lunes, agosto 15, 2011

¿Quién escucha a los indignados?

(Artículo publicado en la revista www.frente.com.mx)

Las imágenes se repiten lo mismo en Chile, que en España, que -en mucho menor medida - en México: ciudadanos, más o menos organizados, salen a las calles, para plantarse en los Congresos y frente a los gobernantes para exigirles que les pongan atención. Se diría que es casi lo normal en toda democracia. Por principio los recursos nunca son suficientes para todos y lo habitual es que diversos grupos de presión hagan sentir su fuerza para ser escuchados. Sin embargo, hay algo de novedoso en este momento, que si bien tiene sus particularidades nacionales, presenta ciertos puntos comunes.

Se trata, por ejemplo, de nuevos actores y no de los mismos de siempre. Si los manifestantes fueran los sindicatos no sería de llamar la atención. Si al frente de los mismos estuviera un líder carismático, tampoco sería novedoso. No es el caso. Y finalmente, si bien estas protestas aprovechan la coyuntura electoral para aumentar su capital, en sentido estricto no se trata de actores que estén regidos bajo la lógica de los votos. Hablamos de tres características que hacen más difícil entender y encasillar a estos nuevos actores.

¿O quién podría decir que es el portador único de la agenda del movimiento del 15-M en España? Nadie. Y el mismo principio vale para el caso mexicano. ¿Cuántos votos valen – por ejemplo - Javier Sicilia o Emilio Alvarez Icaza, dos de las figuras más importantes del movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad? Yo diría que muchos porque hay un sector de la población que se ve reflejada en su discurso, y al mismo tiempo los únicos votos que pueden garantizar son los que ellos depositen en las urnas el próximo año, pues no tienen ninguna representatividad formal ni mucho menos formas de control corporativo como suelen prometer y comprometer los líderes tradicionales. Y esta es sólo una parte del fenómeno al que se suma el papel de las nuevas plataformas tecnológicas, piezas centrales para entender sus formas de diálogo y organización, mucho más descentralizadas, más parecidas a las “agrupaciones” de hackers que a los organigramas de una empresa.

Tal vez por eso, por lo novedoso del fenómeno, es que nos esté costando trabajo a todos entender qué está pasando. Los medios de comunicación – ya lo he comentado ampliamente en otros espacios – andan con la brújula chueca, acostumbrados a cubrir y valorar a los mismos actores de siempre, se ven fuera de foco a la hora de dimensionar el peso real de estos movimientos. A veces los ignoran, otras veces los sobredimensionan. En cualquier caso no terminan de saber qué hacer con ellos.

Torpeza que comparten muchos integrantes de la clase política que también desprecian a estos nuevos actores tan poco ortodoxos pero tan influyentes a la hora de articular a grupos de ciudadanos tan dispersos. Habrá quien diga que es lo normal, que las instituciones no suelen ser las más receptivas a las causas ciudadanas. Tristemente es cierto con demasiada frecuencia, sobre todo en países como el nuestro. Pero también hay límites. Y pareciera que nos estamos acercando a ellos peligrosamente. En Estados Unidos el Congreso tiene uno de los niveles de popularidad más bajo en su historia, en España es evidente la distancia entre los partidos políticos, el gobierno y el sentir de miles de personas que están saliendo a las calles un día así y otro también, y en México, pues en México aunque no parece algo masivo hay una sociedad civil emergente que está interactuando con sus políticos como hace mucho no lo hacía, ya sea por la bandera de ACTA, la reforma política o la ley de seguridad nacional.

Lo curioso – y aquí es donde me tendrán que llamar ingenuo, por decir lo menos – es que tengo la impresión de que la clase política mexicana está entiendo mejor el fenómeno que otros sistemas políticos. Todavía no sé si porque se nos da más la simulación y estamos en un típico caso de #atoleconeldedo o si en realidad hay una legítima preocupación por evitar un divorcio definitivo que por lo general suele terminar muy mal.

Las próximas semanas son claves para ver qué movimientos crecen y maduran, qué medios de comunicación son capaces de retratarlos y acompañarlos adecuadamente, y qué políticos tienen la habilidad para entender a esta ciudadanía emergente y se fortalece al hacer suyas sus banderas. No habrá que esperar mucho para conocer las respuestas.

Twitter.com/mariocampos

viernes, agosto 05, 2011

Vivir la historia

(Artículo publicado en la revista www.frente.com.mx)

Uno sabe que algo está pasando cuando las notas de los principales diarios internacionales destacan en sus primeras planas la posibilidad de que la principal economía del mundo, la de los Estados Unidos, sea incapaz de cumplir sus compromisos financieros; las noticias desde España cuentan de ciudadanos organizados vía las redes sociales para evitar que familias enteras sean desalojadas de sus casas por no pagar a la banca; y desde Noruega, los reportes hablan de un hombre que mata decenas de personas y que dice que la masacre fue su estrategia de marketing (juro que eso dijo) para lograr captar la atención sobre su discurso de odio.

Tres historias de las últimas semanas que prueban que estamos viviendo la historia. Parece una obviedad. Casi uno podría pensar que basta con estar vivo para que le toque ser testigo de cambios que llegarán a los libros de texto. Lo cierto es que al menos en mi experiencia, las cosas no siempre son así. Dedicado desde hace poco más de cinco años a contar cada mañana las noticias, puedo reconocer que hay periodos – días, semanas, incluso meses – en que cada jornada parece una copia de la anterior. Qué podrían decir, por ejemplo, los habitantes de países como Egipto, que durante décadas tuvieron al mismo presidente en el poder hasta que un día en medio de una economía en declive y una sociedad indignada y conectada, nació un movimiento que en pocas semanas transformó la historia de su país.

Y lo mismo podríamos decir del mundo occidental que parece trepado a una ola de cambios, o mejor dicho, de incertidumbre. Apenas unas semanas, cuando los medios del planeta anunciaban la muerte de Osama Bin Laden, se escuchaba un coro que anunciaba la próxima reelección de Barack Obama en noviembre del 2012. no obstante, una encuesta de la empresa Gallup en el mes de julio mostraba que una hipotética contienda entre cualquier candidato Republicano frente al hoy Presidente, resultaba en un cambio de partido en el poder. La supuesta popularidad de Obama se esfumó.

Semanas antes los sondeos en Francia destacaban la figura emergente de Dominique Strauss Kahn -entonces director del Fondo Monetario Internacional – como una de las candidaturas más fuertes para llegar a la presidencia. Después estalló el escándalo de la presunta agresión sexual en el hotel Sofitel de Nueva York, y el hombre – al menos hasta ahora – salió de la escena y el maltratado presidente Sarkozy vio fortalecidas sus esperanzas de repetir en el cargo en las elecciones del próximo año.

¿Quién puede decir, por ejemplo, cuál será el destino final del movimiento de los llamados Indignados en España? Esos ciudadanos hartos que recorren todo el país para presionar al Congreso y la banca para sacar adelante su agenda de cambio? ¿O hasta dónde llegará en México el movimiento de Javier Sicilia que ya se ha convertido en interlocutor del gobierno, que se ha sentado a la mesa con legisladores y tiene entre sus metas sacar adelante reformas, entre ellas la política, que abriría un mayor juego para los ciudadanos?

Para algunos escépticos lo que pasa en México no es comparable con lo que ocurre en otras partes del mundo. Mi impresión es que si bien hay notables diferencias entre cada país, en realidad todos estamos subidos a la misma extraña rueda de la fortuna sin que nadie pueda decir con certeza cuál será el destino final. Y si bien esto puede ser aterrador – no es fácil ver a la superpotencia viviendo literalmente al límite de sus posibilidades económicas – no deja de ser fascinante el sentir que estamos viendo la historia, o mejor aún, que la podemos protagonizar en al menos alguna de sus dimensiones.

