Roberto Madrazo, Patricia Mercado y Roberto Campa, sean todos iguales. A pesar de sus limitaciones, las campañas han servido para reflejar las diferencias en sus personalidades y proyectos, y hoy contamos con suficientes elementos para poder elegir. Por cuestiones de espacio me enfocaré en los dos aspirantes a la Presidencia que las encuestas colocan con mayores posibilidades de triunfo.

Empecemos por Andrés Manuel López Obrador. Del candidato perredista podemos decir mucho. Lo hemos visto como candidato a la gubernatura de Tabasco, Presidente del PRD y sobretodo como Jefe de Gobierno. Sabemos cómo entiende a la política. Le gusta y sabe usar el conflicto, habilidad valiosa en un político que le permite definir sus adversarios y banderas. A lo largo de los años López Obrador ha mostrado su carácter que lo mismo le permite decidir la controvertida construcción de obras como los segundos pisos, que asignar a Palacio Nacional como la casa presidencial si es que gana el 2 de julio. Andrés Manuel es un hombre impulsivo e intuitivo que está convencido de su razones, lo que le permite enfrentar la adversidad, al tiempo que le impide responder con rapidez a los cambios en el entorno.

Si votamos por López Obrador sabemos qué estaríamos eligiendo. Un Presidente con una imagen fuerte – lo hemos visto en su relación con los otros poderes, incluidos los medios de comunicación - que colocaría sus propuestas por delante de las críticas, lo que probablemente nos llevaría a replicar desde el poder la polarización que hoy hemos visto durante las campañas, en particular, por su política social que algunos ven como la respuesta a sus súplicas y otros consideran como la vía más corta para volver a las crisis y al corporativismo que tan bien conocemos.

En la otra esquina encontramos a Felipe Calderón. Pese a su paso por la dirigencia de Acción Nacional y sus cargos en el gobierno de Vicente Fox, el michoacano resultaba un desconocido para muchos hasta que empezó la batalla. Hoy sabemos que su propuesta de gobierno pasa por la construcción de una coalición. La apuesta es clara: construir los acuerdos con los partidos políticos que le permitan sacar adelante las reformas estructurales que se le atoraron al foxismo. En este tiempo, Calderón fue tibio en sus posiciones públicas ante la administración de Vicente Fox. Lo cierto es que tampoco hicieron falta para entender – vía la presencia en su equipo de Josefina Vázquez Mota y Eduardo Sojo, por mencionar sólo algunos – que un eventual triunfo implicaría en muchos sentidos una continuidad de lo que hasta hoy hemos visto, al menos en temas como política económica y social. Si eso es bueno o malo, dependerá de su propio juicio.

Estamos ante dos visiones claramente diferenciadas. Si gana uno u otro, el país caminará durante los próximos años por rutas distintas. Por eso es importante tomar partido. Debemos hacerlo porque se nos acaba el tiempo. El próximo dos de julio en la noche sabremos todos el nombre del próximo Presidente de México. A partir de ese momento habrá que dar la vuelta a la página. Seguiremos siendo fieles a nuestras ideas pero habrá que hacer una pausa de al menos tres años en la lucha política. Quien gane deberá recibir nuestro apoyo y en la medida de lo posible, deberemos ser generosos para que pueda lleva a la práctica sus propuestas de campaña. Sabotearlo simplemente porque no fue nuestra opción sólo condenaría el país a seis años de parálisis.
Esta batalla deberá llegar a su fin dentro de ocho días, cuando daremos paso a la reconciliación; ahora, es el momento de tomar partido.

sábado, junio 17, 2006

Adiós a las encuestas

(Artículo publicado el 17 de junio en Excélsior)
Compañeras de viaje de la democracia mexicana, las encuestas se han convertido en protagonistas de todo proceso electoral. Gracias a ellas los perredistas vieron durante meses al 2 de julio como un mero trámite. No había duda, Andrés Manuel López Obrador iba solo en su camino hacia Palacio Nacional. Luego empezaron las campañas, Felipe Calderón dio la sorpresa en el PAN y el partido que todos daban por muerto logró generar expectativas de triunfo. A lo largo de los últimos meses el panista alcanzó y hasta rebasó. Los perredistas reaccionaron, recuperaron el terreno perdido y hoy, según todos los estudios de opinión serios, la moneda está en el aire.

De las últimas cinco encuestas que se han publicado ya con el posdebate, dos –El Universal y GEA-Isa – colocan a Felipe Calderón como puntero, y tres – Reforma, Demotécnia y Consulta Mitofsky – ubican a Andrés Manuel al frente de la contienda. La diferencia es importante, sin embargo, en ninguna la distancia entre uno y otro es superior a tres puntos.

Salvo la encuesta de El Universal todas también coinciden en que luego del encuentro entre los candidatos a la Presidencia – y la polémica en torno a Diego Zavala – López Obrador creció y Felipe Calderón perdió terreno en la intención de voto. No obstante, vistos los datos es posible citar al titular de Excélsior del 7 de junio: Pega pero no tumba, atinada frase que en su momento describió el desempeño del panista la noche del 6 de junio, y que ahora se puede aplicar al posdebate claramente ganado por el perredista. Que la campaña de la Alianza por el Bien de Todos se encuentra en buen momento, no hay duda, sin embargo aún no puede cantar victoria.