Porque una de las características de este tiempo es que lo sólido, lo institucional, lo que se asumía como duradero ya no lo es tanto, y en contraste, son los liderazgos emergentes, los movimientos sorpresivos, los giros inesperados los que marcan la ruta.

Entiendo que a veces parece que lo que pasó ayer no es distinto a lo de hoy o a lo que vendrá mañana pero si ponemos un poco más de atención veremos que estamos viviendo la Historia – así con mayúscula - que en unos años otros habrán de contar.

twitter.com/mariocampos

viernes, julio 29, 2011

Google+ vs tu mamá tuitera

(Mi artículo publicado en la revista www.frente.com.mx)

Uno de los rasgos que distinguían y entusiasmaban en los primeros años de Internet era la existencia de sitios en los que el anonimato en el rey. Los usuarios podían ser unos en su vida habitual, mostrar un rostro con las personas que los rodeaban y ser otros por las noches al conectarse a la web en la que bien podían (y pueden) asumir una identidad diferente a la real. Ese principio permitió el auge de los chats, particularmente los de contenido sexual. El modelo fue tan exitoso que incluso dio vida a conceptos como Second Life, la gran plataforma para ser otro o incluso otros. Un espacio en el que cada usuario decidía cómo quería ser percibido “físicamente” por los demás: más alto, rubio, gordo, etc.

Y si bien puede parecernos demasiado extremo la idea de inventarse una personalidad alternativa, basta con pensar cuántos de nosotros no hemos abierto cuentas de twitter con nombres o avatares que muestran una imagen distinta a la que tenemos en realidad. Las cuentas “troll”, desde las que muchos dicen cosas que no podrían afirmar con su auténtica identidad, son otro ejemplo de esta posibilidad de ser otros que te ofrece con gran facilidad la red.

Lo interesante es que esta idea – que aún sigue vigente - ha cambiado de manera significativa desde la llegada de las redes sociales. Recuerdo hace poco a un joven que escribía: “mi mamá es mi amiga en Facebook y ya me sigue en Twitter... mi vida está oficialmente arruinada”. Y tenía razón porque si bien en twitter existe la opción de limitar el contacto con algunos usuarios autorizados, y en Facebook hay formas de crear grupos de "amigos" con diferentes niveles de acceso a tu información, en términos generales la idea de mundos aislados: ser uno con tus compañeros de trabajo y otro con tus amigos, uno con los compañeros de la escuela y otros con tu familia- en los hechos esa distinción se ha diluido notablemente. No sin generar ciertas quejas, por cierto.

Por eso parecería que para atender ese reclamo es que Google+, la red social de moda, parte de entrada de la idea de los círculos, término muy adecuado para describir esas esferas distintas en las que en la vida real nos movemos. ¿Pero es realmente una solución? En principio pudiera parecer que sí. A mi al menos no me interesa compartir - por mi y por los demás- las fotos de mis vacaciones con personas que recién conocí, como tampoco creo que todas mis actualizaciones de estatus sean del interés de mis jefes.Sin embargo creo que hay más de ilusión que de efectividad en esta propuesta. Porque si bien de entrada otorgan más control sobre el contenido que nosotros generamos y compartimos, no limita la actuación de los otros, con los que interactuamos, que bien pueden seguir haciendo lo que les plazca con sus propios espacios. De tal forma que quien quiera seguir tomándote fotos mientras bailas en la próxima boda el pepepe o el payaso de rodeo lo va a seguir haciendo.

Te seguirán "etiquetando" y es un hecho que cada vez habrá más programas de reconocimento de rostro que puedan identificar quién eres y dónde andabas, aunque tú trates de pasar desapercibido. Mientras cada persona tenga un celular con cámara en la mano, y tenga la cultura de compartir sus fotos, tu bajo perfil es más una aspiración que una realidad.

Google+ acierta al conectar con una creciente preocupación de los usuarios: la pérdida de control. Pero la realidad, hay que decirlo, es que el fenómeno que estamos viviendo es más cultural que tecnológico y en ese sentido es difícil que una sola plataforma lo pueda revertir.

www.twitter.com/mariocampos

jueves, julio 21, 2011

Torturados en horario triple A

(Artículo publicado en www.frente.com.mx)

Hace unos días los medios de comunicación – en particular uno, Milenio – volvieron a ser noticia. El motivo fue la transmisión de dos fragmentos de un video en el que unos hombres torturaban a soldados a los que golpearon hasta matarlos. Y la pregunta volvió a ser: ¿debemos los periodistas difundir ese tipo de imágenes?

Para algunos el debate está en si es una historia periodísticamente relevante o no. En ese caso los directivos de Milenio, Ciro Gómez Leyva y Carlos Marín, consideraron que sí. Que al mostrarlo en televisión ayudaban a que la población entendiera mejor lo que ocurre en el país. Desde su perspectiva – lo supongo, porque eso no lo dijeron pero suele ser el argumento de quienes transmiten este tipo de imágenes – cuando se tiene un video así hay que dejar que sea el auditorio el que lo juzgue y no que el medio censure cual si se fuera un tutor que decide qué debe ver el público.

Sin embargo, lo que muestran estudios en la materia es que muchas de esas premisas pueden ser atractivas como discurso porque parecen poner al público como adulto y al medio al servicio de la información, pero en los hechos operan exactamente al contrario. En primer lugar porque es falso que al ver una imagen así seamos capaces de procesarla racionalmente. ¿O quién puede mantener la cabeza fría mientras ve cómo matan a un hombre a martillazos?, ¿qué ser humano es capaz de ejercer la razón mientras escucha a otro decir “sácale un ojo”? Sólo leerlo es brutal, imaginen verlo.

La pregunta no es si debemos conocer el video o no, o al menos esa no debería ser la única que nos hagamos. Por ejemplo, ¿por qué había una cámara grabando? Porque una cosa es que un policía golpee a una persona y un ciudadano lo grabe - lo que haría del video una pieza testimonial de un abuso de autoridad- y otra que unas personas torturen a otra mientras otras intencionalmente lo graben todo.

Y la duda es: ¿para qué lo graban? Pues para que otros lo puedan ver. Se trata – como han explicado expertos como Mauricio Meschulam (@Maurimm) - de un acto de terrorismo. Un acto pensado para mandar mensajes y provocar terror, no a las víctimas directas de la agresión (los soldados torturados), sino a todas las personas que después verán el video. Y bajo esa lógica, ¿quién gana cuando un canal de televisión difunde ese material, así sea en bloques de 20 segundos? Fácil: los autores del crimen.

Resulta delicado, por ser mera especulación, hablar de la intención de quien lo hizo. Pero sí podemos hablar de los efectos que una noticia mostrada así – en imágenes, no en texto - puede tener en quien la ve. De entrada, puede servir para mostrar poder, exhibir al crimen organizado como una actor capaz de someter a las autoridades (representadas por las víctimas) y en ese sentido mandar un mensaje a toda la sociedad, mostrándose como si se tratara de un poder invencible. No lo es pero ésa es la señal que algunos pueden percibir.

Por otro lado, el caso puede ser empleado por quienes quieren producir sociedades atemorizadas e indignadas capaces de ceder en sus derechos con tal de detener a esos criminales, lo que en los hechos equivale a debilitar la causa de los derechos humanos. Dicho de otra forma, el estar expuesto a ese material justifica potenciales actos de brutalidad en represalia bajo la premisa de que ésos son los términos de la batalla.