Habrá que esperar a la última avalancha de mediciones, no obstante, parece difícil que los datos cambien hasta alcanzar rangos que sean definitivos. De cumplirse este pronóstico, resultará claro que las encuestas, ésas que nos han cautivado durante años, serán instrumentos inútiles a la hora de pronosticar el resultado del próximo 2 de julio. Con resultados que caben dentro de los márgenes de error, un electorado que ha mostrado su volatilidad en los últimos meses, y un porcentaje de indecisos que aún puede cargar la balanza, nadie puede asegurar quién será el ganador. Por ello, es que ha llegado el momento de dejar las encuestas a un lado para poner nuestra atención sobre los operadores políticos.

Durante los próximos días la duda no serán más las preferencias electorales, esas ya las conocemos; el reto ahora será convertir esas intenciones en votos en las urnas. Esa será la variable que determine el final de esta historia y ésa, la operación, no hay encuesta que la mida.

Es la hora de Convergencia y su capacidad para movilizar a los electores en Veracruz y la conflictiva Oaxaca; es el tiempo de los gobernadores priistas, cuya fidelidad al PRI ha sido puesta en duda; y es también la hora de Elba Esther Gordillo y su alianza con Vicente Fox.

Dos semanas faltan para el día de la elección y en este plazo será cuando sabremos si las listas partidistas para el Congreso, esas de las que ya no nos acordamos, tuvieron sentido o no. Es el turno de Benjamín González Roaro y Diódoro Carrasco que pasaron de las filas del PRI al PAN; pero también de Raúl Sifuentes y Enrique Ibarra, que deberán demostrar que su llegada al PRD se traducirá en votos en Coahuila y Jalisco, respectivamente.

A esta, la etapa final, llega el PRI cargado de experiencia pero con la amenaza del voto útil que pende sobre su cabeza, y el costo de haber perdido a figuras como Roberto Vega Galina - dirigente del sindicato del IMSS-, y a la propia Elba Esther, Presidenta del SNTE, cuyas facturas todavía están por valorarse; para el próximo 2 de julio, el PRD podría sentirse confiado luego de su paso por las plazas públicas sino fuera porque la historia les ha demostrado que los zócalos no votan, como recientemente les recordó Cuauhtémoc Cárdenas; y el PAN, llegará a las urnas por primera vez en su historia, como el partido en el gobierno federal y con la esperanza de que los electores que usualmente no llegan a sus mítines, salgan a la hora de votar tal y como lo hicieron hace seis años.

Finalmente, en los próximos 15 días influirán el entorno económico nacional, el desempeño del gobierno foxista, los conflictos estatales y quizá hasta el estado de ánimo que nos produzca la Selección Nacional; todo un cóctel que nos recuerda los límites de las encuestas y lo frágil que puede ser la supuesta certidumbre política.


macampos@enteratehoy.com.mx

lunes, junio 12, 2006

Percepción NO es realidad

(Artículo publicado en Excélsior el 10 de junio)

Quienes trabajamos de alguna manera con los medios –politólogos, publicistas, mercadólogos y políticos– lo sabemos: percepción es realidad. Y como en "La boa", la célebre canción de la Sonora Santanera, también lo saben los locutores, los periodistas y los ingenieros. Todos lo saben. Y lo sabemos porque lo hemos visto. Si alguien lo duda, puede recordar a Arturo Montiel, quien vio desvanecer sus aspiraciones políticas en el mismo espacio en el cual las vio nacer: la prensa escrita y electrónica. Si Montiel es un corrupto o no, es cosa ajena, de tribunales. Comisiones especiales aparte, todo indica que por esa vía nunca se resolverá su caso –y ni falta que hace–, pues en el juicio de la opinión pública, Montiel ya fue sentenciado.

La percepción a veces lo es todo. ¿Recuerdan a Taesa? Desaparecida aerolínea que desde hace algunos años se convirtió –involuntariamente, por supuesto– en mi ejemplo favorito cuando se habla de un mal manejo de crisis. En algún momento de su trágica historia se les cayó un avión, y con él también la confianza de los consumidores, quienes le hicieron el vacío a sus taquillas hasta quebrarla.

Con estos ejemplos, resulta fácil repetir el axioma hasta cansarnos: percepción es realidad, más aún si agregamos uno de sus complementos favoritos: al menos, en cuanto a sus consecuencias. Quizás un banco no tenga problemas financieros, no obstante, bastará con que un rumor sobre sus finanzas cobre suficiente fuerza para que todos sus ahorradores quieran sacar su dinero. En ese momento, la crisis de la institución se hará realidad. Profecías autocumplidas como esta, son prueba del dicho.

Sin embargo, visto el panorama nacional, bien vale la pena recordar que nuestro principio tiene límites. Dicho de otro modo, lo percibido no es necesariamente la realidad. Incluso puede ser su opuesto. La reflexión viene a cuento porque nuestra clase política parece decidida a llevar el reino de la imagen hasta el límite. Vistos los spots y discursos recientes, está claro que para muchos se acabó la realidad y ya sólo existe la percepción.

Bajo esa premisa es que el PAN no ha tenido ningún problema para mentir, como lo ha hecho, al mostrar a López Obrador justificando el linchamiento de Tláhuac, cuando el entonces jefe de Gobierno se refería, en la imagen mostrada, a hechos diferentes. Miente también el PRD al inducir la idea de un Felipe Calderón firmando un aparente Fobaproa, acción evidenciada, al apuntar hechos tan simples como que la mano firmante es de un diestro, mientras que Calderón es zurdo; en esa dinámica encontramos también a Patricia Mercado, quien utiliza imágenes del primer debate para dar la idea de que sus contendientes se inclinan por un triunfo de la candidata.

Manipulaciones todas de diverso grado, pero con un denominador común: lo importante no es lo que ocurrió, sino lo que podemos hacer creer que en realidad pasó. Se dirá que eso ocurre en todo spot. Nadie cree, por ejemplo, que sea un delincuente real quien tiembla de miedo ante la oferta política de Roberto Madrazo. No obstante, aquí estamos hablando de una perversión aún mayor. No se trata de ficción, sino de distorsionar la realidad de tal forma que nada tenga que ver con la verdad.

El fenómeno ha crecido conforme avanzan las semanas y ahora se extiende hasta el discurso público. Luego del segundo debate, se cocinó la idea de un pacto entre las fuerzas políticas. Vistos los mensajes de sus promotores y participantes, el proyecto respondería a las necesidades nacionales. Basta con ver su nombre: Acuerdo Democrático por la Equidad, Legalidad y Gobernabilidad. ¿Quién criticaría semejante compromiso?
Según se anunciaba, sería una pieza clave para apuntalar la elección del 2 de julio. Todos acatarían el resultado y tendríamos una sucesión ordenada. Como ya se ha vuelto costumbre, resultó falso. Con sólo mirar su contenido, resulta claro que es una trampa con diferentes destinatarios, especialmente el IFE, al que le colocan un enorme sello de desconfianza al pedir una auditoría al Padrón Electoral y al Programa de Resultados Preliminares, a pocas semanas del día de las votaciones. Lo que se vende como un gesto de confianza es en realidad una coartada para futuras protestas poselectorales.

Que alguien se sorprenda por el hecho de que los políticos mientan, parece un acto de ingenuidad; aun así asumo el costo, pues el nivel de cinismo va en ascenso y algo debemos hacer. Cada día que pasa se pretende engañar con mayor descaro, incluso con datos que son refutables en pocos minutos.

Ante la proximidad de la elección crece la tentación de mentir, pues se asume que lo único realmente importante es la impresión que se genere en los futuros electores. Así está ocurriendo y nada indica que esto vaya a detenerse con el 2 de julio. Por el contrario, así seguirán las cosas hasta que los ciudadanos les demostremos a los políticos que también valoramos la verdad. El día que ellos lo sepan, quizá empiecen a cambiar las cosas.

lunes, junio 05, 2006

La recta final rumbo al 2 de julio

(Artículo publicado en Excélsior el sábado 3 de junio)

Es la recta final. Luego años de espera, estamos a sólo cuatro semanas de la elección del 2 de julio. Lo que está en juego es mucho. Pienso en el futuro del país, pero también en el de los contendientes. López Obrador, por ejemplo, se juega su última carta. El tabasqueño puede perder y pelear nuevamente por el cargo dentro de seis años. Formalmente nada se lo impediría. Sin embargo, parece difícil que si no gana en julio próximo, luego de su campaña de seis años desde el gobierno del Distrito Federal, vuelva a estar tan cerca del poder como lo está ahora.

Lo mismo le pasa a su paisano que desde que tenía 10 años, según contó a Andrea Legarreta en el programa Hoy, sueña con ser Presidente de México. En la elección pasada Roberto Madrazo ganó perdiendo. Francisco Labastida cargará por siempre con la derrota histórica y Madrazo salió con una carta que ha presumido desde entonces. “Yo hubiera ganado”. Su oficio y la historia le han dado la oportunidad de demostrarlo. Si no lo logra se le habrá acabado el sueño.

Felipe Calderón es el más joven de los tres. Su edad no sería un problema en caso de una derrota, la política sí. El michoacano podría seguir con su carrera y ser senador como lo fue Diego Fernández y probablemente lo será Francisco Labastida, ejemplos fieles de que hay vida después del fracaso. No obstante, se habrá acabado la ilusión de ocupar Los Pinos. El lo sabe: el PAN no es el PRD y Felipe no es Cuauhtémoc. Por eso, en las siguientes semanas los candidatos deberán apostarlo todo.

Andrés Manuel sabe que su capital lo encuentra frene al espejo. Su partido le sirve de poco y si gana será él quien merezca el aplauso. A falta de estructura depende de su conexión con los electores, de ahí que su reto mayor sea generar confianza. Pese a su intensa campaña mediática, AMLO sigue provocando miedo en amplios sectores de la población. En las últimas semanas, López Obrador ha mostrado con mayor claridad una imagen de su eventual mandato: reducción del gobierno, incremento en el gasto público – reflejado en subsidios a la gasolina, la luz, el gas, pensiones universales, etc- y un manejo económico que incluso se alejaría de lo que llamó la ortodoxia a la hora de cumplir los compromisos financieros que tiene México. Unos aplauden el modelo, otros, tienen nuevas razones para el insomnio.