No sabemos quién grabó y distribuyó esos actos, lo que les puedo afirmar es que muchos medios recibieron el material pero sólo fue Milenio quien decidió difundirlo. Es su derecho – más allá de que haya firmado el acuerdo sobre la cobertura de la violencia – decidir qué y cómo publica lo que considera noticia, pero con base en ese mismo documento es nuestra facultad como audiencias hacernos preguntas sobre si esa cobertura ayuda a la sociedad o en realidad termina sirviendo a los enemigos de la misma.

Twitter.com/mariocampos

¡Ahí viene el cochinero! (Lecciones de News of the World)

(Artículo publicado en www.frente.com.mx)

Un escándalo sacude los medios europeos y a uno de los magnates más poderosos del mundo. Se trata de Rupert Murdoch – dueño de News Corporation- y del que fuera uno de los semanarios más exitosos del Reino Unido durante más de un siglo, News of The World, versión dominical del diario The Sun, con un tiraje de 2.8 millones de ejemplares. La causa del alboroto es dramática: los periodistas de ese tabloide, en una búsqueda de primicias y material sensacionalista que pudieran aprovechar, intervinieron las comunicaciones de cientos de personas, celebridades, políticos o ciudadanos ordinarios, que vieron vulnerada su privacidad.

La dimensión del revuelo fue tal que el semanario tuvo que cerrar sus puertas, una millonaria operación que esperaba hacer Murdoch para crecer su imperio mediático tuvo que ser cancelada y se han abierto procesos de investigación en Inglaterra y en Estados Unidos para castigar a los responsables y averiguar si no se cometieron prácticas similares en otras partes del mundo.

El caso parece muy lejos de nuestro país pero no lo es tanto y por eso tenemos que ponerle atención. Porque si bien en México – al menos que yo conozca – ningún medio ha sido acusado de realizar una práctica similar, sí hay una variable que se ha presentado de manera regular, y me refiero a a la difusión vía la prensa, la radio o la televisión, de materiales grabados ilegalmente. Le pasó hace algunos años a los hermanos de Carlos Salinas que fueron exhibidos en el noticiero estelar deTelevisa, le ocurrió lo mismo a Luis Tellez que fue intervenido en sus pláticas vía celular cuando era Secretario de Comunicaciones y Transportes, y le ha pasado a personajes de diversos partidos.

Habrá quien diga que gracias a esa práctica conocimos las célebres declaraciones de Mario Marín (ex gobernador de Puebla) y Kamel Nacif sobre Lydia Cacho, que por eso escuchamos a Fidel Herrera – entonces gobernador de Veracruz- dar línea sobre cómo debían operar en la elección estatal de 2010 para apoyar al candidato del PRI, y que gracias a ese tipo de materiales los ciudadanos nos hacemos de información que de otra forma permanecería oculta.

Es cierto, el problema es que cuando se abre esa puerta lo difícil es volver a cerrarla. Porque cuando nos fijamos sólo en el contenido y no en la forma en que es obtenido entonces perdemos perspectiva. Lo decíamos apenas la semana pasada con el video de la tortura a los soldados que fue exhibido por Milenio televisión. Ahora lo repetimos porque bien podemos apostar que en los próximos meses veremos desfilar muchos videos y audios obtenidos de forma irregular y cuando se presenten habrá que hacerse muchas preguntas.

Plantearse, por ejemplo, quién gana con su difusión, quiénes tienen la capacidad para obtenerlo, por qué en ese momento, por qué a través de ese medio de comunicación en particular. Hacer estas preguntas resulta anticlimático, en especial cuando el material está ya al alcance de todos y existe un intenso debate sobre sus implicaciones. Por eso vale la pena vacunarse desde ahora.

Lo que estará en juego en el país el próximo año es mucho. Para algunos la posibilidad de volver al poder que ejercieron durante más de siete décadas, para otros la oportunidad de retenerlo por segunda vez, mientras otros suspiran con llegar por vez primera a Los Pinos. Hablamos de proyectos de país pero también de presupuestos de miles de millones de pesos y la oportunidad de conducir una nación. Por eso la guerra será con todo.

Más vale que así como ahora ocurre en buena parte del mundo los mexicanos también nos empecemos a preguntar por la forma en que trabajan nuestros medios de comunicación y los instrumentos que tenemos – en internet o fuera de la red – para hacer escuchar nuestra voz. Ahí viene el cochinero. Estemos preparados.

Twitter.com/mariocampos

jueves, julio 07, 2011

#fuaaa o el riesgo de emborracharse en público

(Artículo publicado en www.frente.com.mx)

El Gran Hermano – con sus diferentes versiones – era una preocupación recurrente en diversos autores del Siglo XX. Inspirados, o mejor dicho, aterrorizados, por el poder de los sistemas totalitarios advertían sobre los riesgos de contar con Estados capaces de verlo todo. En sus distopias – utopías negativas - los escritores imaginaban pantallas vigilantes que supervisaban cada uno de nuestros actos y lo consignaban para ser juzgado por alguna autoridad. Por fortuna, en este momento del Siglo XXI son pocos los sistemas de gobierno que se acercan a esa pesadilla.

Sin embargo, algo de su temor se ha materializado en nuestros días. La diferencia, sin embargo, es que no se trata de un gran ojo vigilante guiado por un interés político, en su lugar lo que tenemos son miles, en realidad millones, de personas que están dispuestas a dejar constancia para que los demás lo vean, de lo que hacemos o dejamos de hacer. La idea del gran observador/juzgador se ha materializado en forma de teléfonos celulares y de redes sociales que a través de internet pueden compartir en pocos minutos los mismos materiales.

Lo vimos hace tiempo con el célebre protagonista de una detención en Sinaloa, que al verse en riesgo de ser trasladado en una patrulla sólo atinaba a decir: “tengo miedo”. El video tenía hasta unos días más de 13 millones 700 mil vistas. El doble de hits de la protagonista de “yo no choque, me chocaron”, que cuenta con la nada despreciable cantidad de 6 millones 362 mil vistas, todavía por encima del video del baile de la mamá de una cantante que entre sus diferentes versiones tiene más de 700 mil vistas de un asunto que se supone sería privado.

“Estrellas” de la pantalla youtubera a la que podría aspirar el “actor” de Fuaaaaa, otro hombre detenido que visiblemente borracho comparte su visión del universo ante las cámaras y que en pocos días se convirtió en trending topic en Twitter y que ya rebasaba las más de 98 mil vistas, con decenas de parodias y copias en internet.

Todos (o casi todos) los que usamos la red hemos visto y en más de una ocasión nos hemos reído con alguno de estos materiales. La razón por la que lo hacemos no requiere mayor explicación, el ridículo ajeno siempre nos ha entretenido y se podría señalar que no pasa nada cuando una persona se vuelve blanco de la burla de cientos de miles o de millones. Incluso hasta se podría destacar que en muchos de esos casos se les grabó en espacios públicos y que en ese sentido no se violaba su intimidad. Puede ser.

Pero también es cierto que lo que hoy nos parece especialmente simpático no lo sería tanto si alguno de nosotros – o alguien cercano - fuéramos los protagonistas de esas historias. ¿Quién no ha perdido el control en alguna fiesta? ¿quién con sus amigos o familiares no ha “perdido el estilo”'? ¿quién en algún momento de confianza no ha hecho cosas que no quisiera ver publicadas en youtube, twitter o facebook?