Pero si confianza es la palabra clave cuando hablamos del PRD, cohesión es la que viene a la mente cuando se trata del PRI. Si el PRI no se ha desplomado en las encuestas es mérito del partido, no del candidato. Los negativos de Roberto Madrazo sigue siendo muy altos y nada permite pensar que eso cambiará en cuatro semanas. Sin un aspirante fuerte, el capital recae en la estructura. El reto es que no se desmantele ante el voto útil. De ahí los malabares de los últimos días para tratar de mostrar una imagen alentadora. “No se vayan, todavía podemos ganar”, es el mensaje que se escucha desde la campaña. Lo importante es contener la caída.

Sobretodo ante voces como la de GEA, que ayer publicó su más reciente encuesta que coloca a Felipe Calderón a 12 puntos de distancia del candidato del PRI. (34 contra 22, en población abierta). El estudio aparece en un excelente momento para el panista, a cuatro días del debate presidencial y justamente cuando el desafío blanquiazul es despertar entusiasmo. Hoy -según Consulta Mitiosky- el porcentaje de electores que cree que Calderón va a ganar, es prácticamente el mismo que el que apuesta por Andrés Manuel, (32% vs 31%). Si el PAN logra contagiar ese ánimo podrá retener el poder.

Finalmente, los próximos días también serán el campo de batalla para los otros dos contendientes. Roberto Campa deberá cumplir su misión hasta el final. Derrotado hasta ahora en todas las encuestas, su partido aún tiene una posibilidad gracias a su origen. No lo miden los estudios de opinión pero existe y pesa. Me refiero al SNTE. Su presidenta, Elba Esther Gordillo, deberá mover sus cartas. Quizá juegue con el PAN, quizá para su partido. La experiencia nos dice que la Maestra, cuando juega, lo hace en varias pistas de manera simultánea así que no sería sorpresa si la maquinaria elbista saca adelante el porcentaje mínimo para mantener a otra pieza en el tablero político.

Visto así, el Partido Nueva Alianza cuenta con un activo que ya quisiera Patricia Mercado: estructura, concepto inexistente en una campaña que cuenta con la imagen de su candidata como su único capital. Hasta donde retrataron en mayo Demotécnia y Consulta Mitofsky, Mercado logró algo que parecía imposible: mantener el impulso que le dio el primer debate, lo que le permitirá presentarse el próximo martes con más de medio registro en la bolsa. Su mensaje deberá ser claro y creíble: hace falta otra opción frente a los actuales partidos. Ya veremos si logra convencer.

Veintinueve días le quedan a esta elección. Para los simples mortales, durarán lo que dura un mes. Para quienes se juegan su futuro, apenas serán un suspiro.


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lunes, mayo 29, 2006

Refundar al PRI

Es el partido político más importante en México. Así lo avalan sus 17 gubernaturas, cientos de presidencias municipales y una sólida presencia en el Congreso de Unión y las legislaturas estatales de todo el país. Se trata del Partido Revolucionario Institucional, el PRI. El único partido en México que puede presumir de ser la primera o la segunda fuerza política en cualquier entidad, con excepción quizá del Distrito Federal.

Desde que yo recuerdo, al partido tricolor se le pronostica la muerte periódicamente. No obstante aquí sigue. Sobrevivió a la histórica derrota del 2000 y contra todos los pronósticos se mantuvo como el partido con más elecciones ganadas en los últimos seis años. Saldo digno de reconocimiento que se explica por su innegable voto duro, formado por millones de mexicanos que aún en las peores circunstancias salen a las calles el día de las votaciones a refrendar su militancia.

Gracias a esa fidelidad el PRI no sólo esta vivo sino que tiene cuadros suficientes para abastecer las filas de los otros partidos políticos. La lista de nombres ocuparía varias páginas. Basta con señalar la presencia de Diódoro Carrazco y Javier Lozano en el PAN, y de los candidatos a la Presidencia del PRD y Nueva Alianza, Andrés Manuel López Obrador y Roberto Campa, lo que nos deja – junto con Madrazo Pintado - con tres aspirantes en la boleta presidencial con militancia priista. Nada mal para un partido en decadencia.

No obstante su probada fortaleza, el PRI pasa por el peor momento de su historia. Tomemos como referencia la última encuesta publicada hace unos días en el periódico Reforma: Calderón 39%, López Obrador 35%, Roberto Madrazo 22%. Diecisiete puntos de distancia con el puntero. Si bien en otros estudios sube, no hay ninguno desde hace meses, que lo coloque siquiera en el segundo lugar. Ante este escenario han surgido, nuevamente, las voces que auguran su extinción.

Frente al escenario de la debacle –que haría ver a Francisco Labastida como el candidato que al menos quedó en segundo – la actual dirigencia del PRI parece decidida a reventar la elección. Para algunos analistas, la apuesta está en la repetición del proceso electoral, con el consecuente incremento del abstencionismo y la revaloración de las estructuras partidistas. En ese juego y según sus cálculos el PRI llevaría las de ganar. Para otros observadores la apuesta no llega tan lejos. La aspiración en realidad sería – evocando a Agustín Lara – vender caro su amor al próximo presidente, sobretodo si se llama Felipe Calderón.

En este momento yo me inclinaría por esta versión aunque también resulta endeble pues parte de una premisa equivocada: el PRI no es de Roberto Madrazo. Tampoco de Mariano Palacios. Hoy son ellos quienes representan la franquicia y así lo harán hasta el 2 de julio. Derrotados en las urnas verán desvanecerse su capital simbólico. Su voz será la del tercero, la del lejano tercer lugar. Podrán servir de coro, no hay duda. El problema es que también perderán el capital político que acompaña a sus cargos.

A partir del 3 de julio el manejo de la franquicia quedará en el aire. La dirigencia marcada por la derrota será incapaz de pactar nada y el poder regresará a quienes hoy mantienen al PRI: sus 17 gobernadores. En ese momento, cada uno en función de su agenda, determinará el futuro de su parcela. Aquellos mandatarios con varios años por delante en el cargo, pedirán que se serenen los ánimos. Dirán que el que ganó, ganó y será el tiempo de ver alianzas y presupuestos. Quienes ya van de salida quizá puedan respaldar la resistencia durante algunos días, sólo hasta que recuerden su prioridad: garantizar su sucesión a modo.

En esos días quizá nos confunda el desconcierto y se hable de la balcanización del PRI. Tal vez, durante algún tiempo, se escuche la voz de las protestas. Hasta que alguien desempolve los libros de historia. Pasado el trago amargo alguien resucitará a Plutarco Elías Calles. Recordarán que el PRI es todavía – pase lo que pase el 2 de julio – el partido político más importante en México y medirán el costo de engancharse en un conflicto postelectoral. Para Madrazo quizá ya no haya futuro. Para el partido sí.

Evaluarán los costos de la movilización como hace algunos hiciera el Partido Demócrata en Estados Unidos y reconocerán que podrían perder más con un conflicto que contamine al país que con un mal arreglo. Se impondrá el sentido común y Madrazo y los suyos estarán cada día más solos.

Al poco tiempo los gobernadores volverán a sentarse en la misma mesa. Verán que ganan más juntos que como grupos aislados y en una repetición de la historia refundarán su partido. Verán al PAN a la derecha, al PRD como lo más parecido a la izquierda y deberán reinventarse para encontrar su lugar en el país. Frente a quienes ven en el futuro inmediato a un México bipartidista, yo no apostaría en contra del pragmatismo del PRI. Al menos en esta ocasión, la historia está de su lado.

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jueves, mayo 25, 2006

Hugo Chávez y Evo Morales, la adicción al poder


El poder, siempre el condenado poder. Nunca lo he experimentado, al menos no en su faceta de poder político, lo cierto es que algo debe de tener que causa adicción. Ejemplos sobran, desde el célebre Fidel Castro hasta nuestros propios líderes sindicales como Francisco Hernández Juárez, con varias “décadas de servicio” a cuestas. El tema no es, por tanto, novedoso, sin embargo, me llama la atención como algunos de los líderes de la nueva izquierda latinoamericana enseñan sus ambiciones con tan poco pudor.

Lo digo, claro, por Hugo Chávez, el mandatario venezolano que recién oficializó lo que parecía una simple baravuconada. Ahora resulta – según anunció el día de ayer – que convocará a un referendo para consultar a los venezolanos sobre la opción de la reelección inmediata "indefinida". Todo como protesta en caso de que los partidos de oposición en su país se retiren de las elecciones presidenciales de diciembre.

Actualmente, la Constitución sólo permite al presidente ser reelegido de inmediato por una sola vez, para un periodo adicional. Lo cual, por cierto, ya ocurrió, pues fue electo por primera vez en 1998 y luego de impulsar una nueva constitución se volvió a elegir en el 2000. Lo mejor es que según el presidente, su propuesta no representaría una amenaza para la democracia porque ante todo estaría la "opinión de la gente".

Pero si eso ocurre en Venezuela, en Bolivia no es muy distinta la cosa. Apenas llevan cuatro meses en el poder y ya sueñan con la reelección. Lo digo porque el Senador Antonio Peredo, alto dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales, “está convencido de que el actual Gobierno necesita un segundo mandato para dar continuidad a las políticas y los planes de reforma.” Y por ello ya han planteado “introducir en la Asamblea Constituyente, que será elegida el próximo 2 julio e inaugurada el 6 de agosto, una reforma que permita la reelección del presidente y del vicepresidente”, acción que al menos hasta ahora prohíbe la constitución.Por supuesto, la iniciativa ya ha generado oposición, sobretodo porque “Bolivia se prepara para un nuevo proceso electoral el primer domingo de julio, esta vez para elegir a los constituyentes encargados de definir la nueva Carta Magna que regirá el país”, según reporta El País. Luego de la polémica, el vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, descartó la iniciativa, sin embargo, a la luz de las experiencia nacionales e internacionales, no me extrañaría que en unos años Evo Morales se sacrifique por su país y le haga compañía a su amigo y tutor Hugo Chávez. Diría Ricardo Alemán, al tiempo.