Parece una cosa menor pero no lo es tanto. Porque lo que está de fondo en esta discusión son dos variables fundamentales para entender lo que ha sido nuestra vida hasta ahora: por un lado, los límites entre la vida privada (en algunos casos incluso la vida íntima), la vida que está a los ojos de los que nos rodean y la que hacemos con la conciencia de que podemos ser observados por cualquiera.

Y si eso no fuera suficiente está en peligro de extinción la idea de que lo que se hace en la vida es efímero, tanto para bien como para mal, porque la realidad es que una vez que un material llega a internet es difícil que desaparezca, lo que ha provocado una serie de debates en varias partes del mundo sobre lo que ya se conoce como el derecho al olvido, la idea de que lo que uno hace en cierta etapa de su vida (o con cierto grado de alcohol en la sangre) no debe quedar registrado para siempre.

La reflexión parece absurda si se plantea como un asunto colectivo porque no hay indicios de que los celulares con cámara vayan a desaparecer o que la creciente cultura de grabarlo todo y compartirlo se revierta en el corto o mediano plazo, aunque no por ello deberíamos renunciar a preguntarnos si queremos vivir en un mundo así.

Por lo demás, lo que sí está al alcance de nuestras manos es tomar conciencia de la dimensión del fenómeno que hoy estamos viviendo y al menos tratar de controlar lo que sí está en nuestras manos.

Twitter.com/mariocampos

miércoles, julio 06, 2011

Conferencia: cómo enfrentar y aprovechar el nuevo entorno de información

¿Cómo sobrevivir (y sacar provecho) en el mundo post wikileaks?


Vivimos tiempos extraños: el departamento de Estado de los Estados Unidos enfrenta una crisis global por la filtración de documentos que suponía estaban reservados, ciudadanos (des)organizados en twitter echan para atrás un impuesto a internet propuesto por el Gobierno Federal, empresas tienen que regresar a su viejo logotipo por el rechazo de sus fans a los cambios de imagen, y figuras públicas en todo el mundo - artistas o políticos - pierden sus cargos o su reputación por culpa de videos en línea que son difundidos por millones de usuarios conectados en red.


Y es en este nuevo ambiente en que funcionarios, políticos, empresas y organizaciones no gubernamentales tienen que aprender a comunicarse. Las amenazas están a la vista pero también las oportunidades para quienes sean capaces de reconocer que el mundo ya cambió, que las reglas del juego son otras y que las tenemos que aprender.


Objetivo


Proporcionar a los asistentes las herramientas que les permitan responder al nuevo entorno en el mundo de la comunicación.


Contenido


  • Cómo era la relación entre los medios, las audiencias y las instituciones en los tiempos de la radio y la televisión
  • Qué papel están jugado ahora sitios como facebook, youtube, twitter y wikileaks (en todas sus variantes) en la imagen de los actores públicos y privados
  • Qué implican los cambios a lo que se entendía por vida pública y vida privada
  • Cómo puede afectar lo que hace un solo colaborador a la imagen de toda una institución
  • Qué nuevos retos enfrentan las áreas de comunicación y relaciones públicas
  • Qué significa vivir en un mundo interconectado, que se desarrolla en tiempo real y que guarda registro de todo
  • Cómo hacer frente a las crisis en twitter
  • Cómo cambian las relaciones de poder con las redes sociales y la capacidad de los usuarios de generar su propio contenido
  • Cuáles son los nuevos ciclos de vida de la información
  • Cómo sobrevivir en un entorno en el que los anónimos pueden dañar la reputación de una persona o una institución
  • Qué tienen que hacer las instituciones y las personas para sacar provecho de este nuevo entorno
  • Cómo construir relaciones de confianza.


Duración

Una hora y 45 minutos más 15 minutos para preguntas y respuestas.


domingo, julio 03, 2011

La sorpresa del 2012

(Arículo publicado en www.frente.com.mx)

¿Quién será el factor sorpresa en la elección del 2012? En el año 2000 la tradición de las últimas siete décadas marcaba que el siguiente mandatario sería aquél que fuera postulado por el dedo presidencial. Así había ocurrido desde la fundación del PRI (incluyendo sus denominaciones anteriores) y con esos antecedentes era casi un hecho que Francisco Labastida Ochoa sería el sucesor de Ernesto Zedillo. Más de uno apostó a que todo sería así hasta que hizo su aparición Vicente Fox. El pintoresco y carismático gobernador de Guanajuato que sin tener una larga carrera política construyó un movimiento transpartidista llamado Amigos de Fox que gradualmente logró lo que para muchos parecía imposible, convertirse primero en un rival serio y luego en un candidato ganador que terminó con las siete décadas de hegemonía priísta.

Seis años después la mayoría de las encuestas apuntaban a otro favorito, Andrés Manuel López Obrador, el tabasqueño ex alcalde de la Ciudad de México que construyó un movimiento nacional que lo llevó a estar muy por encima de su propio partido político, el PRD. López Obrador parecía invencible hasta que apareció un aspirante del PAN por el que nadie creía. Muy lejos del que era entonces el precandidato panista mejor evaluado en las encuestas, Santiago Creel, Felipe Calderón logró ocupar un lugar en el mapa, primero al obtener la candidatura de su partido -aun contra la voluntad presidencial- y después al convertirse no en el protagonista sino en el antagonista de la elección. Calderón como candidato no despertó nunca un gran entusiasmo a su alrededor pero sí logró convertirse en la opción que recibió a todo el voto antipejista. Más allá de las opiniones sobre el desarrollo de la elección del 2006, resulta difícil negar el papel central de quien hasta enero del año de la elección, no parecía un rival con posibilidades reales de ganar.

El recuento viene a cuento si pensamos en lo que puede ocurrir el próximo año. Hasta ahora esa elección, y su eventual resultado, tiene nombre y apellido, Enrique Peña Nieto, goberndor del Estado de México. En todas las encuestas aparece muy bien colocado y no hay nadie que hoy ponga en riesgo su elección. Pero falta un año y la pregunta es si en este tiempo no surgirá nadie que le ponga sabor a la disputa por Los Pinos. ¿No habrá ningún aspirante interesante que sacuda esa batalla?

Los candidatos naturales son varios: el mismo Andrés Manuel López Obrador que desde la contienda pasada no ha dejado de hacer campaña, el ahora Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard que puede captar parte del voto panista o antipriísta si el aspirante del PAN no levanta, o incluso alguien de las filas del propio Acción Nacional, en especial alguien como Josefina Vázquez Mota que convertiría la contienda en una batalla entre el regreso del PRI al poder o el arribo de la primera mujer a la Presidencia de la República, escenario que podría ser interesante al poner la variable de género sobre la variable partidista.

Me encantaría decir que el factor sorpresa podría venir desde la sociedad civil pero el bloqueo del PRI a las candidaturas ciudadanas hace imposible ese escenario salvo que algún partido pusiera su membrete al servicio de una figura emergente, lo que hoy se ve muy poco probable bajo la premisa de que unos ya tienen muchos precandidatos y otros -como el Partido Verde o el PT- simplemente se sumarán a las candidaturas de otros partidos.