martes, mayo 16, 2006

Pifia de la BBC: confunden a experto con un solicitante de trabajo

Esta nota no tiene desperdicio. Sin duda quedará en mi colección como una de mis favoritas y será referencia obligada para mis alumnos de la Ibero. Resulta que en la BBC entrevistaron a un experto en sistemas. La entrevista se realizó y salió al aire en vivo. ¿Dónde está la nota? Que el entrevistado no era quien ellos decían sino un cuate que fue a pedir trabajo y que estaba en la sala de espera...junto con el experto - los dos de nombre Guy - que de pronto se vio reemplazado en la pantalla.
"El error surgió cuando un productor acudió a la recepción equivocada del edificio para recibir al experto en tecnología. Cuando el productor preguntó por Guy Kewney, el recepcionista señaló al hombre misterioso, que se llama Guy Goma. El productor, a pesar de haber visto previamente una fotografía del Guy Kewney real, le preguntó si era Guy Kewney, Guy Goma respondió que sí, y el productor le llevó hasta el estudio. "Él parecía tan confundido como yo", explica el Kewney verdadero en su web, www.newswireless.net, que tiene un enlace a la entrevista, emitida en directo el viernes.
El invitado misterioso, por su parte, ha declarado que la entrevista fue "muy corta", pero que estaba preparado para volver al aire y que se alegra "de poder opinar sobre cualquier situación". Añadió que la próxima vez le gustaría "poder prepararse el tema". Además, ha declarado al canal 24 horas de la BBC que aún no sabe si le han concedido el empleo que buscaba. "Me encantaría trabajar para la BBC", ha añadido."
¿A poco no es una joya? Aquí la liga para que vean la nota completa:

jueves, mayo 11, 2006

El infarto de Roberto Madrazo

La primera noticia la tuve saliendo del elevador de Grupo Imagen. “¿Qué has oído de Madrazo?”, me pregunto Gerardo Jiménez, reportero y amigo de Reporte 98.5. “Nada, ¿por?” –Parece que le dio un infarto”. Durante las siguientes dos horas siguió el ritual que acompaña siempre a un versión de este tipo. Directivos, conductores y reporteros, se dedicaron, todos, a hacer llamadas para tratar de confirmar la información.

Lo interesante de este fenómeno es que cada llamada extiende las historia a nuevos terrenos. “No había oído nada”, me dijo alguien en otra redacción. Y lo mismo pasaba en diversas instancias del PRI, en donde se recibían llamadas pidiendo más datos.

Conforme avanzó la tarde fue cambiando la historia. “Ya está confirmado: es la esposa la que está internada en el ABC.” La versión – ahora lo sé por el Diario Monitor – fue puesta a circular por miembros del equipo del candidato. “Ya estaba delicada”, se decía en radiopasillo.

Finalmente, cerca de las seis de la tarde se desmintió el rumor. No fue un infarto, simplemente se intoxico por tomar un medicamento sin autorización. Lo dijo el propio candidato al salir del hospital. Estaba “visiblemente pálido” – según La Crónica – y el sentido común nos dice que debería estar guardando reposo. Sin embargo, Madrazo no tenía otra opción más que salir a que le tomaran la foto. No había de otra. Un comunicado o una entrevista telefónica no habrían terminado con las especulaciones. Tenía que dejarse ver. Más aún, hoy tendrá que acudir a todos sus compromisos en Chihuahua para no mostrar debilidad.

Según cuenta Carlos – un lector de
Enteratehoy y activo participante en el foro – hasta se especuló con la posibilidad de una sesión urgente del Consejo Político del PRI para discutir sobre el nuevo candidato. La versión habría sido consignada por El Economista.

Lo cierto es que la tarde de ayer fue muy negra para Madrazo. No sólo por las especulaciones sino porque confirmó el ambiente que envuelve a su campaña. “Ya veía yo a Beatriz tomando posesión”, comentó alguien en broma. Lo grave es que esos chistes coinciden con
dos encuestas – publicadas en los últimos tres días – en las que el candidato tricolor aparece 10 puntos debajo de Felipe Calderón, cuando faltan menos de 50 días para la elección.

En fin, que Madrazo sigue mal y de malas, y ahora con una agravante: desde ayer y hasta el 2 de julio habrá más ojos sobre la salud del candidato, pues aclaraciones aparte siempre habrá quien se quede con la duda como hoy escribe Katia D Artigues en El Universal: “¿Hay otra historia tras esta "intoxicación?”
Por lo pronto, todo queda como una anécdota más del histórico proceso electoral del 2006.

lunes, abril 17, 2006

De Carlos Marín a La Jornada, un poco de política ficción

No son los únicos casos ni por supuesto los más graves. Sin embargo, sí son dos ejemplos de cómo se puede llegar a torcer la realidad para ajustarla a nuestros deseos.
El primero se refiere a la columna de hoy de Carlos Marín en Milenio. En su texto, Marín señala que: "A menos que sus adversarios hagan una revelación mortal de necesidad (desde luego mucho más grave que las que fulminaron a sus ex secretarios particular y de Finanzas con la baraja en Las Vegas y los fajos de dólares), la campaña presidencial terminará de facto este mes y Andrés Manuel llegará caminando y sin sudar a Palacio Nacional." Lo extraño es que hace menos de dos semanas, el diario que él dirige aseguró - en base a la encuesta de María de las Heras - que los tres candidatos a la Presidencia se encontraban en unempate técnico.
Dicho de otro modo, con la columna de hoy práticamente desacredita la validez del estudio que él determinó colocar como su nota principal.
El segundo caso se encuentra en las páginas de La Jornada y responde a una nota firmada por su corresponsal en Nueva York, David Brooks. El texto en si no tiene nada peculiar. Se trata de una especie de semblanza crítica de Dick Morris, un conocido estratega de campañas que colaboró varios años con William Clinton. Lo que llama la atención es que la nota presenta un llamado en portada que afirma que hay un "Asesor de EU, detrás de la campaña negra de Calderón " afirmación que nunca se respalda en el texto.
Si bien Morris señala - "confiesa" dice el reportero - que ha trabajado en el pasado para el PAN, no hay un sólo dato en la nota que indique que actualmente está trabajando en la campaña de Calderón.
En fin, dos ejemplos - de muchos que hay a la mano, por cierto - de cómo las simpatías y las fobias condicionan nuestra lectura de la realidad.

jueves, abril 06, 2006

¿Qué dice la encuesta de María de las Heras en Milenio?

Como llegan a este blog muchas visitas por temas electorales, me permito recordarles que la información sobre la campaña, encuesta de Milenio - así como otros estudios - los encuentaran en mi DIARIO DE CAMPAÑA. Saludos. Mario Campos

domingo, abril 02, 2006

¿Y después de la transición? (Columna publicada en el Nuevo Excélsior)

Los políticos ocupan todos los días la agenda de la prensa en su guerra por el poder. La pregunta es para qué lo quieren o para qué se los vamos a dar. Durante décadas, la lucha política en México tuvo un destino más o menos claro transformar el sistema para permitir la llegada de la democracia, identificada con la competencia electoral y el respeto al voto. El movimiento, impulsado por la oposición y administrado por el PRI-gobierno, llegó a su punto cumbre el 2 de julio de 2000 con el triunfo de Fox y el arribo de la alternancia. Entonces, como lo había planteado Fox, la mayoría de los electores decidieron que había llegado la hora de “sacar al PRI de Los Pinos”. El problema es que el cumplimiento de la meta implicó quedarnos sin un objetivo a la vista...(IR A LA COLUMNA EN EXCELSIOR)

miércoles, marzo 29, 2006

Sobre la reforma a la ley de radio y televisión

Es una vergüenza lo que ha ocurrido con el debate en torno a la ley de radio y televisión. Tanto por el fondo - que implica la entrega de ganancias millonarias para las televisoras, según se ha explicado en Reforma y Etcétera - como por la forma.
Hoy, por ejemplo, La Jornada señal que Felipe Calderón y Roberto Madrazo se hacen los muertos para no hablar de este tema; lo cierto es que tampoco López Obrador puede entregar mejores cuentas a la sociedad.
No obstante, es evidente que sí cuenta con un mejor manejo de medios como quedó de manifiesto en su declaración sobre esta polémica.
Por razones poco claras - al menos para mi - diarios como El Universal pusieron el acento en que AMLO consideraría grave un acuerdo entre las televisoras y el PRI y el PAN; desplazando a un segundo plano la otra parte de su declaración en la que señaló que "no cree que haya tal acuerdo, porque cuando él se reunió con empresarios como Emilio Azcárraga, presidente de Televisa, no le pidió tales apoyos." (Aquí la nota completa)
Y lo mismo ocurre con las bancadas, tan grave es que los que están a favor de la reforma no hayan expuesto su posición en tribuna - me refiero a los legisladores del PRI y del PAN - como que Pablo Gómez, coordinador de los diputados del PRD, haya declarado que se siente avergonzado por haber votado a favor - junto con toda su bancada - con el argumento de que ¡no supo lo que estaba aprobando! (Así lo dijo)
¿Y cuántas iniciativas más habrá aprobado el futuro senador por el PRD sin haberlas entendido?
Insisto, es una pena lo que está pasando pero quizá lo más grave es que, para variar, no pase nada al fina de esta historia, salvo la ley avalada por las televisoras.

lunes, marzo 27, 2006

La agenda de la semana: de la reforma migratoria a la ley de radio y televisión

Aquí mi comentario semanal con Martín Espinoza en Reporte 98.5 En esta ocasión, dedicado al debate sobre la reforma migratoria y los cambios a la ley de radio y televisión. PULSAR AQUÍ PARA ESCUCHARLO.

viernes, marzo 24, 2006

Cómo publicar un libro

Dejemos por un momento a la política para comentar una nota que publica hoy El País sobre sitios web para editar y publicar libros. (Aquí la información) La nota me encantó pues nos habla de un paso más en el proceso de democratización, si me permiten decirlo así.

Empleo ese término porque la aportación más importante de tecnologías como internet es que rebajan los costos de entrada para la mayoría de la población. Les pongo dos ejemplos, antes sólo los reporteros podrían enterarse de primera mano de lo que anunciaban los gobiernos o las empresas; hoy, basta con ir a cualquiera de los sitios de las fuentes, para tener acceso a documentos, comunicados, discursos, etc. Y si eso es bueno para la demanda de información, la noticia todavía es mejor para la oferta. Actualmente, cualquiera que tenga algo que decir y lo quiera poner a disposición del mundo, lo puede hacer vía su propio blog.