En fin, que para algunos la sucesión presidencial ya está resuelta. Puede ser pero la historia muestra que en política cuando alguin dice que no hay cambios posibles por lo general está aplicando una estrategia o expresando un deseo. Vamos a ver si en los meses por venir nos encontramos con alguna sorpresa.

twitter.com/mariocampos

Twitter.com/mariocampos

jueves, junio 09, 2011

¡Tira tu celular! (Sobre el pesimismo tecnológico)

El pesimismo se está apoderando del mundo de la tecnología. Al menos eso parece al mirar la sección de libros sobre estos temas en Barnes and Noble, una de las dos cadenas de librerías más importantes en Estados Unidos, y que muestra títulos como "The Shallows" (los Superficiales), "The filer Buble. What internet is hiding from you" (La Burbuja que filtra, lo que internet te está escondiendo), "The Digital pandemic. Reestablishing the face to face contact in the electronic age" (la pandemia digital, reestableciendo el contacto cara a cara en la era electrónica), y "Alone together. Why we expect more from tecnology and less from each other". (Juntos pero solos. Por qué esperamos más de la tecnología y menos de los otros)

Títulos que apuntan a diversos efectos negativos de la tecnología en nuestras vidas, en especial entre los jóvenes que pasan más tiempo informándose, divirtiéndose y conviviendo con otros en el mundo digital. ¿Y cuáles son esos males de los que nos advierten? Por un lado, por la creciente personalización de los mensajes que recibimos, ya sean publicitarios o informativos, de tal forma -dicen estos críticos- que en poco tiempo el universo conocido por una persona será muy distinto al que experimenta aquél que vive a su lado.

Fenómeno que se agrava por el hecho de que internet tiene una serie de filtros - ya sea que se trate de google o youtube- que hace que ciertos contenidos sean destacados sobre otros lo que implica el riesgo de que aquello que consideremos la "realidad" sea en los hechos el resultado de unos criterios, generalmente diseñados por valores económicos, de los que no somos conscientes.

Por si fuera poco diversos autores apuntan hacia los costos que tienen en nuestras vidas el que buena parte de nuestras relaciones sean virtuales, incluso cuando estamos rodeados físicamente de otras personas. Seguramente quienes leen este texto han recibido alguna crítica por pasar tanto tiempo pendiente de sus amigos en Facebook o en twitter, con el sacrificio que eso ha implicado en el mundo real.

Y finalmente están aquellos textos que reflejan una preocupación por la pérdida de la capacidad de reflexión y concentración derivada del uso de estas tecnologías y de quienes sienten que el boom de la autoexpresión y de los contenidos elaborados por personas “normales” terminará por demeritar el contenido producido por profesionales.

Los campos de atención son muchos y variados. La pregunta es: ¿Hasta dónde todas estas expresiones no son meras resistencias al cambio? ¿En qué medida todos estos textos no están reeditando las preocupaciones mostradas luego de la invención del cine, la radio, la televisión o cualquier otro producto que transformó a las sociedades? ¿Y en qué sentido - y esta me parece la pregunta central- algunos de estos autores no nos están dando material real para la discusión? Valdría la pena escuchar lo que tienen que decir y descubrir de todo el conjunto de críticas, cuáles son aquellas a las que deberíamos de estar poniéndoles atención.

Twitter.com/mariocampos

jueves, mayo 12, 2011

Ninel, Barack Osama y el 2012

(Artículo publicado en la revista www.frente.com.mx)

Ninel Conde, actriz y cantante mexicana, es una celebridad en internet. Lo es por sus casi 160 mil seguidores en twitter y por haber sido la protagonista de una de las recientes olas de bulliyng twittero luego de haber dado el pésame al pueblo de los Estados Unidos por la muerte de su presidente Barack Osama. O al menos eso creyeron los miles de usuarios y periodistas que comentaron y difundieron el tema convirtiéndolo incluso en trending topic por algunos momentos. La historia podría pasar al anecdotario desafortunado de algunas figuras públicas como Paulina Rubio o Dulce María de no ser porque es falsa.

Al menos así se desprende de la imagen que dio la vuelta por todos los medios y que con una mirada fina muestra una imagen alterada, con cambios en la tipografía, con efecto en bold, ligeramente más grande que los otros mensajes y con una edición de la línea que separa cada uno de los textos.

El punto parece irrelevante pero no lo es porque muestra lo manipulable que resulta la plataforma y a veces los propios usuarios.

La plataforma porque bajo la premisa de que “sí lo dijo pero lo borró” hace posible cualquier historia siempre y cuando se ajuste a la imagen que se tiene del emisor. Con los antecedentes de la declaración del “surimi” en Indonesia – también negado – y las historias de otros y otras artistas, buena parte de la banda tuitera ni siquiera se tomó unos segundos para verificar la información. La lógica parece ser que si algo es creíble, entonces debe ser verdad.

Y es un asunto importante, por un lado, porque confirma el efecto halo, ese que atribuye a una persona una serie de atributos en función de una experiencia o contacto así sea parcial. Es decir, si una persona es responsable en el trabajo asumimos que es buen pagador si le prestamos dinero aunque una cosa no tenga relación con la otra. Lo que en este caso confirma el prejuicio de que si se trata de una artista entonces es probable que diga una tontería, cómo muestran muchos de los comentarios en twitter y post sobre el tema.

Pero también es relevante porque hace evidente lo fácil que es manipular a la red social, de la que por lo general se suelen destacar sus atributos pero que también tiene un lado oscuro.

¿Cuántos actores políticos no habrán tomado nota de este comportamiento a la hora de planear sus estrategias de campaña hacia el 2012? ¿cuantos rumores no podrán ser sembrados en contra de los aspirantes a la presidencia bajo la premisa de que lo importante no es que sea necesariamente cierto sino que lo parezca?

El marco electoral en México ha definido que las campañas negativas no tendrán lugar en la radio y la televisión. Así que el cauce natural, como ya ha ocurrido en otros momentos y en otros países, será internet. Ahí se desarrollarán las acciones, por un lado, porque que incluye a treinta millones de mexicanos, muchos de los cuales serán electores activos en la próxima contienda pero también porque la experiencia muestra que lo que pasa en la web es retomado, casi de inmediato y muchas veces sin verificar, por los medios tradicionales lo que amplifica su alcance sin violar las leyes electorales.

Es por eso que se requiere de una audiencia mucho más critica, consciente no sólo de que será blanco de estrategias de rumor y guerra sucia – con efectos directos para la reputación de las personas afectadas – sino de su papel como distribuidor de esos mensajes. Lo han aplicado – y con éxito – los integrantes del crimen organizado que han generado campañas de desinformación para atemorizar a la población sobre supuestos toques de queda, lo han hecho en otro momento alimentando versiones de supuestas balaceras, y ahora – según los elementos a la vista – algunos usuarios han visto la oportunidad de generar movimientos modificando alguna cuenta, así sea sólo con fines de entretenimiento.

La historia queda para el registro de lo que pudo haber sido una de las mayores campañas creadas con una imagen modificada y como un antecedente de lo que habremos de ver en los meses por venir. Al tiempo.

Twitter.com/mariocampos

jueves, mayo 05, 2011

La política de la inmersión

El mundo del espectáculo experimenta una gran transformación. Hasta ahora, así lo cuenta Frank Rose en su nuevo libro The Art of Inmmersion, los creativos – cineastas, productores, publicistas, etc. - se preocupaban por generar contenidos con historias ya hechas de principio a fin, que los espectadores consumían de manera más o menos pasiva. Pero esta dinámica, con la que todos hemos crecido, está llegando a su fin. En su lugar lo que surge en todos lados es la cultura de la participación y la co-creación.