Claro que para entrar a este mundo hay brechas que sortear como el uso de la computadora y el acceso a internet, pero no se comparan esos costos con lo que implica poner una revista, un diario o una estación de radio.

Bueno, pues con los sitios que recomienda la nota de El País: http://www.lulu.com/es y http://www.blogbinders.com/ ahora también se pueden publicar y vender libros sin pasar por una editorial. No sé a ustedes pero a mi me sorprende y emociona este mundo que estamos viviendo. Las oportunidades están ahí para quienes las quieran tomar. Ahora nada más falta que nos decidamos. ¿Quién dice yo?

jueves, marzo 23, 2006

Del Nuevo Excelsior y la subjetividad de este blogger

Me escribe Ivonne (me resevo su dirección de correo), y me pide que le diga lo que pienso sobre " la apertura y la formación del periódico", más que una opinión subjetiva.
La verdad es que me cuesta trabajo escribir sobre el tema porque honestamente estoy entusiasmado con el proyecto. En buena medida porque tengo una muy buena opinión, incluso en algunos casos una relación personal, con varias personas que se sumaron al nuevo diario.
Por ejemplo, a Ivonne Melgar - reportera y columnista - la leía desde que estaba en unomásuno. Recuerdo que cuando yo estaba en la universidad, recorté y guardé varios de sus trabajos sobre la situación de los jóvenes en México. Un día me la presentó mi amigo Luis Gutiérrez Aguirre - hijo de Luis Gutiérrez Rodríguez, entonces director del diario - y años después, la reencontré ya como reportera en Reforma. En todo este tiempo siempre me ha parecido una reportera ejemplar por su compromiso por el periodismo.
Y lo mismo puedo decir de Marcela Turatti, una reportera que se salió hace algunos años de Reforma para viajar y escribir, lo que la llevó a la India y a buena parte de América Latina en donde se dedicó a estudiar las diferentes formas en que se hace el periodismo.
Y así podría seguir contándoles mi opinión sobre Jorge Fernánadez y muchas otras plumas que no conozco personalmente - como Francisco Garfias, José Antonio Crespo, Leo Zuckerman - pero que respeto.
Finalmente y como es obvio, mi percepción también está influída por el hecho de que sea colaborador del diario(estaré publicando los sábados), y como es lógico, espero que sea una apuesta ganadora que le permita, y me permita, influir en la vida pública de México.
Dicho todo lo anterior, eso no implica que renuncie a mi capacidad de crítica. He visto, por ejemplo, que en su sitio web invitan a ver sus blogs, que en realidad me parecen artículos sobre los cuales se puede opinar. En ese campo tiene que mejorar.
Tampoco me encantó la impresión. Es verdad que no mancha y el diseño me gusta mucho pero se ve opaco. Me dicen que es por las rotativas.
Por supuesto, Excelsior (www.nuevoexcelsior.com.mx) - como cualquier medio - debe ser observado en su comportamiento, de tal forma que sepamos cuáles son sus filias y sus fobias. Es muy pronto para decirlo. Por mi parte, espero organizar mi dinámica para poder incorporar el diario a mi Análisis político de la prensa.
Por lo pronto, lo que tengo que decir es que siempre es bueno que entren nuevos jugadores - en los diarios, las televisoras o las empresas de telefonía - pues eso obliga a todos a ponerse las pilas.

lunes, marzo 20, 2006

Nace el nuevo Excelsior

Se especuló durante varias semanas que sería el pasado 18 de marzo cuando nacería el nuevo Excelsior. No fue así, entre otras razones, por el puente no oficial que estamos viviendo este lunes y martes;será esta semana cuando empiece a circular el nuevo diario que dirige Daniel Moreno. (Ex directivo en Milenio y El Universal)
Como comenté el otro día en Enteratehoy, formaré parte del equipo de editorialistas del nuevo proyecto. Lo digo para compartir el gusto con ustedes pero también como una especie de disclaimer, pues es un principio elemental que sepan con quién trabajo, si es que voy a escribir sobre medios.
Una vez puesta sobre la mesa mi simpatía con la empresa, les cuento que el proyecto tiene todo para dar de qué hablar. Fundamentalmente por dos variables: el capital que tiene detrás - y que se ve reflejado en el diseño, la calidad del papel y la impresión - y por el perfil de quienes ahí estarán colaborando.
Para serles franco, me impresionó la convocatoria. Ya lo verán, pero estarán escribiendo dos de los columnistas de negocios más importantes, que hasta hace poco escribían en Milenio y El Economista (y que para mayores refrencias, participan juntos en un programa de radio).
Entre los columnistas políticos destacan Jorge Fernández (ex Milenio) y Francisco Garfias (Ex Crónica), y una nueva columnista, Ivonne Melgar, que durante los últimos nueve años se desempeñó como reportera en Reforma. Hasta esta incorporación, Melgar cubría las actividades de la Presidencia.
Entre los reporteros también destaca Marcela Turati, en mi opinión, una de las mejores periodistas que tiene este país. (Coordinadora del blog www.periodismodeesperanza.blogspot.com)
En fin, que el diario le puso una buena sacudida el mercado laboral de los diarios. Ahora habrá que ver si logra mover a los lectores. Ya me dirán sus impresiones.