Lo vemos, por ejemplo, en Lost, la mítica serie de televisión que con todas sus ambigüedades y cabos sueltos convirtió a los televidentes en co-escritores que semana a semana (incluyendo al final de la serie) participaban imaginando teorías, proponiendo explicaciones, debatiendo dentro y fuera de la red sobre lo que pasaba en la misteriosa Isla. Pero también lo encontramos en los generadores de universos paralelos desde la gran pantalla. Lo mismo con los sitios como wikipedia dedicados a Star Wars que a Harry Potter, que en las campañas de mercadotecnia que apuestan por involucrar a los fans, antes, durante y después de cada película con la idea de extender la experiencia más allá de 120 minutos.

El cambio inició hace algunas décadas pero se está acelerando en los últimos meses. En espacios como Tvolución – el sitio de video en vivo y bajo demanda de Televisa – ahora los seguidores de las telenovelas pueden ver cómo se hacen los castings antes de las grabaciones, y los aficionados al futbol pueden ver en línea y en tiempo real el entrenamiento de su equipo favorito.

Las historias que estaban acotadas a un lugar y un espacio se expanden; la fantasía se mezcla con la realidad y lo que era una experiencia sólo visual o auditiva se vuelve de 360 grados. Personajes de series de ficción que tienen cuentas en twitter y dialogan con los fans; consumidores que se convierten en productores y organizan las campañas de sus marcas favoritas vía concursos en youtube; adictos a series de televisión condenadas a desaparecer que se organizan en Facebook y Twitter para reclamar a las cadenas y a los patrocinadores que hagan lo que tengan que hacer para mantener vivos a sus entrañables personajes.

El fenómeno está en todas las plataformas y en mayor o menor medida ya se vive en nuestro país. Y la gran pregunta es, ¿cómo cambiará esta nueva dinámica la manera en que entendemos las cosas hasta ahora en otros planos? ¿Podemos seguir pensando en la educación como un proceso que empieza y termina en el salón de clases o que a lo mucho invade un par de horas en forma de tarea en el hogar? ¿puede el activismo político – ambientalista, pro derechos humanos o partidista – seguir siendo igual cuando las herramientas de comunicación están viviendo esta transformación?

El hilo conductor de esta revolución es el cambio en la forma en que se cuentan las historias. Ya no más una sola voz – sea un cineasta, maestro o gobernante – que decida autoritariamente cuándo y cómo empieza y termina un relato. Hoy se trata de encontrar la fórmula para que los otros – los que conocíamos como consumidores – adquieran un rol protagónico. No todos abrirán un sitio para agrupar al resto de los fans ni se convertirán en voceros a través de youtube, pero hay que crear las condiciones para que aquél que quiera hacerlo encuentre las herramientas y sobre todo los mensajes adecuados para poderlos comunicar.

Veremos quién entiende el tamaño y el sentido del cambio y lo aplica en beneficio de la sociedad.

Twitter.com/mariocampos

domingo, mayo 01, 2011

Se buscan anticuerpos

(Texto publicado en la revista www.frente.com.mx)

Hace un par de años México vivió una pandemia – la de la influenza AH1N1 – que recordó a todos la importancia de tener vacunas, planes de emergencia y equipos suficientes para hacer frente a una emergencia. Ahora, dos años después, el país enfrenta una amenaza similar, sólo que los virus son de diversa naturaleza y no parece que estemos listos para hacerles frente.

¿En qué consisten? Uno de ellos, de los más contagiosos, es el que infecta a la gente con la idea de las soluciones milagro. Si bien el bicho tiene varias presentaciones la lógica es la misma: si se fuera Elba Esther Gordillo del SNTE la mejora de la educación de los niños sería inmediata; si Calderón decide detener “su guerra” al narco, la violencia disminuiría en automático; si llegan Peña Nieto o López Obrador al poder el rumbo nacional comenzará a mejorar.

El esquema puede variar pero como todo producto milagro parte de que basta con cambiar una sola pieza – colocarte unos tenis, un parche o una pulsera – para que todos aquellos males que te aquejan desaparezcan de la noche a la mañana.

Otro de los virus es el de la confrontación. Triste conocido de tiempos recientes que se ve ansioso por volver. Lo vemos en los discursos de López Obrador que achaca todos los males del país a Felipe Calderón, en los priístas dispuestos a lucrar con la pobreza sin asumir ninguna responsabilidad sobre su papel histórico o reciente, y en los mensajes presidenciales que confrontan a quienes le critican sin antes dar señales de que entiende el dolor de quienes le piden respuestas distintas a los problemas nacionales.

La crispación es sin duda una de las peores amenazas porque ya hemos visto que tiene caldo de cultivo en el cual crecer. Se estimula desde la derecha y desde la izquierda, desde los medios conservadores y desde los liberales, desde las calles y desde las Cámaras, y la experiencia en el país es que nada bueno sale cuando desde el poder se apuesta a la división como la vía para ganar elecciones.

Por eso hacen falta anticuerpos: ciudadanos que frente a los que quieren vender las soluciones inmediatas, recuerden que los temas siempre son más complejos y las soluciones requieren de tiempo; que ante los discursos que pretendan satanizar a quienes piensan diferente, seamos capaces de construir puentes de entendimiento; que frente a los que busquen convencernos de que nosotros somos los que estamos divididos y confrontados, recordemos que generalmente son “ellos”, los grupos de poder político y económico, los que se enfrentan, casi siempre para llegar al final a un arreglo en que resuelven sus diferencias y somos los ciudadanos los que terminamos peleados.

Esos anticuerpos hacen falta en las universidades, que deben conservarse como espacios de diálogo y nunca de intolerancia; en los medios de comunicación, que bien pueden servir como puntos de encuentro y de comprensión de la complejidad y no sólo como campos de batalla ni propagadores de soluciones milagro; y en especial, hacen falta en los espacios de conversación ciudadana como las redes sociales, en las que siempre será más popular el que provoca que el que modera, pero que ahora como nunca demandan personas capaces de tomarse unos minutos antes de entrar a una guerra de insultos, con la sangre fría para valorar una noticia o comentarios antes de redistribuirlo.

Las señalas de que el ataque de los virus viene con todo están a la vista. Veremos si somos capaces de contenerlos a tiempo.

Twitter.com/mariocampos

lunes, abril 25, 2011

“Es la seguridad, estúpido”

(Texto publicado en la revista www.frente.com.mx)

Los políticos y sus equipos son conocidos, en México y el mundo, por su capacidad para hablar, hablar y hablar. Pero no todas sus palabras pasan a la historia... o al menos se ganan una entrada en la famosa Wikipedia. Es el caso del título de este texto y que remite a un momento clave en la historia reciente de los Estados Unidos cuando Bill Clinton enfrentó y venció a George Bush luego de la primera guerra del Golfo. La clave de su triunfo, allá por el año 1992, fue el tino de uno de sus asesores - James Carville – de colocar un cartel en el cuartel de campaña con tres ideas, una de las cuales era: “la economía, estúpido”.

Concepto que fue remarcado una y otra vez en la disputa presidencial para mostrar a los electores que el aspirante Demócrata sabía qué era lo que le importaba a los ciudadanos y cuál era la principal demanda que se tenía que atender. Hoy, en el México de 2011, y en especial de cara al proceso de 2012, la frase escrita en cada oficina de campaña debiera ser: “es la seguridad, estúpido”.

Porque si uno mira lo que ha pasado en México en las últimas semanas encontrará un conjunto de manifestaciones: grandes, pequeñas, nacionales o locales, muy organizadas o espontáneas. Expresiones todas de una sociedad que cada vez se muestra más cansada de sentir que su país, sus ciudades, sus calles, ya no son suyas porque hay otros que se las han arrebatado.

No es, como a veces desde los medios se retrata, que el tema de la inseguridad sea el único en la agenda pero sin duda si es uno de los más importantes porque en función de su arreglo se pueden detonar muchos otros como el del crecimiento económico – por turismo, inversiones, nuevas empresas – y el de la propia calidad de vida.

Por eso tendría que ser prioridad para todos aquellos que aspiran a la sucesión presidencial. Pero no se ve. A Enrique Peña Nieto se la ha escuchado muy poco en este tema, y el problema de inseguridad en el Estado de México es ya un motivo de preocupación. Marcelo Ebrard, otro aspirante, ha pretendido vender la imagen de la capital como una zona casi libre de los cárteles pero en los hechos no está claro que sea así, como tampoco es visible una política eficaz de contención, ni es evidente cuál sería su postura para atender el problema a una escala nacional. Y lo mismo podríamos decir de Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador, Santiago Creel o cualquier aspirante de los principales partidos políticos.

Mala señal. Porque en vez de presentarnos propuestas concretas corremos el riesgo de que nos quieran vender algunos mitos: es la guerra de Calderón, terminando su sexenio se acaba la violencia; el próximo gobierno negociará con el narco y viviremos en paz; es culpa de la pobreza en el país generada por el modelo económico, atendiendo ese problema llegará la paz al país.

Si bien a todos nos encanta la idea de que la solución puede ser tan milagrosa como los productos que nos ofrecen en la televisión, la realidad contada por los especialistas muestra que no es así. Ni es un problema de una persona – así sea el Presidente – ni hay condiciones para que grupos millonarios y poderosos decidan pactar con un estado evidentemente débil, ni basta con reforzar los programas sociales para que las mafias dejen de operar en el país.

Se trata de un tema mucho más complejo que requiere preparación, estudio y seriedad por parte de las autoridades, en especial por aquellos que pretendan despachar desde Los Pinos.

Así que más allá de las estrategias que cada aspirante nos quiera vender – y que ya analizaremos en su momento en este espacio – los ciudadanos tenemos que tener claro que es la seguridad el tema que debemos exigir y analizar.

Twitter.com/mariocampos

miércoles, abril 13, 2011

De Vivóenvivo a warevertumorro

(Mi texto publicado en la revista www.frente.com.mx)

Hace un par de semanas en una clase de comunicación de la Ibero veíamos a José Gutiérrez Vivó en su regreso al mundo de las noticias ahora desde una transmisión vía web (www.vivoenvivo.info). La respuesta de los estudiantes fue más que elocuente: “¿quién es ese señor?” Pregunta a la que siguieron sus críticas sobre la oferta que estaban recibiendo: pobre escenografía, improvisada, y el ritmo del mensaje no podría ser más lento, ajeno a quien esté acostumbrado a seguir una transmisión de esas características en la red.

En contraste, por las mismas fichas descubrí - en parte gracias al blog mediatizando 2.0 de @alexweb - el fenómeno de los youtuberos mexicanos: WerevertuMorro, Yayo Gutiérrez y Ben Shorts, entre otros, jóvenes veinteañeros que reciben cientos de miles de visitas en sus videos (algunos con 490 mil vistas) y que juntos reúnen millones de impactos, fundamentalmente, de personas de su edad, que están encontrando en esta oferta un espacio de entretenimiento.

Más allá de la previsible crítica – casi de lugar común – al recurso de las constantes groserías o a la “frivolidad” de los temas que reflejan, la realidad es que sus monólogos al final son compartidos por los miles de visitantes que encuentran en el material un reflejo de asuntos que les interesan. Los videos no son ni pretenden ser tratados sobre el futuro del país ni semillas de cambio. No obstante están haciendo algo que los medios tradicionales parecen estar perdiendo: están conectando con las audiencias. Y lo hacen sin presupuesto, con muy pocos recursos, pero con tiempo invertido y un trabajo de prueba y error durante mucho tiempo – en algunos casos años – que les ha llevado a encontrar el click perfecto para establecer complicidad con quienes hoy los siguen.

Por más injusta que pudiera resultar la comparación con el caso de José Gutiérrez Vivó – pieza clave del periodismo y de la radio informativa en México durante varias décadas – en cierto sentido es muy reveladora de lo mucho que ha cambiado el país, y sobre todo, del nuevo perfil de las audiencias que hoy tratan de alcanzar los medios.

Gutiérrez Vivó construyó una plataforma extraordinaria porque entendió a la radio como un espacio de servicio: contacto con autoridades, apoyo para tareas, servicio vial, mesas de explicación de temas complejos, etc. Hoy se ve muy lejos de ese concepto. En contraste, lo que estaría confirmando el éxito de los youtuberos es que no es la plataforma – la web - sino el contenido y el empaque lo que permite esa comunicación.

Valdría la pena que los medios tradicionales -radio, televisión, cine, etc. - y que los comunicadores también tradicionales, tomaran nota del fenómeno. Al parecer – así lo apunta @alexweb en su entrada – Televisión Azteca ha visto ya lo que se está produciendo y ha empezado a promover estrategias de publicidad en la misma lógica, en buena medida reclutando personas del movimiento emergente. Habrá que ver si eso es posible, si el contenido puede pasar a los medios tradicionales sin perder su atractivo o si es el fenómeno de la “marginalidad” lo que los hace atractivos: personas que no son profesionales, con videos grabados en la casa de uno de ellos, etcétera.

Falta descubrir la vigencia no sólo del movimiento sino de sus protagonistas, y saber si sus audiencias crecerán con ellos conforme crezcan las nuevas “celebridades” o si cambiarán los intereses de unos u otros en una dinámica mas de picos de alta popularidad, seguidos por nuevos focos de atención. También falta saber si el mismo esquema puede ser utilizado para producir otro tipo de contenido, más orientado a la acción, ya sea con razones informativas, comerciales, sociales o políticas.

Son muchas las dudas que surgen pero sin duda hay un proceso de comunicación muy intenso que está caminando a un costado de los espacios y actores de siempre. No hay que perderlo de vista. Vale mucho la pena ponerle atención.

twitter.com/mariocampos

lunes, abril 04, 2011

De curas y ministros tuiteros

Artículo publicado en el semanario Frente.

¿Cuántas oportunidades tendrá un mexicano promedio de decirle su opinión al presidente de la República, el dirigente de un partido político o un candidato presidencial? Salvo que se trate de un integrante de alguna élite, ninguna. Por eso lo que ocurre hoy, en particular en twitter, es un hecho extraordinario. Porque aquella promesa de que en la red las distancias entre figuras públicas y ciudadanos ordinarios se acortan, es una realidad.

Prueba de ello son las cuentas de @FelipeCalderon, @GustavoMadero, @Hmoreira2011, @JesusOrtegaM, @JosefinaVM o @MFBeltrones. Ejemplos que muestran que cada vez son más los políticos que deciden entrar a ese espacio porque saben que ahí está el público con el que se quieren comunicar.

El fenómeno es interesante porque ingresar a esta cancha implica un riesgo adicional al que corren en los medios tradicionales. Ninguno de ellos, por ejemplo, daría una entrevista de radio o televisión sin conocer ciertas condiciones: espacio, entrevistador, tiempo y tema. En contraste, en la red no hay horarios, no existe un gran moderador que otorgue la palabra y las posibilidades de control sobre su imagen son nulas.

Cuando una figura pública juega en las noticias lo hace como si fuera el equipo local, conoce bien la cancha y al otro equipo, cuando lo hace en twitter, juega como visitante. En la red social cada usuarios se sabe dueño del balón porque asume que los filtros que existen en la vida real – desde puertas y porteros hasta escoltas y protocolos – desaparecen para quedar en una relación uno a uno, o mejor dicho, muchos a uno. Porque a diferencia de los canales de contacto previos – como los correos electrónicos – en éstos no sólo se entera el destinatario final del mensaje sino que todos aquellos que siguen al emisor pueden saber de que hay un esfuerzo por hacer un contacto. En esta cancha sí hay un costo para aquel que es invocado una y otra vez y nunca responde y eso también es parte de las reglas no escritas de esta nueva realidad.

Así que si bien es cierto que entrar a las redes no es sinónimo de diálogo – basta ver a las figuras que tienen miles de seguidores pero no siguen ni platican con nadie– el sólo hecho de abrir una cuenta marca una pauta diferente. En mi experiencia, por ejemplo, es mucho más fácil obtener una entrevista con aquellos que twitean que con los que siguen protegidos por equipos de trabajo que los aíslan del resto de la sociedad.

Lo que sigue, claro, es que aquellos que quieran influir en la conversación que se produce en línea estén dispuestos a hablar y a escuchar, que renuncien a los monólogos – estilo @LópezObrador_ – y que empiecen a hablar como personas y no como boletines de prensa. Es importante también que si bien no siempre sean ellos los que manejen la cuenta, sí sea al menos sea una persona de su primer círculo quien tenga a su cargo tan importante responsabilidad para que cuente con capacidad de interlocución y sus respuestas sean reales.

Finalmente, tanto los visitantes como los locales tenemos que aprender. En un principio, la tentación del desahogo es mucha. La distancia entre figuras públicas y el ciudadano común es tradicionalmente grande y a veces el resentimiento se hace evidente cuando existe la oportunidad de mandar un mensaje de manera directa. El problema es que con esa práctica en vez de tender puentes se termina por alejar a aquel que muestra disposición a escuchar.

Quejarse de la usual lejanía de los políticos sólo para agredirlos a la primera oportunidad que se acerquen es una práctica que termina siendo autodestructiva pues no sólo afecta al que llega sino al que está y pierde un canal directo de comunicación.

Sin duda algo se está moviendo en el país: que el mayor jerarca de la Iglesia Católica en México - Norberto Rivera (@primadodemexico)- y que un ministro de la Corte - @JRCossio - hayan abierto sus cuentas en las últimas dos semanas son señales de que incluso entre los poderes tradicionalmente más verticales y opacos, crece una noción de cambio. Hay que entender este movimiento y saberlo apreciar.

Twitter.com/mariocampos

Barack Obama 2012 La búsqueda de la reelección

sábado, noviembre 27, 2010

El secuestro del Jefe Diego y las dos portadas de El Universal


El día de hoy el servicio de portadas de diarios del mundo www.Kiosko.net reportaba la siguiente como la primera plana del día del periódico El Universal:



Sin embargo, la que todo mundo vio y que generó la polémica por la supuesta liberación de Diego Fernández Cevallos, fue la siguiente:


¿Porqué hay dos portadas del mismo día? ¿en qué momento se abandonó la primera?
¿cómo es que esa versión fue publicada en el sitio kiosco.net?

Queda el registro para la memoria de este día de confusiones en el que diarios y periodistas de amplia trayectoria dieron por hecho una nota, que al parecer, resultó falsa.

lunes, octubre 25, 2010

¿Cuánto vive una noticia en tiempos de twitter?

Artículo publicado en la revista Etcétera de agosto de 2010

¿Cuánto vive una noticia? La respuesta como sabe todo consumidor de medios varía. El anuncio de un aumento en el precio de la gasolina apenas durará un día, el crimen de un político unas semanas y la cobertura de una crisis económica hasta meses. Pero además del valor informativo hay otro factor: la tecnología con la que es transmitida y analizada.

Porque no es lo mismo la forma en la que se vivía y procesaba una noticia cuando ésta viajaba en carta, que ahora que existen espacios de televisión y de radio dedicados las 24 horas a informar. Cambio que ha provocado que la distancia que separa a los hechos de los públicos y de sus efectos sea cada vez más corta. Fenómeno que vivió su momento cumbre con el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, noticia vista en el momento en que ocurría por millones de telespectadores.

Pero a este cambio se ha agregado uno nuevo: los tiempos en los que se analiza una noticia. Y nada ha transformado tanto esa dinámica como Twitter, la red social que conecta a miles de personas para que discutan sobre aquello que les resulta interesante.

Porque esta red no sólo permite la transmisión de la información a gran velocidad - cosa que ya hacían la radio y la televisión - sino que permite la conversación sobre esos temas en el mismo momento en el que ocurren. Y eso es lo que resulta extraordinario. Por primera vez ya no hay que esperar a reunirse físicamente con los amigos o familiares para hablar de aquello que es noticia. La discusión es inmediata, encima de los mismos hechos al momento en que se están desarrollando.

Ejemplo de ello fue la manera en que se vivieron los cambios en el equipo del Presidente Calderón del pasado 14 de julio. Al tiempo que se anunciaban oficialmente los nombres - los cuales ya circulaban desde horas antes en las mismas redes - ya se intercambiaban opiniones y análisis sobre el significado de las designaciones.

Las valoraciones eran inmediatas de tal suerte que incluso en menos de dos horas ya había chistes sobre los relevos. Que si se había nombrado a un experto en derecho canónico en la Secretaría de Economía porque ya sólo nos quedaba rezar, que si los movimientos habían sido como sacar al Guille Franco sólo para meter al Bofo Bautista, etc.

Miles de mensajes iban y venían de tal suerte que al paso de unas cuatro horas los usuarios de esa red no sólo ya habían recibido la información, sino el análisis. La borrachera informativa había sido muy intensa, tanto que ya hasta se sentían los efectos de la cruda, como si la sobreexposición al tema hiciera indispensable pasar a la siguiente noticia toda vez que el tema ya estaba agotado.

Los efectos de esta experiencia trascienden la propia red como muestra el hecho de que al menos tres de los diarios más importantes -La Jornada, Reforma y Milenio - no dedicaran su nota principal del día siguiente a informar de los relevos, tal vez en el entendido de que a 18 horas de los anuncios resultaba anticlimático salir a informar lo que ya todo mundo sabía.

¿Qué efectos tiene esto para la selección de las noticias en los medios?, ¿qué repercusiones tiene para los analistas que apuestan por una mirada más fría, uno, dos o tres días después? ¿todavía tiene sentido hablar del tema a una semana de distancia o ya suena viejo, fuera de la coyuntura?

¿Qué implica esto para las audiencias que sólo consumen las primeras impresiones como si fueran las únicas?, ¿qué signfica para las fuentes que ahora deben intervenir para monitorear e incidir en esas primeras reacciones casi al mismo tiempo que dan vida a la noticia?, ¿cómo cambia la comunicación institucional si es en esos minutos cuando se determina el valor de su información?

Asistimos a una de las transformaciones más radicales en la manera en que se viven las noticias y sus efectos sin que esté claro cuáles serán los costos y ganancias de esta nueva dinámica. Por lo pronto habrá que reconocer que el fenómeno está ocurriendo, que se hacen cada vez más claras las brechas entre quienes se informan en tiempo real, los que esperan hasta los noticieros nocturnos y los que apuestan por la prensa del día siguiente, y que es con esos relojes diferentes, y sus consecuencias, con los que tenemos que aprender a virir.

La Jornada, sus filias y fobias; revista de prensa